A corazón abierto


No es el título de un ensayo, una canción, un texto, una novela. No, ninguna de las anteriores como podría ser la respuesta de un estudiante en un examen del ICFES o un taller de español. Fue la operación que le hicieron a la hija de mi hija.
El jueves 23 de marzo de 2006 a las 9 de la mañana, Isabella, una bella niña de escasos diez meses, entró a cirugía por primera vez, a corazón abierto. El médico cardiólogo dijo que sería fácil y rápida. Dos horas en el quirófano.
Mientras tanto, mi hija sufría “a corazón abierto”. Así como de pronto, ha sufrido por abrir demasiado su corazón. Aunque ella crea que no la conozco, que me desentiendo de su vida, que muchas veces me meto en su vida porque sí, ese día, sabía lo que debía estar experimentando. Lágrimas tiernas de madre joven que llegaban al alma. Sé que mientras esas dos horas pasaban lentamente, ella se hacía preguntas, tendría respuestas, abrigaba esperanzas.
Su corazón abierto es como el corazón abierto de tantas mujeres en el mundo. Cada minuto, cada hora abren su corazón, aman, sienten, creen, anhelan, se entregan. A corazón abierto. Así, sin medida. Así como aman.
A corazón abierto por primera vez, por segunda y múltiples ocasiones. Así aman. Se entregan. Jamás aceptan que se equivocan cuando se les dice que esa persona no es la que verdaderamente deben amar. Cuando abren su corazón y se enamoran, no dejan que nadie entre, se entrometa, piense por ellas, les diga algo. Están enamoradas. No entienden, ni ven, ni oyen. No hacen caso.
A corazón abierto es, no solamente una operación en el quirófano, sino un sentimiento inmenso de amor. A corazón abierto es, sentir lo que mi hija sintió en este momento. Pero, gracias a Dios, esa pequeña quedó bien y su corazón tierno hace que florezca mucho amor en su vida todos los días. A corazón abierto nace el amor hoy y siempre.
Y la pequeña volvió a sonreír, a reír a carcajadas, a abrazar, a asir mi nariz, a “apachurrarme” en las mañanas, a llorar cuando el tío no la lleva a pasear, a patalear cuando no la llevan a piscina y a apretar sus manos entre los cabellos de quienes estén bien cerca.

Así como durante todos estos años he estado con mi hija, así estaré al lado de Isabella todos los días de mi vida.

El jueves 15 de mayo, Isabella cumplió 5 años.

 

Manuel Gómez Sabogal
manuelgomez1a@gmail.com

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 17 marzo, 2011 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Que gran historia Manuel! Gracias por compartirla!
    Que tengas un excelente día!
    Saludos!

  2. Es muy emotivo leer esta lectura.
    Muy profunda, muy bonita, muy sincera.

    Bego

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