Archivos Mensuales: septiembre 2009

Síndrome de los veintitantos


(20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y… ¡ ¿¿¿¿ ???? !)

Le llaman ‘la crisis del cuarto de vida’.

Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años.

Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, pareja, etc…

Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa
para charlar un rato. Las multitudes ya no son ‘tan divertidas’… hasta a veces te incomodan.

Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la
misma gente de forma constante.

Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo.

Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto
resultan ser amigos de los más importantes para ti.

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal.

O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.

Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.

Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.

Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.

Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes.

Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.

A veces te sientes genial e invencible, y otras…solo,con miedo y confundido.

De repente tratas de aferrarte al pasado,pero te das cuentade que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando.

Te preocupas por el futuro,préstamos, dinero… y por hacer una vida para ti. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella.

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.

Todos nosotros tenemos ‘veintitantos’ y nos gustaría volver a los 15-16 algunas veces.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en
la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…

Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro.
Parece que fue ayer que teníamos 16…
¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???

HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO… QUE NO SE NOS PASE!

Fernando Ternero Alvarez-Ossorio

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Florece donde estés


maceta-con-flores

Una joven pareja se mudó a otra ciudad, lejos de la familia y los amigos. Llegó la mudanza, la pareja desempacó sus pertenencias y el marido empezó a trabajar a la semana siguiente. Todos los días al llegar a su casa, su esposa lo recibía en la puerta con una nueva queja.

– “Aquí hace mucho calor”.

– “Los vecinos no son amigables”.

– “La casa es muy chica”.

– “Los niños me están volviendo loca”.

Y cada tarde, su esposo la abrazaba mientras escuchaba sus comentarios negativos. Lo siento, le decía, “¿qué puedo hacer para ayudarte?”

Su esposa se calmaba y se secaba las lágrimas, pero empezaba con lo mismo al día siguiente.

Una tarde, su marido llegó a su casa con una hermosa planta con flores. Encontró un sitio apropiado en el jardín y la plantó. “Querida, le dijo, cada vez que te sientas triste, sal al jardín. Imagina que eres esa plantita, y mira como crece en tu jardín”.

Cada semana traía a casa un árbol nuevo, o rosales, o plantas y las plantaba en el jardín. Su esposa cortó algunas flores y se las llevó a una vecina. Cada mañana regaba el jardín y observaba el crecimiento de las plantas.

También creció la amistad con otras mujeres de la cuadra y le pidieron consejo con sus jardines. Muy pronto, también le estaban pidiendo consejo espiritual.

Al finalizar el año siguiente, el jardín de esta pareja se parecía a los jardines que aparecen en la revista Buen Hogar.

Vía Renuevo de Plenitud

Gente feliz


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He buscado la causa profunda,
de la felicidad humana.

Nunca la he encontrado en el dinero,
en el lujo, en el propio provecho,
en el poder, en el ocio,
en el ruido, en el placer.

En las personas felices,
he encontrado siempre una rica vida interior,
una alegría espontánea
hacia las cosas pequeñas,
una gran sencillez.

En las personas felices,
me ha impresionado siempre,
la falta de envidias insensatas.

En las personas felices,
no he encontrado nunca impaciencia,
agresividad o divismo.

Casi siempre poseían
una gran dosis de humorismo.

Phil Bosmans

El Regalito


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El reverendo Charlfant cuenta de una pareja que estaban celebrando las bodas de oro de su matrimonio. Como los ancianos tienen por costumbre, el anciano caballero respondió con un relato.

Su esposa Sara, fue la única chica con quien salió alguna vez. Él había crecido en un orfanato y trabajó duro por todo lo que tenía. Nunca había tenido tiempo para salir hasta que Sara lo levantó en peso. Antes de que se diera cuenta, ella se las había arreglado para hacer que él le pidiera que se casara con él.

Después que habían pronunciado sus votos el día de su boda, el padre de Sara se llevó a un lado al recién estrenado esposo y le entregó un regalito, diciéndole: -Dentro de este paquetito está todo lo que en realidad necesitas saber para tener un matrimonio feliz.

El nervioso joven abrió con torpeza el papel y la cinta hasta que tuvo el paquete desenvuelto.

Dentro de la caja había un gran reloj de oro. Con gran cuidado lo tomó en la mano. Al examinralo de cerca, vio grabado a través de la esfera del reloj un prudente recordatorio que tendría que ver cada vez que mirara la hora; palabras que si se obedecían, contenían el secreto para el éxito de un matrimonio: “Dile algo agradable a Sara.”

Morris Chalfant

Vía Renuevo de Plenitud

Vaselina


vaselina

Robert Chesebrough tenía un producto en el cual creía incondicionalmente. En realidad, era un invento propio. Chesebrough había transformado el sedimento que se forma en los ejes de los equipos de petróleo, cera de varillas, en una gelatina de petróleo que personalmente había comprobado que poseía grandes propiedades curativas.

Creyó tan profundamente en los aspectos curativos de su creación que se transformó en su propio “sujeto experimental”. Para demostrar a otros los beneficios de su producto, Chesebrough se quemó con ácidos y con fuego… y se cortó y raspó tan frecuentemente y profundamente… que durante toda su vida llevó las cicatrices de sus experimentos.

No obstante, Chesebriugh demostró su punto de vista y la gente se convenció. Solamente tenían que mirar sus heridas y cómo las mismas se habían curado para ver el valor de su producto… el cual sigue siendo todo un éxito. Lo conocemos como vaselina.

¿Qué ve usted actualmente como una posibilidad?

¿Está lo suficientemente convencido de su potencial para ayudar a otros como para estar dispuesto a invertir su tiempo, energías, recursos y esperanzas para desarrollarlo?

El futuro pertenece a los que ven las posibilidades antes de que ellas se vuelvan evidentes.

Vía Renuevo de Plenitud

No muevas la pelota de golf


golf3

Tan pronto como el primer rayo de sol apareció en el horizonte, Jerry cerró su maletero con un golpe y puso los pies en el campo, armado hasta los dientes con clubes y su marcador. El rocío brillaba en cada brizna de hierba. Por sí solo, Jerry enderezó sus hombros y realizó el saque.

Vio como su primer tiro caía a 15 centímetros dentro de la concavidad, se inclinó, tomó su bolsa y dio un paseo por el sendero: era el único jugador a la vista. Seleccionó su palo favorito, se acercó a la bola, dio un vistazo a la clavija, movió la punta de su nuevo zapato de color marrón y blanco y empujó suavemente el diminuto orbe a unos cuantos centímetros de la concavidad. Dos golpes más tarde, hizo par.

En la próxima salida, envió un tiro hasta el interior del bosque. “Practica tu tiro”, se dijo a sí mismo, y lo intentó de nuevo.

Cuando la madrugada se convirtió en día, Jerry terminó su ronda. En la mayoría de los hoyos, su mágico dedo del pie trasladaba la pelota un milímetro a la izquierda o a la derecha para evitar una raíz o un tronco de arbol desfavorable. Eufórico, calculó su puntuación final: siete sobre par, la mejor del año. “¡No veo la hora de contárselo a mis amigos!”, pensó mientras regresaba. “¡Qué manera de empezar el domingo!”

A excepción de un problema. Hizo trampa.

Aunque nadie fue testigo de una sola trasgresión, ni nunca nadie podría averiguarlo, Jerry había movido la pelota de golf y él, al menos, sí lo sabía.

¿Cuándo se puso tan de moda llenar el tanque sin pagar o tomar dos ensaladas con un solo billete de buffet? ¿Por qué consideramos que es deportivo dar con un palo al Tío Sam, comer algunas uvas furtivamente antes de que el tendero las pese o estacionar durante un par de minutos en el espacio reservado para discapacitados mientras “corremos a comprar un billete de lotería instantánea”?

Hace tres o cuatro meses, le prometí a mi hijo una galleta, mientras hacía las compras. La extraje de la sección de recién horneados, se la entregué a Linus y seguí con la tarea de llenar el carrito.

Cuando ya había cargado las bolsas en el auto, lo recordé. “Me olvidé de la galleta.” Puse a Linus sobre mis hombros, volvimos a la tienda y esperamos nuestro turno en la fila.

“Este jovencito se comió una galleta con chispas de chocolate y olvidamos decírselo al salir,” confesé.”¿Cuánto debemos?” Asustado, el cajero me miró como si yo fuera un alienígena. Le tomó un momento recuperarse antes de aceptar nuestro dinero. ¡Qué triste!

Cada vez que “nos aprovechamos” de alguien, ponemos un trozo de nosotros mismos tras las rejas. Cada infracción, no importa cuán minúscula, nos priva de la verdadera libertad, del derecho a llevar la cabeza alta, de abrir nuestro corazón, de nuestra dignidad intachable. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que ningún centavo ahorrado, ninguna comodidad, ninguna actitud de evitar conflictos o mirar hacia otro lado valdrán la pena como para comprometer mi ética o poner en peligro la tranquila sensación de nobleza que siempre proviene de “hacer lo correcto.”

La próxima vez que el estacionamiento esté lleno, siéntate un rato en el auto y escucha una canción antes de acaparar ese lugar con una silla de ruedas en una señal azul. Conviértelo en una metáfora de como eliges vivir.

Todos nos enfrentamos a tomar decisiones todos los días, muchas de ellas imperceptibles para los demás. En estos momentos solitarios de toma de decisiones, pregúntate:

“¿Realmente deseo mover la pelota de golf?”

Vía Richeli.com

Prometamos


promesa

Ser tan fuertes que nada pueda estorbar nuestra paz mental;

A hablar de salud, felicidad y prosperidad a cada persona que conozcamos;

A hacer sentir a todos nuestros amigos de que hay algo en ellos;

A mirar al lado brillante de todo y hacer realidad nuestro optimismo;

A pensar sólo lo mejor, a trabajar sólo por lo mejor y a esperar sólo lo mejor;

A ser tan entusiasta sobre el éxito de los demás como lo estamos sobre el nuestro;

A olvidar los errores del pasado y seguir adelante hacia los más grandes logros del futuro;

A lucir un semblante alegre en todo momento y dar a cada persona con la que nos topamos una sonrisa;

A dar tanto tiempo a nuestro propio mejoramiento que no tengamos tiempo para criticar a los demás;

A ser demasiado grande para preocuparnos, demasiado noble para la ira, demasiado fuerte para temer; y demasiado feliz para permitir la presencia de problemas;

A pensar bien de nosotros mismos y a proclamar este hecho al mundo, no en palabras altisonantes, sino en grandes actos;

A vivir en la confianza de que todo el mundo está de nuestro lado mientras estemos dispuestos a ser fieles a lo mejor que haya en nosotros.

C.D. Larson

Vía Renuevo de Plenitud

La Camisa


camisa blanca

Paco de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Paco lo acompañó desconfiado.

Antes que su padre hablara algo, Paco dijo irritado:
– Padre, estoy con muchísima rabia. Joaquín no podría haberme hecho lo que hizo. Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras ese seguía con su reclamo.

– Joaquín me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!

El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el fondo y le dijo a Paco:

– Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está en el tendal es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tu le envías. Quiero que tires todo ese carbón en la camisa, hasta el último trozo y dentro un rato vuelvo para ver como quedó.

Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. El padre que miraba todo, le preguntó:

– Hijo, ¿como estás ahora?
– Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa.

El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo:

– Ven, quiero que veas una cosa.

El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. ¡Que susto! Paco solo conseguía ver sus dientes y ojos. Su padre, entonces, le dijo:

– Viste que la camisa casi no se ensució…. pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti.

Aunque consigamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos de esos se quedan siempre en nosotros mismos.

Vía Renuevo de Plenitud

Recuerda quien eres tu


Bebe riendo 3

Eres la viva personificación de cada alegría
que alguna vez has experimentado.
Eres la sabiduría acumulada a partir de cada
complicado desafío que alguna vez hayas enfrentado.
Eres el niño que alguna vez danzara feliz
bajo el brillante sol de la mañana.
Eres la sorpresa, la curiosidad,
la emoción de cada descubrimiento.
Eres tanto más que tan sólo las circunstancias momentáneas.
Eres toda la vida que has conocido,
todos los días que alguna vez has vivido.
Llevas contigo las alegrías de los buenos momentos y las fortalezas
que los malos han ido forjando en ti.
Has ido ganando confianza
cuando las cosas se han dado como esperabas,
y determinación cuando así no ha sido.
El valor con el que cuenta tu vida ahora mismo
es más del que podrías llegar a calcular.
Y eres dueño de aprovecharlo mientras sigues avanzando.
Recuerda todo lo que tú eres.
Construye a partir de ello el mejor tú
que ahora sabes que puedes ser.

Gabriel Sandler

La Piedra de Toque


playa de piedras

Cuando la gran biblioteca de Alejandría se quemó, dice la leyenda, que un libro se salvó. Pero no era un libro valioso; así que un hombre pobre que podía leer un poco, lo compró por unos cuantos centavos.

El libro no era muy interesante, pero entre sus páginas había algo de veras interesante. ¡Era una delgada lámina de pergamino sobre el cual estaba escrito el secreto de la “piedra de toque”!

La piedra de toque era una piedrecilla que podía convertir cualquier metal común en oro puro. La escritura explicaba que yacía entre miles y miles de otras piedrecillas que se veían igual que ella. Pero el secreto era este: la piedra genuina estaría cálida, mientras que las demás están frías. Solo había que buscarla.

Así que el hombre vendió sus pocas pertenencias, compró algunos suministros básicos, acampó en la playa y comenzó a probar las piedrecillas.

Él sabía que si recogía piedras ordinarias y las tiraba de nuevo por estar frías, podría recoger la misma piedrecilla cientos de veces. Así que cuando sentía que una estaba fría, la tiraba al mar. Invirtió un día completo haciendo esto, pero ninguna de ellas resultó ser la piedra del toque. Sin embargo él continuó haciéndolo. Recogía una piedrecilla. Fría: la tiraba al mar. Recogía otra. La tiraba al mar.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Un día, sin embargo, después del mediodia, recogió una piedrecilla y esta estaba caliente. La tiró al mar antes de darse cuenta de lo que hacía. Había desarrollado un hábito tan fuerte de tirar cada piedrecilla al mar que cuando encontró la que buscaba, la tiró cuando se percató que la última esta caliente ya era muy tarde..

Así pasa con la oportunidad. A menos que estemos atentos, es fácil fallar en reconocer una oportunidad cuando se nos presenta y es igual de fácil echarla por la borda.

Vía Renuevo de Plenitud

10 Aspectos a considerar para superar un Conflicto


conflicto

1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.

3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.

4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles y a convertir los problemas en oportunidades.

6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas.  Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para entender.

7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

10. Reconoce tus errores y acepta tus responsabilidades. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias. El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y, por consiguiente, tu vida.

Siempre insista


telemarketing

Un estudio conducido por la National Retail Dry Goods Association señala que los primeros intentos sin éxito llevan a casi la mitad de los vendedores a cierto fracaso. Ponga atención:

48 por ciento de los vendedores hacen una llamada y desisten.

25 por ciento de los vendedores hacen dos llamadas y desisten.

15 por ciento de todos los vendedores hacen tres llamadas y desisten.

12 por ciento de todos los vendedores insisten e insisten e insisten e insisten.

Ellos hacen el 80 por ciento de todas las ventas.

Insistencia es un resorte que nos impulsa al gran salto de las nuevas oportunidades. Son muchos los que se han quedado frustrados en el camino, cuando en realidad había delante de ellos la oportunidad más grande de su vida. Insista, insista e insista porque muy pronto la puerta se te abrirá.

Perverancia es una semilla que cuando germina produce uno de los árboles más frondosos de la vida.

Vía Renuevo de Plenitud

Mi visita a Lima


2009 En Pachacamac (07)

En un trono de piedra, en las ruinas del Oráculo de Pachacamac

Me quiero salir fuera de lo común en las entradas o posts que publico en mi Blog, para expresar lo que sentí en tierras peruanas, durante unos muy pocos días durante el mes de agosto próximo pasado. Y quiero agregar que no tengo contrato alguno con el Ministerio Peruano de Turismo… Jajaja…

Mi primera impresión, fue el ver las calles de Lima muy parecidas con las calles de cualquier ciudad de Venezuela, pero a diferencia, muy limpias… En muchos sectores de la ciudad hay una mezcla de arquitectura colonial con moderna, que me dejó boquiabierto.

Mucha construcción de edificios para residencias y para comercios. Muchos hoteles. Muchos concesionarios de vehículos con muchos vehículos (y a muy buen precio)…

En la época en la que viajé, me encontré un clima de invierno muy agradable, entre los 16 y 20º centígrados. Y me llamó la atención que en Lima nunca (o casi nunca) llueve. Escuché de una persona que el motivo es por estar Lima frente a corrientes frías del Océano Pacífico que no permiten el fenómeno de evaporación.

La gente de Lima, muy sencilla, educada y respetuosa, siempre prestos a ayudar a los que los visitamos.

Viví una sensación de seguridad al caminar por las calles a cualquier hora del día o de la noche (lo que no siente en mi país), y una sensación indescriptible al visitar varios supermercados y ver los estantes llenos de productos. Un tráfico automotor fluído, a pesar de tener Lima casi 7 millones de habitantes.

La comida fue espectacular, al ir probando platos que nunca había probado. Les recomiendo el ceviche, el anticucho, el lomo saltado, la causa de pollo, los choclos, el arroz con tacu tacu, y muchos otros platos más, escanciados con una chicha morada, una Inca Kola o una copa de vino de la casa.

El ver de cerca algunos vestigios de culturas pre-incaicas e incaicas es algo que nos pone a pensar en toda la tecnología que desarrollaron los pueblos autóctonos antes de la llegada de los españoles, y todo lo que hicieron en la época de esplendor de sus respectivas civilizaciones.

Lamento no haber podido conocer Machu Pichu, por razones de tiempo y de control de cambio en mi país, pero lo dejaré anotado en mis asuntos pendientes.

En fin, vi que el peruano (al menos el de clase media) tiene calidad de vida. Algo que poco a poco se ha ido perdiendo en mi país. Y sin ser economista, puedo percibir una economía sólida y en crecimiento.

Recibiendo Premio Iberoamericano de Calidad Educativa en Lima.

Recibiendo Premio Iberoamericano de Calidad Educativa en Lima.

Un viaje para asistir a un Congreso de Educación, dar una ponencia y recibir unos premios, se convirtió en un viaje de placer, con la oportunidad de conocer otra cultura latinoamericana y otras personas.

Que bueno…

Muchas  gracias a los que dieron los datos acerca de lo que podía y no podía hacer durante el viaje, y a todos los que de una manera u otra estuvieron pendientes de mi.

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

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