Perro herido


perro heridoSe cuenta la historia de un pequeño perro que fue golpeado por un automóvil y echado a un lado de la carretera. Un médico, que justo estaba conduciendo por allí, notó que el perro aún vivía, así que detuvo su automóvil, recogió al perro y lo llevó a casa con él.

Descubrió que el perro había sufrido unas cortaduras y golpes de menor importancia. Reviviendo al perro, el médico limpió sus heridas, luego lo cargó hasta el garaje, donde tenía la intención de proveerle albergue temporal.

Sin embargo, el perro se soltó de sus brazos, brincó al suelo y salió corriendo. ¡Que perro más ingrato! -dijo el doctor para sí.

Le causaba alegría que el perro se recuperara tan rápido, pero estaba un poco molesto de que el animal mostrara tan poco aprecio por su suave y experto cuidado.

No pensó más sobre el incidente hasta la noche siguiente, cuando escuchó unos arañazos en su puerta delantera. Al abrir la puerta, encontró al pequeño perro que había cuidado. ¡A su lado había otro perro herido!

Vía Renuevo de Plenitud

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 26 febrero, 2014 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. “ EL PERRO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE ”

    Quien inventó esta frase, indudablemente conocía de el amor incondicional de estos hermosos seres hacia nosotros los humanos.

    Al perro lo comenzamos a denigrar a ofender al compararlo con algunos individuos que cometen alguna salvajada en contra de alguien diciéndole equivocadamente

    “ PARECES PERRO ”

    El perro no tiene la culpa alguna de dicha comparación, el perro solo es violento, sólo es agresivo con sus congéneres, cuando de manera natural tiene que cruzarse con alguna perra para reproducirse, peleando contra todo perro que desee obtener los favores de la perra en cuestión.

    La mujer tampoco se salva de dicha comparación por supuesto que equivocadamente pues se oye compararlas con las perritas diciendo:

    “ PARECE PERRA O ESA ES UNA PERRA ”

    Haciendo alusión que anda con muchos hombres.

    Bueno, allá el ser humano y sus comparaciones equivocadas o no que hace de los animales comparándolo con una de nuestras mascotas preferidas.

    Para quienes amamos a estos seres indefensos, nos duele ver en la calle desamparados, con hambre, sed, frío y sobretodo sedientos de afecto a estos animalitos.

    Ellos no son culpables de que la gente los catalogue como

    “ PERROS DE LA CALLE ”

    No, no son perros de la calle, son perros nuestros, en la calle deberían de estar los que sin ninguna consideración se deshacen de ellos.

    Constantemente los vemos cargar con su triste humanidad y enfermedades inconfundibles como la sarna.

    Si un animalito de estos que abundan en la calle son maltratados y llenos de insultos imaginen nadamás cuanto maltrato y desprecio sufren los que adquieren la enfermedad de la sarna.

    Existen personas payasas que les da
    ASCO verlos.

    Que estúpidos podemos llegar a ser con estos seres indefensos.

    ASCO, debería causarnos nuestra incomprensión hacia ellos.

    ASCO, deberíamos tener por nuestra ignorancia, pues si esos pequeños amigos adquieren esa enfermedad es por nunca haber recibido un baño, hasta ahora no he visto un perro que se bañe solo, si no lo podemos ayudar, tampoco tenemos por que despreciarlo, llenándolos de insultos ni mucho menos golpearlos.

    ASCO debería de causarnos nuestra doble moral, pues muchas veces nos comportamos de una manera frente a algunas personas y tras de ellas somos otras muy diferentes.

    Existen personas malas que se divierten causándoles algún daño a estos animalitos.

    Ese tipo de seres inferiores si que deben causar

    ¡ A S C O !

    Que triste se escucha el llanto lastimero de estos seres cuando alguien los golpea, pateándolos, apedreándolos causándoles algún daño.

    Si los perros lo quisieran podrían causarnos más mal a nosotros, pero no lo hacen, por respeto por miedo, pues habemos personas más salvajes que ellos.

    Admiro a esas personas de noble corazón que crean asilos de perros, personas que salvan a estos inocentes seres de andar en la calle solitarios, tristes, deprimidos, no son ni guardianes ni compañeros, no tienen una razón de ser, no desarrollan su potencial de inteligencia, pues no ocupan un lugar en alguna familia.

    Así pasarán si vida, sus años, solos, abandonados. . . No llegan a viejos, mueren en las calles atropellados, por gente mala y sin escrúpulos envenenados, o en alguna perrera municipal, porque nosotros los humanos los vemos como un problema, decimos que son latosos, cochinos, mal educados.

    ¡ QUÉ DISTINTO SERIA EL MUNDO, SI EL HOMBRE . . . APRENDIESE DE ELLOS !

    “ NOBLES, BUENOS, AFECTIVOS, EDUCADOS, AMIGOS, ESPONTÁNEOS, SINCEROS, LEALES, COMPARTEN CONTIGO DICHA Y SUFRIMIENTO ”

    ¡ MERECES LO MEJOR, MI MEJOR . . . AMIGO !

    Permítanme obsequiarles una hermosa poesía de MANUEL BENÍTEZ CARRASCO,que estoy seguro les gustará titulada:

    “ EL PERRO COJO ”

    Con una pata colgando,
    despojo de una pedrada,
    pasó el perro por mi lado,
    un perro de pobre casta.

    Uno de esos callejeros,
    pobres de sangre y estampa.
    Nacen en cualquier rincón,
    de perras tristes y flacas,
    destinados a comer
    basuras de plaza en plaza.

    Cuando pequeños, qué finos
    y ágiles son en la infancia,
    baloncitos de peluche,
    tibios borlones de lana,
    los miman, los acurrucan,
    los sacan al sol, les cantan.

    Cuando mayores, al tiempo
    que ven que se fue la gracia,
    los dejan a su ventura,
    mendigos de casa en casa,
    sus hambres por los rincones
    y su sed sobre las charcas.

    Qué tristes ojos que tienen,
    que recóndita mirada
    como si en ella pusieran
    su dolor a media asta.

    Y se mueren de tristeza
    a la sombra de una tapia,
    si es que un lazo no les da
    una muerte anticipada.

    Yo le llamo: psss, psss, psss.
    Todo orejas asustadas,
    todo hociquito curioso,
    todo sed, hambre y nostalgia,
    el perro escucha mi voz,
    olfatea mis palabras
    como esperando o temiendo
    pan, caricias… o pedradas,
    no en vano lleva marcado
    un mal recuerdo en su pata.

    Lo vuelvo a llamar: psss, psss.
    Dócil a medias avanza
    moviendo el rabo con miedo
    y las orejitas gachas.
    Chasco los dedos; le digo:
    “ven aquí, no te hago nada,
    vamos, vamos, ven aquí”.
    Y adiós la desconfianza.

    Que ya se tiende a mis pies,
    a tiernos aullidos habla,
    ladra para hablar más fuerte,
    salta, gira; gira, salta;
    llora, ríe; ríe, llora;
    lengua, orejas, ojos, patas
    y el rabo es un incansable
    abanico de palabras.

    Es su alegría tan grande
    que más que hablarme, me canta.

    “¿Qué piedra te dejó cojo?
    Sí, sí, sí, malhaya”.

    El perro me entiende; sabe
    que maldigo la pedrada,
    aquella pedrada dura
    que le destrozó la pata
    y él, con el rabo, me dice
    que me agradece la lástima.

    “Pero tú no te preocupes,
    ya no ha de faltarte nada.
    Yo también soy callejero,
    aunque de distintas plazas
    y a patita coja y triste
    voy de jornada en jornada.

    Las piedras que me tiraron
    me dejaron coja el alma.

    Entre basuras de tierra
    tengo mi pan y mi almohada.

    Vamos, pues, perrito mío,
    vamos, anda que te anda,
    con nuestra cojera a cuestas,
    con nuestra tristeza en andas,
    yo por mis calles oscuras,
    tú por tus calles calladas,
    tú la pedrada en el cuerpo,
    yo la pedrada en el alma
    y cuando mueras, amigo,
    yo te enterraré en mi casa
    bajo un letrero: «aquí yace
    un amigo de mi infancia».

    Y en el cielo de los perros,
    pan tierno y carne mechada,
    te regalará San Roque
    una muleta de plata.

    Compañeros, si los hay,
    amigos donde los haya,
    mi perro y yo por la vida:
    pan pobre, rica compaña.

    Era joven y era viejo;
    por más que yo lo cuidaba,
    el tiempo malo pasado
    lo dejó medio sin alma.

    Y fueron muchas las hambres,
    mucho peso en sus tres patas
    y una mañana, en el huerto,
    debajo de mi ventana,
    lo encontré tendido, frío,
    como una piedra mojada,
    un duro musgo de pelo,
    con el rocío brillaba.

    Ya estaba mi pobre perro
    muerto de las cuatro patas.

    Hacia el cielo de los perros
    se fue, anda que te anda,
    las orejas de relente
    y el hociquillo de escarcha.

    Portero y dueño del cielo
    San Roque en la puerta estaba:
    ortopédico de mimos,
    cirujano de palabras,
    bien surtido de intercambios
    con que curar viejas taras.

    “Para ti… un rabo de oro;
    para ti… un ojo de ámbar;
    tú… tus orejas de nieve;
    tú… tus colmillos de escarcha.

    Y tú, -mi perro reía-,
    tú… tu muleta de plata”.

    Ahora ya sé por qué está
    la noche agujereada:

    ¿Estrellas… luceros…? No,
    es mi perro cuando anda…
    con la muleta va haciendo
    agujeritos de plata.

    “ TODOS LOS PERROS MERECEN, ATENCIONES, AMOR, RESPETO. . . SI NO PUEDES DÁRSELOS AL MENOS NO LOS GOLPEES, NI LES CAUSES ALGÚN MAL ”

    J.L.

  2. sonia villalobos

    Todo mi respeto para la persona que escribió esto, tiene usted , una alma noble, un ser inteligente, le doy las gracias por existir y tratar de hacer conciente a las personas que ya han perdido todo sentimiento de compasión hacia esos seres (los perros) que sufren lo indecible en la calle, y pasan junto a ellos sin sentir NADA!!!

  3. Buenísima entrada enserio, los perros son increibles amigos 🙂

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