La camisa blanca


Daniel de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Daniel lo acompañó desconfiado.

Antes que su padre hablara algo, Daniel dijo irritado:
– Papi, estoy con muchísima rabia. Pedrito no podría haberme hecho lo que hizo.

Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras ese seguía con su reclamo.

– Pedrito me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!

El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el fondo y le dijo a Daniel:

– Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está en el tendedero es tu amigo Pedrito y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tu le envías. Quiero que tires todo ese carbón en la camisa, hasta el último trozo y dentro un rato vuelvo para ver como quedó.

Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. El padre que miraba todo, le preguntó:

– Hijo, ¿como estás ahora?
– Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa.

El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo:

– Ven, quiero que veas una cosa.
El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. ¡Que susto! Daniel sólo conseguía ver sus dientes y ojos. Su padre, entonces, le dijo:

– Viste que la camisa casi no se ensució…. pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti. Aunque consigamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos de esos se quedan siempre en nosotros mismos.

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Acerca de Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

Publicado el 25 junio, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Uf… si, la metáfora enseña mucho y evidentemente tiene razón. Sin embargo, yo creo que todo eso va en función del daño que nos han hecho. Para algunos daños, no creo que sea posible evitar desear lo peor del planeta.

  2. la vida me ha demostrado que esta metáfora es totalmente cierta, pero, !es tan dificil no guardar rencor al que ofende!, este nos ciega y cuando, tras nuestra actuación, nos vemos salpicados ya es tarde, el aprendizaje de una experiencia no nos suele valer para la siguiente

  3. Saludos, Nemesis. Pero la idea es perdonar y no vivir con odio.

    María: es verdad, pero el renco nos envenena.

  4. Saludos, Nemesis. Pero la idea es perdonar y no vivir con odio.

    María: es verdad, pero el renco nos envenena.

  5. La Ley del Bumerang…
    Lo que envias a otro se te revierte, no importa el tiempo y el espacio pero se cumple es una ley….
    Hacer el Bien y no mirar a quien….

  6. todos deberiamos aprender a vivir sin lodios y sin rencores
    evitariamos tanto sufrimiento al pedo…

  7. Asi es Carmen.

    Esterilidad: ojalá todos pensáramos así. Este sería un mundo mejor…

  8. No hay que vivir con rencor en el corazon y con malos pensamientos; pues todo lo que hacemos se nos devolvera.

  9. Gracias por tus palabras y por tu visita, Jorge.

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