Obediencia por Amor


Gracia llegó por primera vez a un internado para señoritas, donde iba a permanecer para poder estudiar en un colegio. Cuando se matriculó le dieron un reglamento por el cual las internas debían regir su conducta.

A Gracia le pareció que el reglamento era irrazonable e inadmisible; y, delante de unas compañeras internas, con enojo y en alta voz se dijo: “¿Obedecerlo? ¡Como yo quiera!” En seguida se fue a su cuarto resuelta a no obedecer algunas de las partes de ese reglamento que a ella le parecía absurdo.

A la hora de la cena, cuando Gracia entró en el comedor, una amiga de ella la presentó con la directora del internado. Cuando se separaron de ésta, Gracia exclamó dirigiéndose a su amiga: “¡Qué mujer tan simpática! ¡Qué sonrisa tan agradable! ¡Sentía yo como que la directora me atraía hacia ella!”

Pasaba el tiempo, y la admiración y el cariño de Gracia para la directora iba aumentando, y sentía y pensaba que debía agradarla. Entonces, con sumisión, y casi sin esforzarse cumplía el reglamento; después, ya sin darse cuenta, con gusto lo cumplía por completo.

Había triunfado el amor a la directora y al internado.

Vía Renuevo de Plenitud

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 1 diciembre, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Claro que si, si alguien te cae bien, aunque no estés muy de acuerdo con lo que te mande, lo haces para agradarle y no te cuesta. Otra cosa es que el jefe no tenga esa simpatía y esa gracia natural, aunque te mande hacer algo coherente, en el caso del mío esto se da poco, lo haces con desgana y sin ninguna motivación.
    Saludos

  2. A veces tenemos espíritus rebeldes que van en contra de las reglas y de cuestiones que son necesarias para la buena educación y sobre todo la sana convivencia, de pareja, con los hijos, con los hermanos, con los padres, con los familiares, con los compañeros, con los amigos, etc.

    Pero si ambas partes exponen sus puntos de vista, se comprenden totalmente poniéndose un rato en los zapatos del otro, entienden, valoran, respetan y AMBOS COOPERAN, e incluso a veces negocian algo diferente que pueda resultar bueno o mejor para las dos partes (una idea que no se les había ocurrido antes pero que podría funcionar bien), entonces las cosas se hacen con gusto y con el entendimiento que vá a ser provechoso para todos, y las cosas o labores resultan agradables y menos pesadas para las personas.

    Gracias Luis.

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