El Pronóstico


Una joven madre a quien le habían diagnosticado una forma de cáncer tratable regresó a casa del hospital, sintiéndose incómoda por su apariencia física y la pérdida del cabello ocasionada por las radiaciones. Cuando se instaló en una de las sillas de la cocina, su hijo apareció silenciosamente en el umbral, estudiándola con curiosidad.

Cuando su madre comenzó el discurso que había preparado para ayudarle a comprender lo que veía, el niño vino corriendo, se acomodó en su regazo, puso su cabeza contra su pecho y se aferró a ella. Su madre decía en ese momento: “Y dentro de un tiempo, ojalá pronto, luciré como antes y entonces estaré mejor”.

El niño se enderezó pensativo. Con la franqueza de sus seis años, respondió sencillamente: “Diferente cabello, el mismo corazón”.

Su madre ya no tuvo que esperar un tiempo para sentirse mejor. Ya estaba mejor.

Vía Renuevo de Plenitud

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 13 octubre, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Es verdad, pero los adultos no sabemos, en muchas ocasiones, hacer abstracción de las apariencias y solo mirar el interior.
    Sludos

  2. El niño recuperó a su Madre… Con cabello o sin cabello, era su madre.
    La mirada de los niños está menos condicionada que la de los adultos.
    Saludos a todos.

  3. Ese es el amor incondicional y si coincido con Luis en su comentario de ayer de que el amor de padres e hijos es súmamente fuerte, mágico y casi indestructible (en la gran mayoría de los casos); los padres a los hijos, y viceversa, prácticamente nos podemos perdonar todo y el amor sigue vigente, puro, firme. En cambio hay parejas o compañeros/as que abandonan a su esposo/a por el hecho de tener una enfermedad delicada, incurable, grave, etc., dá mucha pena encontrar esos casos porque si el amor fuera verdadero, como dice el cura a la hora de casarlos, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, pero mucha gente es convenenciera, es cobarde y no sacan el AMOR Y LA FORTALEZA para lidiar con eso y huyen de las pruebas que Dios y la vida pone, huyen del dolor porque es más fácil y cómodo para ellos alejarse.

    Bueno, volviendo al tema principal, siempre encontraremos familiares, amigos y muchas buenas parejas que si responden al llamado del sentido humanitario, de la solidaridad pero sobre todo el Amor Verdadero.

    Gracias Luis.

  4. Es hermoso sentir el apoyo de un hijo en los momentos de dolor y saber que los hijos son sinceros, que ellos tienen un corazoncito enorme.
    !Saludos Luis!

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