Carta de Amor. 3era Finalista 2010.


AMOR:

No sé si querrás leer esta carta. Supongo que sigues ofendido y que recuperar lo nuestro será más difícil que echar para atrás el cambio climático, alcanzar el Everest, sacar la cita del pasaporte … ¡o todas las anteriores! Aún así, Amor, asumo el riesgo de quemar mi último cartucho contigo, o sea, disparar esta carta en el mero centro de tu rencoroso corazón.

¿No te alegra, en el fondo, saber de mí después de tantos años?, ¡Nuestra relación es tan larga como mi memoria!. Comenzó exactamente en el tercer grado de la escuelita municipal aquella, ¿Recuerdas?. ¡Los irrepetibles años sesenta!, El movimiento Hippie, Los Beatles, la Era de Acuario y ¡por supuesto!, El Apolo 11. Te llamabas Fernandito, Amor, y estabas sentado en el pupitre de al lado. Me mirabas  con cara de “¿qué le pasa ésta loca?” cuando decía, “¡Toma Fernandito, te regalo mi merienda!, ¡Y mis legos!, ¿Quieres mis creyones?”. En un arrebato de pasión precoz casi te regalo mi Barbie Visage 1963, ¡Mi única Barbie!, ¡Eso ya era como mucho con demasiado!

Fue así, Amor, como entramos en contacto. Tu primer chiste malo conmigo fue el 20 de julio de 1969, ¡Ni que lo hubieses calculado!, El día exacto que el capitán Armstrong posó un pie en la superficie lunar… ¡Fernandito se cambió de Escuela!. Aquel fue el día que se produjo un gran paso para el hombre, un salto gigantesco para la humanidad y… ¡un soberano  barranco para mí infantil existencia!. Como era una niñita no comprendí que estaba deprimida y la verdad, eso de aprender a multiplicar “llevando” era tan complicado que la tristeza se diluyó, en progresión geométrica, con el avance de mi educación  primaria.

La segunda vez que supe de ti, Amor, había entrado de cabeza y sin fórceps a ese sudoku emocional que llaman adolescencia. -Me llamo Claudio Arquímedes-, dijo él… ¿Claudio Arquímedes?, ¡DIOS QUE NOMBRE!, ¡Homérico, epicúreo, galvánico, fisicoquímico!”, aullé.  Además, era idéntico, ¡igualito! al solista de los Bee Gees. Me enamoré ipso facto, sin cura, sin resistencia. Las rodillas me traqueteaban como un trapiche viejo en su presencia y sólo podía respirar completo, o sea, suspirar, cuando se le ocurría voltear a mirarme ¿Lo recuerdas, Amor? Enloquecí. Quería ser su novia. La cosa no estaba fácil porque después de aprender a multiplicar “llevando” se me desató la vena aritmética y sólo sacaba veinte. Es harto conocido que no hay nada peor que ser la cerebrito del salón si lo que se quiere es enamorar al bello de la película. Pero ¡qué carajo!, decidí enrollarme el pelo en papel de aluminio para parecerme a Donna Summer, La Pantera de Boston. Eso tendría que gustarle ¿no?.¡ Yo sabía, yo tenía la certeza de que Claudio se fijaría en mí y me invitaría a comer un helado! (signo inequívoco de que terminaríamos casándonos).

¿Recuerdas lo que pasó, Amor?. Descubrí que Claudio ya era novio de la Reina del Liceo quien ¡por supuesto! ni era gordita, ni sacaba veinte en matemáticas como yo. ¡Hubiese preferido otra muerte!. Durante un mes mi único alimento fueron las barajitas del álbum “Amor Es” que me comí, una a una, con pega y todo. ¡No me convertí en anoréxica porque en los años setenta esa vaina no existía!

Cuando volví en mí tenía dieciocho años y estaba haciendo la cola para inscribirme en la universidad. No esperaba que rondaras por ahí, Amor, pero…

Robertico era rural ma non tropo, ingresos superiores al promedio y con un verbo de moto sierra capaz de desquiciar a cualquiera. ¿Su hobby?, ¡Sacarme la piedra!

“Mira caraqueña… de verdad ¿Tú no sabes lo que es el ponsigué?” me decía inclemente con su sarcasmo endógeno. “¡No, no sé! ¡Y qué!” ¡Le odiaba!  De tanto odiarle, obvio, comencé a adorarle. Justo cuando me disponía a darle el beso que le convertiría de batracio en mi cónyuge… ¡zas! ¡Agarró sus maletas y se fue de mi vida por siempre jamás!

¡Ese out con las bases llenas sí me dolió, Amor! Llena de bolero, vestida de tango y como recién arrastrada por un tsunami, comencé a analizarte. Llegué a la conclusión que tú, Amor, eres cruel, agotador, malversador y mala gente. Decidí comenzar una nueva vida sin ti. ¡No más AMOR! ¡No más taquicardia, no más conjuntivitis, no más desvelos!. Te sentencié al exilio… ¡Mi vida sin ti no conocería el dolor!

Cerca de los treinta decidí que debía casarme. No me impactó, Amor, que no estuvieras involucrado, ¡Al contrario!, Escogí el novio, la casa y hasta el recetario únicamente con el cerebro, con la razón. Para hacerte el cuento corto, Amor, te diré que me divorcié y que lo único que funcionó de aquel episodio inviable fueron las recetas del libro “Mi cocina a la manera de Caracas” de Armando Scannone.

Cuando me independicé y comenzaba mi segunda República, me dediqué a buscar lo que toda cuarentona libre, solvente, sin hijos e inmune al Amor aspira: ¡encontrar un novio diez años más joven para subir la autoestima y bajar la angustia!. Diez años después, es decir hoy, lo único que me quedó de la loquetera fue un “ex” que todavía quiere que lo mantenga, una tendinitis crónica (de cuando aprendí a bailar reggaeton), una soledad del tamaño de una catedral y … ¡esta cosa rara por dentro!… ¡Este vacío!… ¡Esta urgencia de no sé qué, Amor!

¿Será que extraño la sensación de querer regalar mis juguetes a alguien sin esperar nada a cambio?. ¿Será que ya no me miro en el espejo para agradar a alguien que no sea yo misma?. ¿Será que no es tan malo ser bolero, tango y noche porque, en el fondo, hasta el peor despecho es mejor que esta insoportable, tediosa y ridícula paz?.

Yo creo que esta vez sí, Amor, las respuestas son todas las anteriores.

Por eso te ruego… ¡Vuelve a mi vida Amor!, pasa un día por la casa. Llega con el nombre que quieras… Quédate el tiempo que puedas. No vas a interrumpir nada.

Ni siquiera he tenido la valentía de asumir plenamente tu ausencia comprándome el perrito que me recomendó el terapeuta… ¡para olvidar que la vida sin ti es una soberana mierda!

¡Perdóname chico! Porque, ¿sabes? Aunque no lo creas, Amor…

¡Hace rato que yo a ti te perdoné!

 

María Angélica Taisma. Cartas de Amor

Anuncios

Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 15 febrero, 2011 en amor. Añade a favoritos el enlace permanente. 20 comentarios.

  1. PUES QUE BONITA ES LA CARTA, POBRE MUJER!!!, si por lo menos hubiese tenido hijos, seguramente no se sentiria tan sola y aunque seguiria echando en falta el amor de pareja, lo llevaria mejor.
    Saldos

  2. Sin palabras Luis. Muchas veces como esta chica creo que llege a desear no volver a amar no volver a sentir pero con el tiempo y un nuevo amor en mi vida de lo que me di cuenta es de que no amo como en la juventud como en la niñes o en ese primer amor SINO COMO ALGUIEN MADURO

  3. Sin palabras Luis. Muchas veces como esta chica creo que llege a desear no volver a amar no volver a sentir pero con el tiempo y un nuevo amor en mi vida de lo que me di cuenta es de que no amo como en la juventud como en la niñes o en ese primer amor SINO COMO ALGUIEN MADURO. No se si esto sera algo bueno o no pero me niego a creer como aca decimos que cualquier pasado fue mejor aun esta hay el amor y luchare por el tal vez acabe como tantas otras veces o tal vez no… pero… ¿No merece la pena arriegar? el que nunca arriesga nunca gana =)
    Gracias por volver Luis se te hechaba de menos+

  4. FERNANDO NO ENTIENDO TU POSTURA, ¿PORQUÉ NO VA A SER SANA LA RELACIÓN CON LOS HIJOS?????????????, Y ADEMÁS YO LO QUE VEO ES QUE ESTA SEÑORA SE SIENTE SOLA Y ESA ERA UNA FORMA DE MITIGAR LA SOLEDAD, NO LE QUITO IMPORTANCIA AL AMOR DE PAREJA, PERO SI TIENES OTRAS COSAS EN LA VIDA NO TE AFERRAS TANTO A ÉL AUNQUE SI APARECE, PUES BIEN VENIDO SEA, PERO NO LO BUSCAR COMO UN TEMA PRIORITARIO DE TU VIDA.
    SALUDOS

  5. No se trata de perdonar al Amor, a Eros, a Cupido, etc. Se trata de percatarse de que lo que pasó, pasó y que cada persona es un mundo y que si una vez -o cien- salió mal no tiene por qué ser así la próxima vez.

    Y sobre todo quererse a uno mismo siempre.

  6. EL sentido que le encontre a esta carta, es que ella esperaba siempre por el amor, pero no se menciona el verdadero amor, que es hacia ella misma, si ese amor hubiera estado presente desde su primera ilusion, su vida habria cambiado, siento que si hubiese llegado algun hijo a su vida, talvez si la hubiera cambiado,pero asi encerrada ella en lo que esperaba que fuera el amor, talvez habria arrastrado a su hijo con su soledad. creo que no debemos esperar a que llegue alguien a amarnos, para ser felices, empezemos a amarnos a nosotros mismos y la vida misma te empieza a sonrreir. ese es mi punto de vista. 🙂

  7. Hola Luis gracias por estar nuevamente con nosotr@s … En cuanto a la carta de amor que escribe María Angélica Taisma; para mi entender ella narra la forma de como siente o vivió el amor, quizás … nunca supo lo que es el amor … porque nunca se enamoró.-

  8. GRACIAS POR ESTAR NUEVAMENTE CON NOSOTROS.

  9. Creo que ella tuvo un amor de infancia, quizá a los 8 o 10 años. ¿Cómo es el amor a esta edad? ¿Es un amor-compromiso?
    En cualquier caso, el primer “amor” deja una huella profunda. Ella, con el paso de los años, y el fracaso de las relaciones, termina volviendo a este “amor” porque, en su memoria, queda guardado con la misma fortaleza, pasión e intensidad con que lo vivió a los 10 años.
    Lo cierto es que lo mejor que le puedo recomendar a esta mujer es que deje los recuerdos como están. A veces nos llevamos una amarga sorpresa cuando queremos recuperarlos.
    Suplir los fracasos amorosos de la madurez con un “amor infantil” no es la mejor estrategia.
    Dicho esto, la carta es una belleza literaria.
    Me alegro de que hayas vuelto Luis. Tus razones habrás tenido para irte y ahora para volver y las respeto. Pero quiero decirte que te he echado de menos.
    Un abrazo,

  10. Gracias por estar acá de nuevo Luís… El amor es lo más sublime q existe y todo el mundo necesita amor.Pienso q lo q ella quiere decir es q aunque haya sufrido por amor, por amar y por desamor, ella desea que el amor vuelva de nuevo a su vida, q pase por allí, prefiere todo aquello q pasó, q estar en ese silencio, en esa soledad y esa paz q menciona. Me siento en parte identificada con esta carta.

  11. Me pareció una carta acorde a la realidad que viven muchas personas, no solo mujeres, sino también hombres….realmente el AMOR nos lleva del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo, siempre queremos estar con él, porque con él no se puede tener renconres sino solo perdón…

  12. Luis, que alegria, con nosotros nuevamente. Sabes que escribo poco, pero todos los dias estoy con fidelidad absoluta.

    Con respecto al amor, lo conocí, lo disfrute intensamente, vivi su agonía y llore su muerte.

    No se si lo volvere a encontrar en el camino de mi vida, hoy lo transito sola como mujer, pero acompañada por mis hijos, pero quieres que te diga algo? y de hecho se lo repito todos los dias a mis dos adolescentes ….. No existe nada mejor que el Amor y nunca, nunca hay que evitarlo por temor. Incluso las penas por amor, tienen otro sabor.

    Un gran abrazo, Susana

  13. Gracias por estar de nuevo con nosotros Luis….Y que bonita carta.
    Abrazos….
    Tamara

  14. el amor es como las escondidas, te gusta encontrarlo, te aburre buscarlo, te desespera no encontrarlo, pero nunca quieres dejar de jugar, Bienvenido LUIS te extrañamos

  1. Pingback: Carta de Amor. 3era Finalista 2010. | Blogs Cristianos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: