Odio a los Indiferentes


 

Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano ni de tomar posición. La indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos.
La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca.
Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después sólo una sublevación podrá derrumbar.
Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidian sus lamentos de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos; cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, que han hecho, y especialmente, que no han hecho, y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.
Vivo, soy militante. Siento ya en la consciencia de los de mi partido el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi partido están construyendo. En ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por azar ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy militante. Por eso odio a quien no toma partido. ¡Odio a los indiferentes!”.

 

 

Extractos de “La Ciudad Futura”, revista cultural publicada por Antonio Gramsci el 11 de febrero de 1917, Italia.


 

 

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 7 febrero, 2012 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Sólo le pido a Dios
    que el dolor no me sea indiferente,
    que la reseca muerte no me encuentre
    vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

    Sólo le pido a Dios
    que lo injusto no me sea indiferente,
    que no me abofeteen la otra mejilla
    después que una garra me arañó esta suerte.

    Sólo le pido a Dios
    que lo injusto no me sea indiferente,
    si un traidor puede más que unos cuantos,
    que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

    Sólo le pido a Dios
    que la guerra no me sea indiferente,
    es un monstruo grande y pisa fuerte
    toda la pobre inocencia de la gente.

    Sólo le pido a Dios
    que el engaño no me sea indiferente,
    si un traidor puede más que unos cuantos,
    que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

    Sólo le pido a Dios
    que el futuro no me sea indiferente,
    Desahuciado está el que tiene que marchar
    a vivir una cultura diferente

  2. El odio no está justificado en ningún caso. Hay que intentar entender, cambiar y/o perdonar.
    Muchas veces los “indiferentes” son simplemente vencidos.
    Gracias por tu post!
    Belén

    • Puedo odiar pero nunca observar solo las apariencias. La tolerancia y la empatía consiste en descubrir el trasfondo de aquellos, que a simple vista, parecen aberrantes o errados y sin remedio hasta que por naturaleza o razón, logras uno de estas capacidades. Puedes odiar pasivamente para nunca aceptar la indiferencia como parte de tu ser, y no requiere proyectarlá, sería caer en el mismo patrón de los indiferentes que no interfieren ni intentan… Solo se quejan e incentivan con el ostentoso rechazo del que odia a tal arquetipo.

  3. Un artículo escrito hace muchos años y, aún, válido para la actualidad
    La indiferencia es la actitud que considero no favorece el cambio
    La Vida, es cambio constante, cada día es diferente al anterior

    Me he cuestionado varias veces el tema de la indiferencia
    Realmente no veo tan claro a qué puede deberse

    Algo que leí hace tiempo es que cada un@ es libre de escoger la actitud con la que quiere afrontar su Vida

  4. Mabel Abogadro.

    La indiferencia es una forma encubierta de apoyar las injusticias.
    Es tan cobarde el indiferente que ni siquiera se la juega por quien apoya.
    Se piensa que “ignorando” no es responsable, cuando en realidad es responsable con el solo hecho de no querer saber.
    Que tipo de emocion despierta esta actitud? no se si odio es la palabra que define mi sentimiento, lo que si tengo claro es que esto me inspira mucho desprecio.

  5. creo que confudes la indiferencia con la inactividad, lo que describes en el texto se llama inactividad o falta de iniciativa, que yo también la odio. La indiferencia consiste en no dejarte influenciar por emociones o situaciones negativas menteniéndote asi imperturvable ante estas, pero esto no implica necesariamente dejar también de recibir emociones positivas y yo creo que favorece para luchar contra estas emociones y situaciones negativas. Yo no lo veo nada malo.

  6. Solo que no me cabe el odio pero comprendo a Gramsci.- Los indiferentes son los no comprometidos con cualquier cosa que no les traiga un rédito material o directo.- Son aquellos que reniegan de la política pero cuando les aumentan impuestos salen a realizar cacerolazos. Son aquellos que en un pueblo de 5.000 habitantes no tienen ni la más pálida idea de quién es el intendente ni de que partido es. Son los que viven pensando y diciendo que lo foráneo es mejor, que el primer mundo, que esto, que lo otro, pero no valoran lo nuestro y nada hacen para mejorar algo. No participan ni en una cooperadora escolar pero luego se rasgan las vestiduras haciendose los grandes idealistas de café… Solo reflexiono…

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