Archivos Mensuales: noviembre 2010

Definitivamente damos lo que tenemos


Definitivamente, damos lo que tenemos. Lo que no tenemos no lo podemos dar.

Creo haber publicado un par de posts con un mensaje parecido, a través de historias y narraciones, pero no había publicado uno escrito por mi.

Y es que un lector me hacía el comentario en estos días que le parecía que mis artículos últimamente eran oscuros, tristes y melancólicos.

Porque si estoy triste y melancólico, pues no puedo escribir de alegrías y felicidad.

Escribo de tristeza y melancolía, por estar triste y melancólico. Y así somos en la vida real. No podemos estar felices si no llevamos felicidad por dentro…

Afortunadamente (y así espero), son momentos temporales, que no duran eternamente.

Seguro que muy pronto mis escritos tendrán color, y no estarán más en blanco y negro.

 

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

 

De que Utilidad Eres Tu?


Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, como suele suceder entre gentes ociosas, entablándose la siguiente disputa:

-¿De qué utilidad eres tú? -dijo el alfiler a la aguja-; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?-

Y a ti -respondió la aguja en tono agudo-, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo?-¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él?

-Pues yo, con algo en mi ojo, puedo hacer mucho más que tú.

-Sí; pero tu vida será muy corta, pues depende de tu hilo.

Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza, procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echó con la aguja en la cesta y se fue.

-Conque aquí estamos de nuevo -se dijeron-, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir.-

¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que diputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego . . . echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!

Vía Renuevo de Plenitud

Necesitamos Contacto


Una enfermera me contaba hace poco que durante la noche, cuando la oscuridad y la quietud reinan en el hospital, algunos pacientes demandan atención de manera repetida. Aducen diferentes tipos de malestar o necesidades que ella, como las demás enfermeras, procura resolver. Sin embargo, su experiencia le dice que detrás de esos síntomas se esconde más bien la necesidad de contacto. La soledad de la noche favorece que emerjan temores e inquietudes. Entonces, una caricia, una mirada atenta, coger la mano o acercarse a la cabecera de la cama a escuchar surten un efecto calmante inmediato.

Generalmente le damos poca importancia a estas “medicinas” gratuitas, pero establecer un contacto cercano y cálido con otra persona depara grandes beneficios tanto para la salud física como mental. Diversos estudios demuestran que la ternura y el tacto ayudan a disminuir el estrés, la ansiedad y el dolor. Bien conocido es el efecto analgésico que puede tener para un niño el beso de su madre. Desde el momento del nacimiento se busca instintivamente ese calor humano. Sin alimento, un bebé no podría sobrevivir, pero sin afecto tampoco. Ya de adultos, además de satisfacer unas necesidades fisiológicas básicas, existe una necesidad igualmente importante: sentir proximidad afectiva.

Es posible conectar con otra persona a través de la mirada, la palabra y la escucha, el tacto e incluso el gusto y el olfato. Los sentidos abren una puerta que favorece la comunicación. No obstante, a pesar de necesitarlo y desearlo tanto, el contacto profundo y genuino no abunda.

Bienestar compartido

“Todos nacemos del amor.

Es el principio de la existencia y su único fin” (Benjamin Disraeli)

Virginia Satir, pionera de la terapia familiar, repetía a menudo: “El contacto afectivo es a las relaciones como la respiración al mantenimiento de la vida”. Cualquier tipo de contacto supone un acto de comunicación. Esta capacidad de conectarse para enviar y recibir mensajes –con o sin palabras– da forma a nuestras relaciones.

Los neurólogos insisten en que los seres humanos, igual que las neuronas, necesitan estar conectados, y que su bienestar depende de las redes de relaciones en las que están integrados. Por eso se recomienda mantener intereses compartidos y establecer contacto afectivo con otras personas. Mientras que el aislamiento social se asocia con una mayor incidencia de problemas cardiovasculares, depresión, dolores musculares y deterioro de la memoria, estudios recientes con pacientes de cáncer han demostrado que las relaciones afectivas protegen a la hora de afrontar la enfermedad.

El precio del cariño

“La única anormalidad es la incapacidad de amar” (Anaïs Nin)

Una tragedia de nuestra sociedad es la cantidad de personas que están solas o se sienten solas sin haberlo elegido. Podemos estar conectados con millones de individuos a la vez, pero escasea el contacto real y cercano. En la era de la comunicación faltan herramientas para establecer relaciones en las que se conecte íntimamente con el otro. A menudo, en la familia se comparte un mismo techo, pero en la práctica se vive de manera separada, sintiéndose aislado incluso en compañía. Gran parte de los conflictos conyugales se debe a una desconexión entre los miembros de la pareja. Y hay personas que, a pesar de desearlo, no consiguen salvar la distancia que las aleja de los demás.

Una carencia crónica de cercanía emocional puede desembocar en relaciones en las que se acepta cualquier precio a cambio de cariño. Otras veces, el hambre de afecto se intenta compensar con sustitutos: compras compulsivas, comida, sexo… Una investigación revela que a menudo la mayor motivación para mantener relaciones sexuales es lograr un contacto afectivo.

Al contrario de otras necesidades humanas, la necesidad de contacto precisa de la participación de otra persona. Pero además existen barreras personales que pueden dificultar esa conexión. Por un lado, los prejuicios sociales limitan y vetan la comunicación, especialmente en lo que concierne al tacto y la proximidad física. Y otro tanto sucede con las propias defensas que a menudo aparecen ante el temor que genera la intimidad.

Una frontera permeable

“Tengo miedo de decirte quién soy. Porque si te digo quién soy, puede que no te guste cómo soy, y eso es todo lo que tengo”

(John Powell, músico)

Puede resultar sorprendente: lo que más se desea, en este caso la proximidad afectiva, también atemoriza. Inconscientemente, existe la impresión de que quien se muestra demasiado abierto corre el riesgo de ser invadido. Es lógico. Al entrar en contacto con otra persona nos mezclamos, aunque solo sea ligeramente. Quizá podemos sentir la pena, el dolor o la alegría que está sintiendo el otro, o algunos de sus pensamientos pueden infiltrarse.

Al entablar contacto es posible sentirse desnudo o vulnerable. Se desvela una parte interna de la personalidad, y existe el temor a la burla o a que el otro utilice la información para controlar o lastimar. Esta tendencia a defender el espacio personal es saludable, salvo cuando se convierte en una barrera que impide conectar con los demás. Pero el riesgo también implica una ganancia. Solo cuando alguien puede mostrarse como es puede conectar realmente con otra persona y enriquecerse de la relación. Aunque las fronteras personales deben existir, conviene que no sean rígidas e inamovibles, sino permeables según las circunstancias.

Bálsamo emocional

“Tu misión no es buscar el amor, sino descubrir todas las barreras

que has creado en tu interior para no verlo” (Jalal ad-din Rumi)

Algunas personas necesitan el contacto. Lo manifiestan en una demanda continua de afecto y en que prefieren estar en compañía. Una exacerbada necesidad puede estar asociada a un pasado de carencias afectivas que han dejado un hueco difícil de llenar. Puede ser consecuencia de unos primeros vínculos distantes o ambivalentes con las personas más cercanas. O, por el contrario, quizá una dedicación excesiva provocó que se creciera centrado en las propias necesidades. Como personas precisamos el placer del contacto sin amenaza de intrusión o abandono a fin de adquirir una sensación de seguridad en las futuras relaciones. Sin embargo, apunta Boris Cyrulnik en su libro El amor que nos cura, ciertas relaciones adultas pueden sanar esas heridas emocionales.

No hemos de olvidar que elaboramos una imagen de nosotros mismos a través de la interacción con los otros seres humanos. Por eso, recibir cariño, atención y aprecio ayuda a sentir que se es merecedor del interés y el amor de los demás.

El contacto que transforma

“El encuentro entre dos personalidades es como el contacto entre dos sustancias químicas: si hay alguna reacción,

ambas se transforman” (Carl G. Jung)

Todos disponemos de las herramientas necesarias para establecer un buen contacto: las expresiones faciales, la mirada, los gestos, el cuerpo, la voz… La cuestión estriba en cómo las utilizamos. Para establecer un buen contacto es muy importante la congruencia. Significa que las palabras reflejan lo que sentimos y pensamos, y las expresiones corporales y faciales también. Desde esta autenticidad es posible ganar proximidad con los demás. Al abrirnos se produce una reacción expansiva que se mide tanto en el cuerpo como en la sensación de relajación y calor. Mientras que los sentimientos de hostilidad producen una retracción.

El beneficio del contacto es simétrico. Si se da una atención afectuosa, procura placer tanto tocar como ser tocado, escuchar como ser escuchado, mirar como ser mirado. Cuando fluye este calor humano, las defensas se aflojan y las personas se sienten más libres. Resulta asombroso, por ejemplo, el efecto que puede tener en una pareja dejar a un lado las pugnas para conectar realmente con el otro.

Tenemos a nuestro alcance un recurso económico a la par que efectivo: el contacto humano. Las caricias, las palabras, las miradas… no solo aportan consuelo, alivio, ternura, atención, afecto, sino que tienen la capacidad de transformarnos, haciéndonos sentir mejor y enriqueciéndonos como personas.

Cristina Llagostera
elPais.com

Cómo Mantener el Barco a Flote


Un día en una visita al capitán del barco, sonó una alarma estridente, seguida por extraños ruidos como de algo que rechinaba y chocaba ruidosamente debajo del puente.

«Son nuestros compartimentos herméticos que se cierran», explicó el capitán. «Es una parte importante de nuestros ejercicios de seguridad.

En caso de un verdadero problema, el agua que se filtra en un compartimiento no afecta al resto del barco. Aun al chocar con un témpano de hielo, como el Titanic, el agua sólo penetraría en el compartimiento roto. Sin embargo, el barco seguiría a flote».

Cuando habló a los estudiantes de Yale, Osler recordó la descripción que el capitán hizo del barco:

Cada uno de ustedes es una organización más maravillosa que ese gran trasatlántico, y han emprendido un viaje mucho más largo.

Les exhorto a que aprendan a tener bajo sujeción su vida y a vivir cada día en un compartimiento hermético para ese día.

Esto garantizará su seguridad en todo el viaje de la vida. Toquen un botón y escuchen, en todo ámbito de su vida, las puertas de hierro que dejan fuera el pasado, los días de ayer que ya han muerto.

Toquen otro botón y cierren, con una pared metálica, el futuro, los mañanas que aún no nacen. Así estarán a salvo; a salvo por ese día.

No piensen en la cantidad que hay que lograr, ni en las dificultades que hay que vencer, sino empéñense seriamente en la tarea menuda que tienen a la mano, y dejen que sea suficiente para el día; porque nuestro claro deber no es ver lo que apenas se ve en la distancia, sino hacer lo que tenemos al alcance de la mano.

Via Renuevo de Plenitud

Escucha a tu corazón


Muchas veces las personas me piden consejos acerca de situaciones en las que sus amigos o familiares no están de acuerdo con tal o cual situación. Y yo les pregunto: ¿qué te dice tu corazón?

¿Por qué tenemos que vivir del qué dirán de las personas? Preocupémonos por lo que tengamos nosotros que decir, y lo que tenga que decir la otra persona involucrada.

En una oportunidad me acuerdo que mi madre me señaló que no le gustaba una muchacha con la cual estaba saliendo. Y eso de alguna manera influyó en que no me sintiera a gusto en la relación. Y años después, aún nos seguimos viendo, y seguimos siendo amigos, pero nunca deja de recordarme el cómo fui el responsable (lo cual acepto) de que la relación haya terminado. Dejando dicho que es una excelente compañera y amiga.

Y a la final mi madre no iba a vivir con ella. Iba a ser yo.

Un joven a quien la esposa le fue infiel se me acercó para plantearme su dilema. Tanto su familia como la de ella estaban al tanto del desliz de ella, así como algunos amigos cercanos. Y cuando le pregunto a él qué siente acerca del asunto, pues me dice que la ama con todo su corazón. Y que ella se dio cuenta de su error y que está dispuesta a comenzar de nuevo. Y que le ama con todo su corazón.

Pero les aterra el saber que sus familias podrían no estar de acuerdo con esa segunda oportunidad.

¿Y quién va a vivir con ella? Pues él! ¿Y  quién va a vivir con él? Pues ella!

Hay momentos en que hay que pensar con la cabeza, pero cuando hay amor de verdad, es preciso pensar con el corazón, y escuchar lo que él tiene que decir.

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

Roble o Calabaza?


Un padre fue a inscribir a su hijo en una bien conocida universidad. Al leer el plan de estudios de la institución preguntó al Director:

– “¿Tiene que tomar todos estos cursos mi hijo? ¿No puede usted reducirlos un poco? Él quiere terminar pronto”.

Y el Director respondió:

“Por supuesto que puede tomar un curso corto, pero todo depende de lo que él quiera llegar a ser.

Cuando Dios quiere hacer un roble, lo hace en veinte años; pero, en cambio, sólo necesita dos meses para hacer una calabaza”.

Dejando el Niño Atrás


Miré a mi padre por última vez antes de que finalmente lo enterrasen. Y me dije a mí misma: “Te perdono, Papá”. Le he perdonado pero no he olvidado la confusión, el terror y el abuso que atravesé.

Mi padre trabajaba la mayor parte del tiempo mientras yo crecía. Pero cuando estaba en casa, era violento. Recuerdo llorar en medio de la noche mientras escuchaba cómo golpeaba a mi madre. Podía escuchar sus sollozos. Y yo lloraba porque no podía hacer nada al respecto.

Le tenía terror. Estábamos supuestos a no hacer nada malo de acuerdo a sus términos. Cuando tenía seis años de edad, me empujó la cabeza tan duro contra el piso que todavía tengo la cicatriz en mi frente.

Cuando le diagnosticaron depresión a mi madre, los cuatro hermanos tuvimos que mudarnos y vivir con él. Él empleó a alguien que nos cuidase mientras el trabajaba.

Había tanto temor en nosotros cuando el volvía. Mi padre estaba tan disgustado con uno de mis hermanos que un día le dio una paliza y quería echarlo de la casa. Observé aquel episodio con horror.

A partir de entonces, intenté no cometer errores. Lloraba por dentro porque no quería oír ningún lloriqueo. Y continué viéndole expresar su ira con el resto de mis hermanos.

Hallé solaz en los amigos del colegio. Disfrutaba leer cuentos y literatura. Invertía mi tiempo en la biblioteca del colegio. No había hogar, dulce hogar.

Hasta hace poco, no quería admitir que mi niñez me había afectado emocional y mentalmente. He traído las memorias de una época pasada hasta mi existencia diaria.

En todas mis relaciones, todo fue bien hasta que mis compañeros sugirieron un compromiso serio. Entonces yo saboteaba las relaciones.

No podía abrirme a nadie. Estaba muy a la defensiva cada vez que daban un consejo u opinión sobre mi actitud o conducta.

Cuando había discusiones, me cerraba o me iba. Nunca quería enfrentar asunto alguno y resolverlos.

Me destaqué en mi carrera invirtiendo muchas horas y esfuerzo. Ahora me doy cuenta de que era una manera de escapar a la realidad. Me mantenía tan ocupada que no notaba cosas que necesitaban atención. Usaba el trabajo como un medio de evitar compromisos.

Hubo una cosa que obtuve de la experiencia de ser abandonada. Podía sentarme en silencio sola por horas y reflexionar.

Ha desarrollado mi fascinación con la belleza de la naturaleza. Amo sentir el viento soplando sobre mi rostro. Disfruto ver la lluvia caer. Y sin importar cuán malo esté el clima, es todavía hermoso.

Sentí curiosidad por muchas cosas. Pregunté a otros y a mí misma sobre la vida y cómo algunas cosas le pasan a cierta gente. Me pregunté por qué la gente se comporta de la manera en que lo hace. Busqué respuestas.

He desarrollado la fortaleza para perseverar. Pero no es suficiente. Quiero convertirme en una sobreviviente que puede balancear su vida y disfrutar la abundancia que el universo nos ofrece.

He decidido liberarme de las cadenas de mi frágil crianza. Me prometo a mí misma que no permitiré a mi pasado arruinar mi futuro.

Esta niña ha crecido y no va a llorar en silencio más nunca.

Fatimah Musa
Vía Renuevo de Plenitud

El Picnic de las Tortugas


Una familia tortuga fue en un picnic. Tortugas , siendo lento por naturaleza de las cosas, tomó siete años para prepararse para el viaje.  Después de seis meses, después de encontrar el lugar óptimo, de desempacar la cesta de picnic se dieron cuenta que estaban sin sal.

Así que la tortuga más reciente es designado para volver a casa y la sal. (Por
ser el más rápido ). La pequeña tortuga gimió, lloró y pateó, pero accedió a ir con una condición: que nadie comería hasta que regresara.

Tres años han pasado …… Seis años ……… y el pequeño no había regresado .

Al séptimo año de su ausencia, la más antigua tortuga no podía soportar más el hambre , decidió a desenvolver un bocadillo. En ese momento la pequeña tortuga de repente apareció de detrás de un árbol y le gritó :
– ¡Mirad! Sabía que no podría esperar . Ahora no voy a ir a buscar la sal “.

A veces en nuestra vida las cosas suceden de la misma manera . Perdemos nuestro tiempo de espera de gente a la altura de nuestras expectativas. Estamos muy preocupados por lo que otros están haciendo y no  hacemos lo que debemos.

Por lo tanto, debemos vivir nuestras vidas y dejar de preocuparse por las opiniones e intereses de los demás por nosotros.

“No gano cada vez que lucho . Pero he perdido cada vez que dejó de luchar!”

Ponencia en VIII Jornadas de Investigación y Postgrado LUZ-PF


Tuve la dicha de participar como Ponente en las VIII Jornadas de Investigación y Postgrado del Núcleo Punto Fijo de LUZ, disertando acerca de “Metodología para el Desarrollo de Sistemas de Información”.

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

Querer y amar


El primero se aplica de forma más habitual que el segundo. Querer lo asociamos a desear algo, generalmente con un propósito determinado. Puedo querer a una persona para que me acompañe, me haga sentir bien, me apoye o para que haga lo que yo quiera. Incluso puedo querer a un hijo para que me cuide en mi vejez. Hay siempre una intencionalidad específica en el querer, más o menos altruista, más o menos ética. El querer conduce al sufrimiento pues se desea algo de otra persona, justificadamente o no. Y como ésta es diferente a mí, es imposible que piense, sienta y actúe exactamente igual a mí. De modo que cualquier expectativa que tenga con ella está condenada a la frustración, pues nunca se comportará exactamente como me gustaría o placería.

Amar en cambio es aceptar al otro tal como es, con sus virtudes y sus defectos. Amar es desear lo mejor para el prójimo, aún cuando no me guste su manera de ser, aún cuando no me acompañe, no me haga sentir bien, no me apoye o no me cuide en mi vejez. Puedo estar en total desacuerdo con otra persona, puedo no quererla, pero sí puedo amarla.

Mientras más ames en tu vida, más feliz y libre serás. Mientras más quieras, más frustración, dolor y prisión habrá en tu vida.

Haremos o Intentemos


Comencemos los “haremos” y hagamos a un lado los “intentemos”. Despertemos a la realidad o durmamos con mentiras memorizadas de cómo vivimos verdaderamente vivos.

¡Por favor, despertémonos!

Sólo despertemos y veamos… con un hábil ojo entrenado para ver más allá del horizonte lo que realmente fuimos creados para ser.

No más sueños de batallas sin cuartel por dentro. Cuando nos levantamos, la verdad y el conocimiento comenzarán. Sutilmente y sin embargo, de manera absoluta, estos cambios nos infundirán vigor frente a la oscuridad que se nos había pegado. Nuestra realidad se disipará dejando un conocimiento y lecciones de un maestro desconocido.

¡La respuesta está aquí! Es una verdad tan evidente. Hagamos a un lado los “intentemos” y comencemos con los “haremos”.

Vía Renuevo de Plenitud

Jornadas de Computación y Sistemas UJGH en Teatro Bellas Artes


El viernes 29 de octubre del 2010, se llevó a cabo la 1ra Jornada de Computación y Sistemas de la Universidad José Gregorio Hernández, en la ciudad de Maracaibo.

Participaron los siguientes ponentes:

 

Métodos Balanceados parta desarrollar Software. Jonás Montilva.

Ingeniería en el desarrollo de Infraestructura en Venezuela y el Mundo. Alfonso Gutiérrez.

 

Estándares de Seguridad en Redes Informáticas. Ramón Rodríguez

Método de Simulación Numérica para calcular ROI. Isaac Núñez.

Ingeniería Social. Luis Castellanos.

Infraestructura de Red con Tecnología WiMax 4G para tarificación de Servicios Públicos. Eric Castillo.

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

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