Archivos Mensuales: febrero 2012

Es asunto de escoger


Al inicio de mi clase de las 8:00 a.m. un lunes en la Universidad de Nevada en Las Vegas (UNLV), alegremente le pregunté a mis estudiantes cómo habían pasado su fin de semana.

Un joven me dijo que su fin de semana no había sido muy bueno. Le habían extraído su muela del juicio. El joven procedió a preguntarme por qué siempre parecía tan feliz.

Su pregunta me recordó algo que había leído en algún lado antes: “Cada mañana que nos levantamos, podemos escoger cómo queremos enfrentar la vida ese día”. Le dije al joven: “Escojo estarlo”.

“Déjeme darle un ejemplo”, continué. Los otros sesenta estudiantes en la clase dejaron su tertulia y comenzaron a escuchar nuestra conversación.

“Además de enseñar aquí en la UNLV, también lo hago en la universidad comunitaria en Henderson, a unas diecisiete millas de donde vivo, por la autopista. Un día, hace algunas semanas, conduje esas diecisiete millas hasta Henderson. Salí de la autopista y me dirigí hacia la calle de la universidad.

Sólo tenía que conducir otro cuarto de milla por esa calle para llegar a la Universidad. Pero justo entonces, se me paró el auto. Intenté darle ignición de nuevo, pero el motor no arrancó. Así que puse mis luces tintineantes, tomé mis libros y me encaminé hacia la universidad”.

“Tan pronto como llegué, llamé a la Asociación de Automovilistas de los EUA (AAA) y les pedí que me enviase una grúa. La secretaria en la oficina del director me preguntó qué había pasado. Este es mi día de suerte”, contesté sonreído.

“Su auto se descompone y ¿hoy es su día de suerte?” Ella estaba sorprendida. “¿Qué quiere decir?”

“Yo vivo a diecisiete millas de aquí”, le contesté. “Mi auto pudo haberse descompuesto en cualquier lugar de la autopista. No lo hizo. En vez de eso, se descompuso en el lugar perfecto: a la salida de la autopista, a una distancia que yo pudiera caminar hasta aquí.

Todavía puedo dictar mi clase, y he podido hacer los arreglos para que la grúa me encuentre después de clases. Si mi auto debía dañarse hoy, no pudo haber pasado de mejor manera”.

Los ojos de la secretaria se abrieron por completo y luego sonrió. Le sonreí de vuelta y me dirigí hacia el salón. Así terminó mi historia a los estudiantes de mi clase de Economía en UNLV.

Observé los sesenta rostros en el salón. A pesar de lo temprano de la hora, nadie se había dormido. De alguna manera, mi historia los había tocado. O tal vez no fue la historia en absoluto. De hecho, todo había comenzado con el comentario del estudiante de que me veía alegre.

Un sabio dijo una vez: “Quienes somos habla más alto que cualquier cosa que podamos decir”. Supongo que así debe ser.

Lee Ryan Miller, copyright 2004, extracto de su libro “Enseñando entre Palmas de Neón”

Vía Renuevo de Plenitud

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Tengo 76 y estoy cansado


Tengo  76. Excepto por un breve periodo en los años 50 cuando estaba haciendo el servicio militar,he trabajado duro desde que tenia 17. Excepto por algunos retos serios de salud,he trabajado 50 horas a la semana,y no me he reportado enfermo en cerca de 40 años. Me he ganado un salario razonable, no he heredado mi trabajo o mis entradas, y he trabajado para llegar a donde estoy hoy en dia. Debido a la economía, parece que retirarse es mala idea, y  estoy cansado. Muy cansado.

Estoy cansado de que me digan que tengo que “compartir el bienestar “ con gente que no tiene mi ética de trabajo. Estoy cansado de que me digan de que el gobierno  tomara el dinero que me he ganado,por la fuerza si es necesario, y dárselo a gente demasiado perezosa para ganarselo.

Estoy cansado de que me digan de que el Islam es una “Religión de Paz” cuando todos los dias puedo leer docenas de historias de musulmanes que asesinan a sus hermanas, esposas e hijas por su “honor” familiar;  de musulmanes causando disturbios por alguna supuesta ofensa; de musulmanes asesinando a cristianos y judíos porque no son “creyentes”; de musulmanes quemando escuelas para niñas; de musulmanes lapidar a muerte a adolescentes víctimas de violación por haber cometido  “adulterio”; de musulmanes mutilando los genitales de pequeñas niñas; todo en el nombre de Ala, porque el Coran y la ley Shari’a se los ordena.

Estoy cansado de que me digan que debemos tener “tolerancia hacia otras culturas” que debemos dejar que Arabia Saudita y otros paises arabes usen nuestro dinero del petroleo para fundar mesquitas y escuelas islamicas para enseñar el odio en Australia , Nueva Zelanda , Reino Unido, America y  Canada , y mientras tanto a ninguno de estos paises le permiten crear iglesias, sinagogas o escuelas religiosas en Arabia Saudita o cualquier país árabe para enseñar amor y tolerancia..

Estoy cansado de que me digan que debo bajar mi nivel de vida para combatir el calentamiento global, el cual a nadie se le permite debatir.

Estoy cansado de que me digan que los adictos a las drogas tienen una enfermedad, y que debo ayudar a su manutención y tratamiento, y pagar por el daño que han hecho.

Estoy cansado de escuchar a atletas saludables, artistas y politices de todos los partidos hablar acerca de errores inocentes, errores estúpidos o de juventud, cuando todos sabemos que ellos piensan que su unico error fue que los atraparon. Estoy cansado de gente con ese sentido de derecho, pobre o rico.

Estoy realmente cansado de gente que no toma la responsabilidad de sus vidas y sus acciones. Estoy cansado de escucharlos culpar al gobierno, o a la discriminación o de cualquiera sean sus problemas.

También estoy cansado y hastiado de ver a jóvenes en su adolescencia de hacerse tatuajes y ponerse clavos y piercing en su rostro, de llamarse desempleados y reclamarle dinero al gobierno.

Si, estoy malditamente cansado. Pero también estoy contento de tener 76…. Porque no voy a tener que ver el mundo que estas personas están haciendo. Lo siento por mis nietos y sus hijos. Gracias a dios estoy en mi camino de salida y no en el de entrada.

El payaso


¿Por qué los chicos “buenos” hacen cosas malas?


Entrevista a Philip Zimbardo, autor de “El Efecto Lucifer”

A finales de los años 40, dos chavales flacos compartieron clase en un Instituto del Bronx, el James Monroe, de Nueva York. Ambos eran hijos de inmigrantes. Uno de ellos, de judíos de Europa del Este; el otro, de sicilianos. El judío era “el listo”. Su nombre: Stanley Milgram. El italiano era “el popular”. Su nombre: Philip Zimbardo. Ambos se criaron en un gueto donde muchos de sus amigos acabaron formando parte de bandas callejeras, y coleccionando expedientes policiales. Y, casualmente, ambos dedicaron su vida a investigar por qué los chicos buenos hacen cosas malas. Sus experimentos conmocionaron al mundo. Desvelaron que las personas normales y corrientes son capaces de cometer los actos más crueles. Milgram murió a los 51 años, a causa de un infarto. Zimbardo dio su última clase magistral en la Universidad de Stanford hace un par de semanas. KINDSEIN ha entrevistado al doctor Zimbardo con motivo de la publicación de su último libro: “El Efecto Lucifer”, que ya está entre los primeros en la lista de ventas de The New York Times.

Zimbardo, sin embargo, no había sido siempre el chico más popular de la clase, al contrario. En las entrevistas suele recordar que en su infancia fue víctima de todo tipo de discriminaciones, por parecer judío, negro, italiano y portorriqueño. Pero él cree que todo eso le preparó para ser un psicólogo social.

El año antes de llegar al James Monroe, por ejemplo, lo pasó en un instituto de California donde los alumnos le evitaban. En cuanto llegaba a una mesa de la cafetería, todos se levantaban y se marchaban. Después se enteró de que había corrido el rumor de que Zimbardo era de la mafia, por su origen siciliano y por venir de Nueva York. En el James Monroe, en cambio, era el más popular. ¿Por qué ese cambio? ¿Qué había pasado? Se preguntaban un día Zimbardo y Milgram. Ambos estuvieron de acuerdo en que no había dependido de su disposición sino de la situación. Años más tarde, el experimento de Migram sobre la obediencia y el de Zimbardo de la Prisión de Stanford demostraron que las situaciones sociales tienen un poder muy sutil para influir en el comportamiento de las personas, mucho más de lo que las propias personas somos capaces de imaginar.

En 1971, el Experimento de la Prisión de Stanford mostró que el anonimato, el aburrimiento y la conformidad pueden inducir el comportamiento sádico en estudiantes que, hasta ese momento, habían sido “normales”.

KINDSEIN: ¿En qué consistió su famoso Experimento de la Prisión de Stanford?

Dr. Zimbardo: Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una “mala cesta” en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los “prisioneros peligrosos”. Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días.

Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la “mala cesta” tenía un efecto tóxico en nuestras “manzanas sanas”. Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control.

Dr. Zimbardo: El quinto día del experimento, una estudiante recién doctorada de Stanford, Christina Maslach, vio cómo los guardias colocaban bolsas en las cabezas de los prisioneros y les hacían desfilar con las piernas encadenadas, como zombies, mientras los guardias les gritaban barbaridades. Maslach salió llorando. Había empezado a salir con ella, y me gritó: «No estoy segura querer tener algo que ver contigo si esta es la clase de persona que eres. Es horrible lo que estás haciendo a esos chicos». Esa doble bofetada en la cara fue la catálisis para que me diera cuenta de que el estudio había funcionado demasiado bien y de que esa poderosa situación me había corrompido también a mí. Paramos el estudio al día siguiente.

KINDSEIN: ¿De qué trata “El Efecto Lucifer”?

Dr. Zimbardo: En “El Efecto Lucifer” detallo por primera vez la cronología de los acontecimientos que tuvieron un efecto tan transformador sobre casi todo el mundo que estaba implicado. Creo que entenderlo nos pone en una mejor posición para apreciar lo que el Efecto Lucifer significa realmente.

“El Efecto Lucifer” es una celebración de la capacidad infinita de la mente humana para convertirnos a cualquiera de nosotros en amable o cruel, compasivo o egoísta, creativo o destructivo, y de hacer que algunos lleguemos a ser villanos y otros a ser héroes.

Lo que mi investigación, junto con una gran cantidad de estudios psicológicos serios, ha revelado es el Poder de las Situaciones Sociales para llevar a mucha gente corriente, incluso buena, tanto niños como adultos, por el camino del mal.

KINDSEIN: Tres décadas después de su experimento en Stanford, han salido a la luz las imágenes de los abusos a prisioneros iraquíes cometidos en la prisión de Abu Ghraib por hombres y mujeres de la policía militar de Estados Unidos. Cuéntenos cuál fue su reacción al verlas.

Dr. Zimbardo: No me sorprendieron en absoluto. Yo había visto su paralelo en el sótano de Stanford, prisioneros desnudos, cabezas con bolsas, humillación sexual. Era un comportamiento inexcusable, pero no inexplicable.

Mi sensación de que había similitudes enfermizas entre la prisión de nuestro experimento y cualquier prisión real en medio de una guerra controvertida. También se mencionó en las investigaciones de las causas de esta tragedia humana.

KINDSEIN: ¿Por qué eligió ese título para su libro?

Dr. Zimbardo: Lucifer fue el ángel favorito de Dios, fue expulsado del cielo al infierno por sus pecados de desobediencia, y se convirtió en el Diablo, Satán. Mi libro analiza transformaciones humanas de gente ordinaria, buena gente que es seducida por una serie de situaciones para deslizarse por la pendiente resbaladiza de la maldad.

KINDSEIN: Así que no sabemos quiénes somos.

Dr. Zimbardo: ¿Cómo podemos estar seguros de qué haríamos o dejaríamos de hacer en situaciones nuevas, diferentes de la que hemos encontrado hasta entonces? Desafío las nociones básicas de QUIÉNES creemos que somos, y lo bien que nos conocemos nosotros mismos y a otros durante nuestra vida.

¿Y cuál es nuestra capacidad de predecir lo que harían otros a los que creemos conocer bien cuando la presión de la situación les seduzca hasta el punto de violar principios morales o legales? Sólo nos conocemos nosotros mismos, a nuestra familia y amigos, a partir de pequeñas muestras de comportamiento en un número limitado de situaciones, en las que a menudo todos estamos jugando papeles concretos.

Cuando tenemos la libertad de elegir las situaciones en las que entramos o que evitamos, normalmente nos dirigimos a las familiares, seguras, cómodas, donde nuestros hábitos aprendidos nos permiten desenvolvernos bien.

KINDSEIN: ¿Qué ocurre cuando nos empujan a situaciones completamente nuevas?

Dr. Zimbardo: Entonces, los viejos hábitos o las características de nuestra personalidad ya no funcionan o no son relevantes y somos vulnerables a las fuerzas de la situación, tales como la dinámica de grupos para conformarnos, la dilución de la responsabilidad de nuestros actos, la deshumanización de otros, los sentimientos de anonimato y pérdida de necesidad de rendir cuentas, entre otros. Podemos entonces hacer cosas que nunca hubiésemos imaginado que pudiéramos hacer sin las influencias sociales de ese momento y lugar.

KINDSEIN: ¿De qué sirve saber que la mayoría de nosotros puede cometer actos tiránicos si la situación lo propiciase?

Dr. Zimbardo: Entendiendo las causas y los modos en los que la mayor parte de nosotros podemos acabar en las filas de los malos, también estamos en una mejor disposición para evitar esas situaciones, minimizar su impacto en nosotros, e incluso enfrentarnos y oponernos a ellas.

KINDSEIN: ¿Cómo podemos evitarlo?

Dr. Zimbardo: “El Efecto Lucifer” proporciona indicaciones para resistir influencias externas, no deseadas ni deseables, en nuestro comportamiento, y va más allá hasta describir cómo esa resistencia al mal puede ser Heroica. Propongo que cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes. Yo admiro a los héroes cotidianos como personas normales que hacen cosas extraordinarias.

Ser un héroe tiene sólo unos cuantos elementos claves: actuar cuando otros son pasivos; ser menos egocéntricos y estar más preocupados por el bienestar de los demás y estar dispuestos a hacer un sacrificio personal para ayudar a otra persona, a una causa o a un principio moral.

He empezado a animar a la gente a pensar cómo podemos inspirar la “imaginación heroica” de nuestros hijos, animar su creencia de que ellos son héroes en espera, pendientes de que llegue la situación en que otros sean pasivos o se comporten mal, y en las que ellos irán por el camino menos trillado hacia el acto heroico. Al instilar esos pensamientos en nuestros niños, aumentará la probabilidad de que se comporten de manera heroica cuando llegue el momento en una situación determinada. Cuantos más jóvenes estén alimentando esa imaginación heroica, menos mal existirá en nuestro universo.

KINDSEIN: ¿Hay algún espacio para los niños en El Efecto Lucifer? ¿Cómo es la maldad en los más pequeños?

Dr. Zimbardo: Los niños no nacen malos, sino con plantillas mentales para hacer cosas buenas o malas dependiendo de las influencias del entorno, de los contextos de comportamiento en los que viven, juegan y trabajan. Los niños que crecen en guetos, en zonas de guerra, en familias maltratadoras, en las calles, o como milicias infantiles secuestradas por diversas fuerzas rebeldes, viven contextos muy distintos de los niños en entornos privilegiados, no porque tengan cerebros inferiores o personalidades patológicas, sino por las fuerzas negativas del entorno que actúan sobre ellos.

Incluso en ambientes menos hostiles, los niños buenos pueden empezar a hacer cosas malas por su grupo de amigos, que establece las normas para ser aceptados en el círculo mágico. Algunas veces eso consiste en molestar a otros niños, rechazarlos o incluso acosar a los que se etiquetan como diferentes, como inferiores; difunden rumores, pueden arruinar la reputación de otros niños permanentemente.

Una nueva forma de maldad infantil es el “ciberacoso”– que consiste en poner mensajes en el web, sitios como My Space o Face Book, difamando a otros niños y niñas como “zorras”, chivatos, homosexuales, etc. Este acoso anónimo envía el mal hacia el mundo sin que los afectados puedan defenderse. Hace poco, un niño se suicidó por culpa de esos insultos, y algunos padres han sacado a los niños del colegio y han tenido que enseñarles en casa. En mi opinión, es una forma de mal que hiere y perjudica a niños inocentes y sus familias, que deberían prevenir los que tendrían que regular esos sitios, pero también los profesores y supervisores que deben dejar claro que va a haber tolerancia cero para cualquier tipo de acoso.

KINDSEIN: ¿Cómo debería ser un ambiente escolar para que no aparezca el lado oscuro de los niños?

Dr. Zimbardo: La mayoría de los niños son buenos la mayor parte del tiempo, es tarea de los adultos crear entornos vitales en los que jueguen, estudien y trabajen en lo que desarrolle lo mejor de la naturaleza humana, a la vez que reducen la tentación de deslizarse por la peligrosa pendiente que lleva hacia las malas acciones.

KINDSEIN: ¿Algún mensaje final, para acabar? ¿Qué vendrá después de “El Efecto Lucifer”?

Dr. Zimbardo: Mi nueva misión en la vida, mi nueva llamada, apareció mientras escribía el último capítulo de Lucifer. Al volver a pensar sobre el concepto de Hannah Arendt de la “banalidad del mal” como un tipo de excursión temporal y localmente específica en el terreno del mal para cualquier persona normal, me di cuenta de que faltaba su contrapunto.

La “banalidad del heroísmo” describe a personas normales que se involucran en acciones extraordinarias de servicio a la humanidad —en particular, normalmente una situación que ocurre una vez en la vida. Como esos que hacen cosas monstruosas que parecen “terroríficamente normales”, estos héroes ordinarios parecen “maravillosamente normales”.

Mi posición es que la misma situación que puede detonar la “imaginación hostil” en aquellos que se convierten en agentes del mal puede inspirar la “imaginación heroica” por primera vez en cualquiera de nosotros.

Mi preocupación es cómo promocionar en nuestros niños esa imaginación heroica, conseguir que acepten el papel de “héroe a la espera” para una situación que llegará en algún momento de sus vidas cuando otros siguen sus caminos hacia el mal o hacia la indiferencia y, en lugar de eso, elijan actuar por otra persona o grupo o ideal sin pensar en su ganancia personal, ni siquiera el reconocimiento.

Debo creer que crear una generación de esos héroes normales es nuestra mejor defensa contra el mal, ya sea en el campo de batalla, en las prisiones o en las oficinas centrales de las empresas.

Una Pelea Justa


El escritor Charlie W. Shedd nos da Nuestras siete reglas oficiales para una pelea justa y limpia en el libro que escribió para su hija: Cartas a Karina:

1. Antes de empezar debemos estar de acuerdo en que es el momento adecuado.

2. Recordemos que nuestro único propósito es comprendernos mejor.

3. Revisaremos nuestras armas con frecuencia para asegurarnos de que no sean mortales.

4. Bajaremos la voz un decibel en vez de subirla dos.

5. Jamás discutiremos ni revelaremos en público las cosas privadas.

6. Analizaremos un armisticio cuando cualquiera de los dos decida decir basta.

7. Cuando lleguemos a un acuerdo, dejaremos el asunto de lado hasta que ambos acordemos que se necesita discutirlo más.

Shedd afirma: No es poca la pasión que produce un buen matrimonio el transitar el camino de las diferencias. Aprender a zigzaguear por los enredos; analizar la reacción del otro cuando está bajo presión; manejar las emociones mutuas con inteligencia; todo esto ofrece un desafío que sencillamente no se logra superar por pura diversión y entusiasmo.

Una disputa es la mayor distancia entre dos ideas.

Vía Renuevo de Plenitud

Martes de Carnaval


Lunes de Carnaval


El sueño de Thania


Había una vez una niña muy humilde, llamada Thania, que vivía en un Barrio llamado Simón Bolívar, ubicado en alguna población de Venezuela.

Ella acostumbraba ir todas las tardes a un asilo donde trabajaba su tía. Thania, con sólo diez años de edad, ayudaba a su tía con las labores del asilo.

Pero un día, Thania soñó en construir una escuela para los niños pobres y un asilo para ancianos.

En la mañana, muy emocionada, le contó a su madre lo que había soñado.

Pasaron los días, los meses, los años, y Thania seguía creciendo. Tan aguda como la sal, tan sana como los vientos y tan viva como el mar.

Al fin llegó el día en que Thania se iba a graduar de Arquitecto.

Thania seguía con su sueño.

Al cumplir 35 años, Thania se prometió que seguiría su sueño y que lo haría realidad.

Pasaron nuevamente los días, los meses, los años, hasta que culminó la construcción de la Escuela y el Asilo.

Thania cumplió 100 años. Al ver que ya había realizado todos sus sueños, le dijo a sus hijos, nietos y bisnietos que ya no le quedaba más por hacer en la tierra, y que era hora de partir.

Thania murió de un paro cardíaco mientras dormía, con una sonrisa dibujada en su rostro.

Demás está decir que a la Escuela le colocaron el nombre de “Thania Rojas”, y al asilo el de “El Sueño de Thania”.

Angela

¿Cuál es el momento más feliz de tu vida?


La diplomática y ex-estrella infantil, Shirley Temple Black contó una historia sobre su marido, Charles y la mamá de este. Cuando Charles era niño, preguntó a su madre cuál era el momento más feliz de su vida.

–Este momento, ahora mismo–respondió ella.

–Pero, ¿qué de todos los momentos felices de tu vida?–dijo sorprendido–¿Qué del día de tu matrimonio?

–En ese entonces mi momento más feliz fue ese–respondió ella–. Ahora mi momento más feliz es ahora. Solo puedes vivir realmente el momento en el que estás. Por eso para mí siempre es ese el momento más feliz.

La madre de Charles Black mostró sabiduría al decir esto. Cuando usted se enfoca en el pasado o en el futuro, le resta potencial al presente. Pero cuando presta atención a lo que está ocurriendo en el momento y trata de tener una actitud positiva al respecto, usted se abre a todas las posibilidades que contiene el presente.

Maxwell, J. C. 2003; 2003. El mapa para alcanzar el éxito; Your Road Map for Success . Thomas Nelson, Inc.

Un deseo en el día del Amor


Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes,sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que influyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “Esto es mío”, solo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que tengas una buena mujer o un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo mas nada que desearte.”

Autor Anonimo.

Abrazo del alma


Llegaste a mi vida


Porque tu llegaste cuando habia oscuridad en mi vida y diste luz para poder ver mis sueños.

Porque te escurriste en mi tristeza y me diste un poco de felicidad.

Porque con tu tierna mirada te ganaste mi amor, e hiciste creer en un lindo amanecer.

Porque sembraste en mi esperanza y sacastes los mejores sentimientos.

Angela

Pensamiento


Un sabio, se paró ante un publico y contó un chiste y todos se rieron.

Al cabo de un rato contó el mismo chiste y casi nadie se rio, contó el chiste una y otra vez hasta que nadie se reia..

Y dijo…si no puedes reirte varias veces de una sola cosa.. Porque lloras por lo mismo una y otra vez?

Autor Desconocido

Kilómetro Extra


El jefe de ventas de una compañía de seguros de Nueva Escocia le dijo a un grupo de vendedores que no eran lo suficiente agresivos, ni sociables para triunfar en las ventas. Después de estas palabras de estímulo, uno de los vendedores de seguros miró por la ventana y tuvo una idea.

En la parte externa de su ventana en el piso decimoséptimo vio un andamio con algunos empleados lavando ventanas desde allí.

Rápidamente escribió una nota y la sostuvo contra la ventana para que la pudiesen ver. La nota les preguntaba si no estaban interesados en un seguro de vida, accidente o invalidez.

Los hombres respondieron, bromeando, que no podían parar con lo que estaban haciendo para hablar con él, pero si deseaba unirse a ellos sobre el andamio, estaban dispuestos a escucharlo mientras trabajaban. ¡El vendedor aceptó su propuesta! Usando un cable adicional desde el techo, se bajó él mismo hasta el andamio. En el transcurso de su conversación, ¡le vendió a uno de los hombres un seguro de vida por cincuenta mil dólares!

A veces usted debe ir a lugares especiales y encontrarse en situaciones especiales, caminando el kilómetro extra, para tener éxito.

Vía Renuevo de Plenitud

Odio a los Indiferentes


 

Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano ni de tomar posición. La indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos.
La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca.
Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después sólo una sublevación podrá derrumbar.
Los destinos de una época son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidian sus lamentos de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos; cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, que han hecho, y especialmente, que no han hecho, y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.
Vivo, soy militante. Siento ya en la consciencia de los de mi partido el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi partido están construyendo. En ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por azar ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy militante. Por eso odio a quien no toma partido. ¡Odio a los indiferentes!”.

 

 

Extractos de “La Ciudad Futura”, revista cultural publicada por Antonio Gramsci el 11 de febrero de 1917, Italia.


 

 

Fin del Ciclo de Cuentos Clásicos de la India



101cuentos

Ya el viernes de la semana pasada publiqué el último de los “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle. Fueron 101 entregas, los días viernes, desde hace casi dos (2) años.

El ciclo llegó a su fin. Y se abrirá un nuevo ciclo…

Gracias a Ramiro Calle por su recopilación y gracias a todos ustedes por leer los Cuentos…

Recomenzar


Recomenzar es poner ganas,
fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó.
Nos invade la sensación
de que ya no hay más kilómetros por delante,
que todo terminó.
Despues de una amarga y dolorosa experiencia
nos sentimos vacios para dar, cerramos el corazón,
y el pecho nos duele
cuando miramos hacia atrás,
el dolor y su tristeza nos hacen perder
las ganas de continuar.
Vamos y venimos como maniquíes
que están rodeados de gente
pero deseando volver a la vidriera
donde pueden sentirse protegidos.
Cuántas veces nos cuesta levantarnos
después de haber vivido lo inesperado.

…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.
De cada situación, de cada experiencia,
de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos.
Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse,
debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí…
Lloremos, gritemos,
desde lo más profundo de nuestro ser
dejemos que esa herida salga a la superficie,
aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.

Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña,
que nos paraliza,
aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante…
Cuesta, nos resulta casi imposible pero
¿para que sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables?
¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando?
¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda que sólo nos une a lo malo
y nos hace ir una y otra vez por ese camino
que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adiós a todo aquello que lastimó nuestro interior
y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso…
Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar…
Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz,
y frente al espejo decidimos cambiar
y al salir dejamos que el viento, el sol,
y nuevas oportunidades.

Si dejamos que la vida nos sorprenda
y apostamos a tener una vida mejor…
Así será

Autor desconocido

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