La botella de agua


Un amigo mío trabajaba en una farmacia mientras estudiaba en la Universidad de Texas.

Su trabajo consistía en hacer entregas en algunos hogares de ancianos en la zona de Austin. Una tarea adicional era un breve viaje a una puerta vecina.

Cada cuatro días se echaba al hombro una gran botella de agua y la llevaba más o menos cincuenta pasos a un edificio detrás de la farmacia.

La cliente era una anciana de unos setenta años que vivía sola en una habitación oscura, con escasos muebles y falta de aseo. Del cielo raso colgaba una bombilla. El empapelado estaba manchado y roto. Las cortinas cerradas, y la habitación se veía lúgubre.

Steve dejaba el agua, recibía el pago, daba gracias a la señora y salía. Con el transcurso del tiempo comenzó a sentirse extrañado por esa compra. Supo que la mujer no tenía otra fuente de agua. Dependía de su entrega para lavar, bañarse y beber durante cuatro días. Extraña elección.

El agua municipal era más barata. La ciudad le hubiera facturado de doce a quince dólares mensuales; sin embargo, su pedido en la farmacia alcanzaba cincuenta dólares al mes. ¿Por qué no eligió el aprovisionamiento más barato?

La respuesta estaba en el sistema de entrega. Sí, el agua municipal costaba menos. Pero la ciudad enviaba solamente el agua; no enviaba una persona. Ella prefería pagar más y ver un ser humano que pagar menos y no ver a nadie.

¿Cómo puede alguien estar tan solo?

 

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje: Caribe-Betania Editores.

Vía Renuevo de Plenitud

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 7 marzo, 2012 en efemerides. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Uff que triste de verdad… con tu permiso me lo llevo para mi blog porque esto es digno de leerlo.

    Saluditos

  2. Poe eso que es importante tratar bien a las personas y saludarlas con afecto simpre que se puede. Nunca se sabe el efecto positivo o negativo que puede sginificar para el dia de esa persona..

    Saludos

  3. Maria soledad rios mauricio

    Muy bonitA
    reflexion

    • De acuerdo María Soledad. Saludos…

      • Es una reflexión de bastante enseñanza,,,, me gustó sobre todo porque he aprendido de ella cuanta falta le hacemos a tantas personas que quizás ni conozcamos y aún asi nos necesitan por el simple hecho de darle a su vida un motivo más para vivir, ejemplo: las personas con enfermedades que esperan en un hospital a que llegue esa donación que tanta falta le hace, el indigente que con ansias espera día a día ese centavo para al menos comerse un pedazo de pan duro…en fin es difícil este mundo porque hay de todo, pero creo que nosotros mismos podemos contribuir a que las personas que tenemos a nuestro alcance se sientan mejor cada día y sean felices gracias a nosotros y así, si cada uno hiciera eso en su pedasito de mundo todo sería aún mejor…. saluditos…..

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