Archivos Mensuales: noviembre 2009

¿Cómo convertir el fracaso en éxito?


Hace mucho tiempo, Harold Sherman escribió un libro titulado “How to Turn Failure Into Success“, (¿Cómo convertir el fracaso en éxito?), en el que da un «Código de Persistencia». Si usted se da por vencido muy fácilmente escriba lo que está a continuación y léalo a diario:

1. Nunca me daré por vencido mientras sepa que tengo la razón.

2. Creo que todas las cosas obrarán a mi favor si me sostengo hasta el final.

3. Tendré ánimo y no desmayaré frente a las probabilidades.

4. No permitiré que nadie me intimide ni me separe de mis metas.

5. Lucharé para vencer todos los impedimentos físicos y las contrariedades.

6. Trataré una y otra vez, y todavía una vez más para realizar lo que quiero.

7. Obtendré fe y fortaleza al saber que todos los hombres y mujeres con éxito lucharon contra la derrota y la adversidad.

8. Nunca me rendiré al desaliento o la desesperación no importa con qué obstáculos aparentes me enfrente.

 

Vía Renuevo de Plenitud

Anuncios

Kimani Nganga


A Kimani Nganga Maruge le queda bien el uniforme de su escuela. Todo un mérito si se piensa que no a cualquier persona de 85 años le sientan un par de pantalones cortos, una camisa celeste escolar y unos largos calcetines blancos.

Debe ser por el entusiasmo que Kimani se ve tan bien. La BBC cuenta que el keniano está feliz por haber cumplido su sueño de entrar al colegio y también lo están las autoridades de su país, que no esperaban que alguien tan viejo respondiera a la política de hacer gratuita la educación primaria. Pero Kimani quería aprender a contar la plata que espera le pagarán por haber peleado contra los británicos en 1950 y también quería aprender a leer para poder descifrar la Biblia porque no cree en la versión que le dan cada domingo en la iglesia.

Kimani, que comenzó a estudiar en el año 2004, tiene el récord Guinness de ser la persona con más edad al momento de entrar al colegio. Y como su caso es emblemático fue elegido para viajar a Nueva York. Allí les dirá a los líderes reunidos en la Cumbre de las Naciones Unidas que hay más de 115 millones de niños que son demasiado pobres para estudiar.

Vía Renuevo de Plenitud

Haz lo que yo digo, mas no lo que yo hago


Mucha gente me pide consejo. A veces a modo de “vamos a tomarnos un café”. A veces con un “vamos a almorzar juntos”.  A veces en persona. A veces por teléfono. A veces por correo electrónico. Y a veces de manera pública a través de mi Blog de Reflexiones Diarias.

Y parece que soy bueno dando consejos, ya que las personas me agradecen, le recomiendan a otras personas para que hablen conmigo. Quizás sea asertivo y empático. Quizás una perspectiva imparcial, desde afuera, arroja soluciones que desde adentro no se ven.

Y es que no podemos pretender vivir aislados o solos en esta vida. No podemos cerrarnos en nuestros problemas, ya que eso no los resuelve.

¿Y a qué viene todo esto?

Que como dice el título, muchas veces somos expertos en dar opiniones asertivas y empàticas a las demàs personas, pero no ponemos en pràctica lo que les decimos a otras personas.

Hace unos años, recién salido de un divorcio, le hablaba a una amiga acerca de lo melancólico y triste que me encontraba en ese momento. Y me respondió: “Y tu por casualidad leíste lo que publicaste en tu blog hace 2 días?”.

A veces tenemos la solución al problema en frente de nuestras narices. Pero quizás no la queremos ver. O necesitamos de alguien que nos la enseñe.

Hoy en día, hay muchos líderes (políticos, empresariales, educativos, espirituales) que nos viven diciendo que debemos hacer y qué no debemos hacer.

Pero cuando vemos su vida personal, es todo lo contrario a lo que nos dijeron que debíamos hacer, y sigue a pie juntillas los que nos dijeron que no debíamos hacer.

Y es que a veces no es fácil. Para poder ensseñar, dar consejos, liderizar, debemos tener moral. Como dice el refrán: “el que tiene rabo de paja no se acerca a la candela”. O aquel que dice “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Y ustedes: hacen lo que dicen? O dicen lo que hacen?

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

correo-luis-castellanos.jpg

El Amor Ciego


Shirley and Pat Boone

¡Hablemos del amor ciego! Cuando Pat y yo nos casamos estaba tan enamorada que no me encontraba en mis cabales. Pat afirmó en algunas entrevistas que nos habíamos casado bien conscientes de los importantes ajustes que debíamos hacer y de las crisis financieras que íbamos a enfrentar, pero esa era su propia opinión. En lo que a mí respecta, no era consciente de nada excepto de que era maravilloso y que la vida sin él sería terrible.

“Entiendo muy bien cómo María, la reina de Escocia, se debe haber sentido cuando dijo de James Bothwell, su tercer marido: ” Yo lo seguiría hasta el fin del mundo en enaguas”, pues eso mismo sentía yo por Pat… Si lo hubiera sugerido, hubiera seguido a Pat hasta Timbuctu sin siquiera pestañear. Era mi vida. Para mí, era perfecto y eso fue el inicio de nuestros problemas porque cualquier persona ubicada en un pináculo solo puede ir en una dirección: hacia abajo “.

Shirley y Pat Boone lucharon con sus diferencias para crear un fuerte y duradero matrimonio, pero el principio de su verdadero éxito como pareja vino cuando cada uno reconoció este verdad esencial: NADIE ES PERFECTO.

 

Vía Renuevo de Plenitud

Más recomendaciones acerca de lo que no se debe hacer


Nuevamente, y con la aclaratoria que no soy médico, les presento unas recomendaciones que no hacen daño, y que parece que son lógicas…

1. No Desayunar

La gente que no desayuna tiene bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto genera insuficiente suministro de nutrientes al cerebro causando su degeneración paulatina.

2.. Comer de más
Esto causa el endurecimiento de las arterias del cerebro, causando además  baja capacidad mental.

3. Fumar
Causa la disminución del tamaño cerebral y promueve además Alzheimer.

4. Consumir altas cantidades de azúcar
El alto consume de azúcar interrumpe la absorción de proteínas y nutrientes causando malnutrición y puede interferir en el desarrollo del cerebro.

5. Contaminación del aire
El cerebro es el más grande consumidor de oxígeno del cuerpo. Inhalar aire contaminado disminuye su oxigenación generando una disminución de la eficiencia cerebral.

6. Dormir poco
El dormir permite al cerebro descansar. La falta de s ueño por periodos prolongados acelera la pérdida de células del cerebro.

7. Dormir con la cabeza cubierta
Dormir con la cabeza cubierta aumenta la concentración de dióxido de carbono y disminuye el oxígeno causando efectos adversos a nuestro cerebro.

8. Hacer trabajar al cerebro cuando estamos enfermos
Trabajar y estudiar cuando estás enfermo además de la dificultad del cerebro para responder en ese estado, lo daña.

9. Falta de estimulación
Pensar es la major manera de estimular nuestr o cerebro no hacerlo provoca que el cerebro disminuya su tamaño y por lo tanto su capacidad.

10. Practica la Conversación inteligente
Conversaciones profundas o intelectuales promueven la eficiencia cerebral.

El ángel en uniforme


angeles_callejerosEsta es una historia de familia que me contó mi padre acerca de su madre, mi abuela. En 1949 mi padre acaba de regresar de la guerra. En todas las autopistas estodounidenses se veían soldados en uniforme que buscaban transporte para llegar a casa, como era cotumbre en aquella época.

Tristemente la emoción del encuentro con su familia pronto se vio ensombrecida. Mi abuela enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizada. Eran sus riñones y los médicos le dijerona mi padre que necesitaba una transfusión de sangre de inmediato; de lo contrario, no pasaría de aquella noche. El problema era que su tipo de sangre era AB-, un tipo de sangre muy poco común incluso hoy día, pero aún más difícil de encontrar porque en esa epoca no había bancos de sangre ni vuelos para enviarla. Se examinó a todos los miembros de la familia, pero ninguno tenía el tipo requerido. Los médicos no daban ninguna esperanza; mi abuela se moría.

Bañado en lágrimas, mi padre salió del hospital para ir en busqueda de la familia, para que todos tuvieran la oportunidad de despedirse de la abuela cuando conducía por la autopista, se cruzó con un soldado en uniforme que pedía transporte para llegar a casa. Profundamente triste, mi padre no sentía en aquel momento el deseo de hacer una buena obra. Sin embargo, fue casi como si algo ajeno a él lo obligara, se detuvo y aguardó mientras el extraño subía a l auto.

Mi padre estaba demasiado perturbado para preguntarle su nombre, pero el soldado advirtió de inmediato las lágrimas de mi padre y averiguó el motivo. Mi padre le contó a aquel completo extraño que su madre estaba muriendo en ese momento en el hospital porque había sido imposible encontrar su tipo de sangre, AB-, y que , de no encontrarlo antes de la noche, seguramente moriría.

Hubo un gran silencio en el auto. Luego el soldado no identificado le extendió
la mano a mi padre, con la palmahacia arriba. En la palma de su mano estaba la identificación que llevaba alrededor del cuello. El tipo de sangre indicado para ella era AB-. El soldado le dijo a mi padre que regresaran de inmediato al hospital.

Mi abuela vivió hasta 1996 cuarenta y siete años más, y hasta la fecha nadie en la familia conoce el nombre del soldado. Pero mi padre se pregunta a menudo:

¿Fue realmente un soldado, o un ángel en uniforme?

 

Vía Renuevo de Plenitud

Criticones de oficio


criticas

Nunca pueden faltar. En todos lados aparecen. Sin que nadie los llame. Y es que no es malo contar con criticones de oficio (muchas veces hasta yo me considero uno de ellos).

Claro, hay que hacer la diferencia entre los que hacen críticas constructivas, y los que hacen críticas destructivas.

¿Y cuál es la diferencia?

Los que hacen críticas constructivas presentan el problema, y a continuación presentan las soluciones, o las posibles maneras de encarar el problema.

Los que presentan críticas destructivas presentan sólo los problemas.

El que presenta críticas constructivas aporta soluciones, te permite que crezcas, ofrece perspectivas distintas, ofrece otro punto de vista.

El que presenta críticas destructivas aporta cizaña, malas influencias, envidia, egoismo.

En días pasado alguien escribía en uno de mis blogs: “Este Blog es malísimo”. ¿Y entonces? ¿Qué hago para mejorar el blog?

Ese color no te queda bien. ¿Y cuál me queda bien?

No hables de esa manera. ¿Cómo hablo? ¿Cómo debo hablar?

Y tu, ¿qué tipo de críticas haces?

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

correo-luis-castellanos.jpg

Ayúdame


Amanecer 2

Dios…

Ayúdame a decir la palabra de verdad en la cara de los fuertes, y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles.
Si me das dinero, no tomes mi felicidad,y si me das fuerzas, no quites mi raciocinio.
Si me das éxito no me quites la humildad si me das humildad, no quites mi dignidad.
Ayúdame a conocer la otra cara de la imagen, y no me dejes acusar a mis adversarios, tachándoles de traidores porque no comparten mi criterio.
Enséñame a amar a los demás como me amo a mí mismo, y a juzgarme como lo hago con los demás.
No me dejes embriagar con el éxito cuando lo logre, ni desesperarme si fracaso. Más bien, hazme siempre recordar que el fracaso es la prueba que antecede al éxito.
Enséñame… que la tolerancia es el más alto grado de la fuerza y que el deseo de venganza es la primera manifestación de la debilidad.
Si me despojas del dinero, déjame la esperanza, y si me despojas del éxito, déjame la fuerza de voluntad para poder vencer el fracaso.
Si me despojas del don de la salud déjame la gracia de la fe.
Si hago daño a la gente, dame la fuerza de la disculpa, y si la gente me hace daño, dame la fuerza del perdón y la clemencia.

daño

La perseverancia vale la pena


UP956550

El futuro de Dave Dawson se veía oscuro en 1974. Basados en pruebas, sus maestros de noveno grado le habían clasificado como retrasado mental. “Mi expectativa vocacional era la de llegar a ser un empaquetador de supermercado”, decía Dawson. De hecho, tomó clases para aprender cómo empaquetar los alimentos adecuadamente. Pero hoy es el orgulloso dueño de un título de Doctor en Filosofía de la Escuela de Educación de la Universidad de Iowa.

Dawson recuerda su continua frustración con la escuela. “Fracasaba hiciese lo que hiciese, sin importar cuán duro estudiase”. Para agregar sal a la herida, los oficiales escolares exhibían los nombres de los estudiantes reprobados y sus resultados académicos en el tablero de anuncios para que todos lo viesen. Dawson aparecía con frecuencia. Su frustración desencadenó en problemas de conducta. Al no poder tener éxito académicamente como sus compañeros de clase, Dawson optó por una actitud opuesta.

“Me ponía de pie y aplaudía cuando obtenía la calificación más baja de la clase”, decía.

Un psiquiatra finalmente diagnosticó una limitación en el aprendizaje. Fue matriculado en una clase de personas iguales a mí en el colegio. “Por primera vez estaba con gente parecida a mí. Y por primera vez, yo no era -y la única manera en que puedo frasear esto, y odio esta palabra- el más tonto”.

Sus padres pagaron tutores para ayudarle. Una academia de verano para chicos con problemas de aprendizaje le ayudó a aprender a leer -un poquito.

Dawson se ofreció como voluntario para usar cualquier cualquier herramienta o técnica que pudiese ayudar. “Estuve en todo experimento en el que pude estar”, nos dice. Para el décimo grado, ya estaba tomando varias clases regulares. Para el décimoprimero, estaba matriculado solo en clases regulares. Decidió ir a la universidad. Probó varias. Frustrado, las abandonó todas; pero nunca se rindió.

Eventualmente, tras años de luchas y frustración, Dawson obtuvo un grado en Psicología, especializándose en Rehabilitación. Obtuvo su Maestría y, recientemente, su Doctorado en Filosofía en la Universidad de Iowa.

El camino de quien debería ser un empaquetador de comida al doctorado no fue fácil. Con la ayuda de tecnologías de apoyo, incluyendo digitalizadores que leen en voz alta, lo logró y llegó a ser un promotor.

Dawson convenció a la universidad de que le diese $5,000 para comprar más equipo para los estudiantes con deficiencias, e instruir a los maestros sobre las tecnologías de punta. Su promoción perseverante le logró los fondos y creó el Centro para Tecnología de Apoyo y Recursos Educacionales de Iowa, donde es ahora su director.

De vez en cuando su hijo de tres años tiene que corregirlo cuando le lee un cuento a la hora de dormir. Pero si sus luchas han demostrado algo es que la perseverancia vale la pena. “Si yo puedo hacer esto, todos pueden”, dijo. “Si anhela su sueño lo suficiente, insista. Puede pasar”.

Bill Asenjo, PhD CRC
Fuente: http://www.AsAManThinketh.net
Vía Renuevo de Plenitud

Me siento bien haciendo el bien


“El entusiasmo es el pan diario de la juventud. El escepticismo, el vino diario de la vejez.”
Pearl S. Buck

Adrian CottinNormalmente mi estado de ánimo es favorable, positivo, y me siento bien. Además busco que quienes están a mi lado se sientan de la misma manera, pero claro esa es una decisión personal. Cómo me siento tiene que ver con la mirada que hago de mi vida pasada, y lo que encuentro que he hecho en favor del prójimo.
No quiero decir que no haya acciones de las cuales me arrepiento, que no han sido buenas, y que produjeron dolor en otros. Quiere decir que no he hecho el mal a propósito, y que lo que ha salido mal de mis acciones no fue porque con premeditación lo hice para causar mal.
No me gusta hacer una cita prolongada de un autor, pero hoy hago la excepción para traer todo un párrafo del libro “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl: “El ser humano no es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser —dentro de los límites de sus facultades y de su entorno— lo tiene que hacer por sí mismo.”
Estos estados de ánimo varían. A veces siento que fracasé, otras que gané, por momento hago la odiosa comparación con otros y siento que he triunfado más que la mayoría, actitud mediocre por demás. Pero cuando sumo, resto, multiplico y divido me siento exitoso con lo que he alcanzado, y esperanzado por lo que he de lograr.
Cuando estoy con mis hijos, con mi familia, o disfrutando de una expresión artística de las muchas que me interesan, como lo son el cine, el teatro, la ópera, una presentación sinfónica, cuando estoy escribiendo o trabajando le pongo tanta pasión a lo que hago, le presto tanta atención a lo que estoy haciendo que el mundo exterior deja de existir.
Darle a mi vida el propósito de contribuir a la felicidad de las personas a través del aprendizaje transformador, quizás genera las emociones apropiadas para darle sentido a lo que hago, incluso cuando pierdo el camino como ha pasado en el período que estoy finalizando. Hoy rescato el sentido de mi vida, y comienzo a ver los resultados de esta nueva entrada a la autopista de mi existencia.
La vida ha premiado mi constancia consiguiendo lo que busco, la alegría ha sido curativa en esta etapa reciente. La alegría que proviene del amor de mi familia y de la amistad de mis amigos, de la actividad como educador que realizo, las obras sociales a las cuales me devoto. No es que no tenga motivos de tristeza, pero son más los de alegrías.
Mi vida ha sido maravillosa y llena de ocasiones de placer de mundo y de espíritu, y contar ocasiones que he vivido como a veces hago, me hace dar gracias a Dios por todo lo que he podido hacer. Disfruto de las cosas que rutinariamente debo emprender, y busco cumplir esa rutina con el mismo entusiasmo con el cual hago lo novedoso. Me siento bendecido con todo lo que la vida me ha dado, y agradezco a Dios por su dones para mí.
Escribiendo esta nota me doy cuenta de su importancia para mi vida, y la de quienes leen lo que escribo, de hacer este reconocimiento de felicidad, que me permite dar gracias a la vida por todo lo que me ha dado y me sigue dando.
Es importante todo lo que hago, y por ello pongo todas mis capacidades al servicio de a lo que me dedico. Mi invitación es a que todos hagamos lo mismo y pongamos pasión intensa en cada acción. Soy optimista responsable ante lo que viene, y ante el futuro de la humanidad. Siento que podemos hacer lo que hace falta para que la humanidad sea feliz, y hacer que mi existencia tenga un impacto favorable para el mundo.

 

Adrián Cottin

Vía Adrián Cottin

Simon Rodia


Simon Rodia

Nadie podrá imaginar jamás la alegría que embargó a Simón Rodia cuando firmó las escrituras de propiedad de un modesto terreno que, de ser un predio anónimo en la periferia de la ciudad, pronto se convertiría en un lugar famoso hacia el cual hoy día se realizan excursiones turísticas.

Hacía un calor insoportable. Se abanicó con los documentos que acababa de rubricar ante el notario. “Parece el fin del mundo”, razonó. Por esa razón aquel día, además de encerrar un enorme significado sentimental para su vida, sería inolvidable.

Desde entonces comenzó a trabajar febrilmente. Día y noche. Sin ceder al cansancio. Lo hizo así por espacio de treinta y tres años. Construyó dos torres enormes. Utilizó desde cristales rotos y cerámicas hasta botellas y setenta mil conchas de mar. Toda una obra de arte.

Simón Rodia vio coronados sus anhelos. Otros habrían desistido en el primer intento. Él no. Siguió firme, hasta el final. Había medido el alcance de su proyecto. Todo lo había calculado cuidadosamente.

Watts Towers

Vía Renuevo de Plenitud

Cuántos años tengo?


torta cumpleaños

¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo:
Gritar sin miedo lo que pienso…
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuantos años tengo! ¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo, y otros que estoy en mi plenitud.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen porque decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estas muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con mas calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos, las ilusiones, se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuantos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas y penas,que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o setenta!
Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo?
¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

Enviado por Claudia Bedoya. Gracias…

Una mujer tras las cortinas


jacques cousteau

Jacques Cousteau

Jacques Yves Cousteau pasó toda su vida en el mar, no contento con inventar los equipos de buceo actuales recorrió el mundo, a bordo del Calypso para enseñarle a la humanidad la grandiosidad de los océanos.

Muchos hombres y mujeres crecimos entre sus imágenes, muchos fuimos contagiados por su “fiebre de mar”, jugábamos de chicos a ser buzos del Calypso, conocíamos todas sus historias, vivimos todas sus inmersiones.

Pero la mayoría de la gente jamás conoció la historia del día que el Calypso se perdió, de aquel día que pudo ser el último día de una historia que aún no había comenzado.

Terminaba la década del ´40, no era una época fácil en Europa. La segunda guerra mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida, con la ayuda de sus amigos y un patronicador secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio y lo bautiza “Calypso“, renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos de acompañarlo en la gran aventura: Recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos.

Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco. Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película.

Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua, en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.

Mientras que los buzos estaban bajo el agua el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento. Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente. Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación. Los buzos presos de impotencia esperaban la rotura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque.

El cabo se rompió en un estallido seco e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta, al timón estaba Simone Cousteau y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso, como no sabía nada de náutica decidió ir mar adentro donde no podría chocar con nada. Viajaba hacia la tormenta.

Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día.

Cuando la tormenta terminó llevó al barco hacia la costa que se veía a la distancia pero como no lo sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudiera acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.

Pasaron muchos años y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo, navegó por todos los mares y visitó todos los puertos. Cousteau adquirió fama internacional. En 1980, en un reportaje un periodista le preguntó si era difícil comandar el Calypso, Cousteau contestó:

“No si está Simone a bordo, ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas. Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir. El Calypso podría haber vivido sin mí… pero no sin Simone”

Una mujer que vivió entre cámaras y nunca se dejó fotografiar, no figuró en ninguna de las enciclopedias del Calypso se negó a ser vista en las películas y la mayoría de la gente nunca vio su cara.

Cuantas son las mujeres que han sido ignoradas, pero han hecho grandes cosas sin ser jamás reconocidas. Muy cerca de ti hay una mujer silenciosa hoy, puede ser la que barre tu oficina, o quizá tu madre, tu hermana, tu abuela, tu tía etcc.. Reconoce hoy su labor, dejaselo saber y reconocela publicamente, porque hoy podrías hacer para ella su mejor día.

Vía Renuevo de Plenitud

Si eres sabio


Si usted es sabio, olvídese de la grandeza. Olvide sus derechos, pero recuerde sus responsabilidades.

Olvide sus inconveniencias, pero recuerde sus bendiciones.

Olvide sus propios logros, pero recuerde su deuda con los demás.

Olvide sus privilegios, pero recuerde sus obligaciones.

Siga los ejemplos de Florence Nightingale, de Albert Schweitzer, de Abraham Lincoln, de Tom Dooley, y olvídese de la grandeza.

Si es sabio, se lanzará a la aventura. Recuerde las palabras del General Douglas MacArthur: «No hay seguridad en esta tierra. Solamente oportunidad».

Vacíe sus días en busca de seguridad; llénelos con una pasión por el servicio.

Vacíe sus horas de ambición de reconocimiento; llénelas con la aspiración de logros.

Vacíe sus momentos de necesidad de entretenimiento; llénelos con el anhelo de creatividad.

Si es sabio, se perderá en la inmortalidad. Pierda su cinismo. Pierda sus dudas. Pierda sus temores. Pierda su ansiedad. Pierda su incredulidad.

Recuerde estas verdades: Un hijo debe olvidarse pronto a sí mismo para ser recordado. Debe vaciarse a sí mismo para descubrir un yo más lleno.

Recuerda que el mejor ejemplo de un verdadero sabio está en la persona de Jesús, quien se olvidó de si mismo y se dió por nosotros y nos pide que nosotros nos neguemos a nosotros mismos para que poder llegar al punto correcto de nuestra vida.

 

William Arthur Word
Vía renuevo de Plenitud

Miedo a lo desconocido


pha106000047

Muchas veces  nos paralizamos, cuando nos cambian el escenario. Cuando nos cambian las reglas. Cuando no sabemos qué hacer ni qué camino tomar. Nos paralizamos cuando sentimos miedo, ese miedo a lo desconocido.

Y la diferencia entre un ganador y un perdedor, es precisamenten que el primero no se paraliza. Sigue hacia adelante. El mediocre o el perdedor se queda en su “zona de comodidad”. El ganador avanza hacia lo desconocido.

Claro, hay muchos factores que pueden impulsar a un ganador hacia lo desconocido, como por ejemplo:

  • confianza en sí mismo
  • capacidad
  • optimismo
  • deseos de superación
  • visión
  • y no menos importante, quizás alguien que te ayude a avanzar hacia adelante (llámese amigo, padres, familiares, cónyugues).

Hay muchos casos de personas estancadas en un trabajo que no le brinda satisfacción, y que no encuentran cómo salir de él. Miedo de no tener un ingreso fijo. Miedo de no poder triunfar en otro trabajo.

Hay muchos casos de personas estancadas en una relación que no le brinda amor ni cariño, y que no encuentran cómo salir de ella. Miedo a estar sol@, miedo a no volver a amar ni ser amad@ otra vez…

¿Cuál de los factores me parece más importante para poder dar ese paso? No se.  Creo que de todo un poco…

Y tu: ¿le tienes miedo a lo desconocido? ¿Cómo lo enfrentas?

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

correo-luis-castellanos.jpg

 

A %d blogueros les gusta esto: