¡Siempre, por siempre, pase lo que pase!


No hay amistad ni amor como el de una madre por su hijo.
Henry Ward Beecher

Nuestra hija Ariana paso de ser un bebe a ser una niñita, y como todas, solía golpearse y rasparse las rodillas cuando jugaba. En estas ocasiones, extendía mis brazos y le decía “Ven a verme”. Cuando trepaba en mi regazo, la mimaba y le preguntaba “¿Eres mi niñita?” En medio de sus lagrimas, asentía. “¿Mi linda niñita Ariana?” Asentía esta vez con una sonrisa. Por ultimo, le decía: “¡Y te amo siempre, por siempre, pase lo que pase!” Con una risita y un abrazo partía preparada para su próximo reto.

Ariana ahora tiene cuatro años y medio. Hemos continuado jugando a “Ven a verme” cuando se raspa las rodillas o hieren sus sentimientos, para los “buenos días” y las “buenas noches”.

Hace unas pocas semanas tuve “uno de aquellos días”. Estaba fatigada, de mal humor y agotada de cuidar una niña de cuatro años y dos muchachos adolescentes y un negocio en casa. Cada llamada telefónica o llamada a la puerta significaba trabajo para un día entero, que debía ser despachado ¡de inmediato! En la tarde ya no pude soportarlo y me marche a mi habitación para llorar a mis anchas.

Ariana pronto se me acerco y me dijo: “Ven a verme”. Se acostó a mi lado, coloco sus suaves manitas en mis mejillas húmedas y pregunto, “¿Eres mi mamita?” entre lagrimas, asentí. “¿Mi linda mamita?” Asentí, y sonreí. “¡Y te amo siempre, por siempre, pase lo que pase!” Con una risita y un fuerte abrazo, partí preparada a afrontar mi próximo reto.

Fuente: Jeanette Lisefski. Sopa de Pollo para El Alma de la Madre

Vía Renuevo de Plenitud

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 29 junio, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Muy bonito.

  2. Que excelente!!! y si los niños son nuestras muletas, ellos son los que nos impulsan día a día a vivir y enfrentarnos con todos aquellos retos que de alguna manera nos afligen…

  3. Es tan cierto eso, no hay amor más incondicional que el de madre a hijo/a… y viceversa.
    Uno como madre los ayuda a levantarse cuando son pequeñitos y en la medida que crecen son los hijos quienes nos ayudan a levantarnos y seguir adelante cuando nos caemos.
    Hermosa historia!!!!

  4. Hola,

    Me ha dejado reflexiva
    GRACIAS por compartir éstas palabras 🙂
    Saludos y que tengas un buen día,
    Bego

  5. Me encantó, siempre hay alguna señal de amor de nuestros seres queridos o que Dios nos manda en algún momento difícil para que agarremos fuerza de nuevo y nunca nos demos por vencidos, como digo “Se vale, patalear, llorar, enojarse, estar triste un rato, pero no se vale rendirse”.

    Gracias Luis.

  6. no tengo hijos pero se ke son muy importante en la vida de cada ser humano

  1. Pingback: ¡Siempre, por siempre, pase lo que pase! | Blogs Cristianos

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