Archivos Mensuales: noviembre 2006

Haría cualquier cosa


Jack tenía parálisis cerebral. Era cuadrapléjico y empleaba el restringido movimiento que tenía en una mano para empujar la palanca que movía su silla de ruedas eléctrica. A pesar de que no era alumno mío, a menudo asistía a mis conferencias y participaba en grupos de discusión. Lee el resto de esta entrada

Los 3 Leones


En la selva vivían 3 leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:

– Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen 3 leones y los 3 son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí:

– Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos… Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrir?

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los 3 leones:

– Encontramos una solución muy simple para el problema y decidimos que Uds. 3 van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.

La Montaña Difícil era la mas alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir la gran escalada.

El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:

– ¡Yo sé quien debe ser el rey!

Todos los animales hicieron silencio y la miraron con grande expectativa.

– ¿Cómo? Preguntaron todos.

– Es simple… dijo el águila. Yo estaba volando muy cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña. El primer león dijo: ¡Montaña, me has vencido! El Segundo león dijo: ¡Montaña, me has vencido! El tercer león dijo: ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo. La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: Él es el rey de sí mismo, está preparado para ser rey de los demás.

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales.

Moraleja:

No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que tengas. Tus problemas, por lo menos en la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos. Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado.¡TU TODAVÍA ESTAS CRECIENDO!

Y acuérdate del dicho:

“NO LE DIGAS A DIOS QUE TIENES UN GRAN PROBLEMA, DILE AL PROBLEMA, QUE TIENES UN GRAN DIOS”.

Prométete


Prométete a tí mismo:

Ser tan fuerte… que nada pueda turbar la paz de tu pensamiento.

Hablar de felicidad y prosperidad a cada persona que encuentres…

Mirar siempre el lado positivo de las cosas…

Pensar solamente lo mejor, trabajar por lo mejor, y ¡esperar lo mejor!

Alegrarte del triunfo de los otros, como si fuera el tuyo propio…

Olvidar los errores cometidos en el pasado, y pensar solamente en las promesas del futuro…

Tener en todo momento buen semblante y ofrecer siempre una sonrisa…

Tratar de mejorar en cada momento, para que no te quede tiempo de criticar, y tu llegues a lo máximo que puedes ser…

Hacer que todos tus amigos sientan que hay algo bueno en ellos…

Prométete a tí mismo:

Ser:

Demasiado generoso para afligirte…
Demasiado noble para enojarte…
Demasiado fuerte para sentir miedo…
Demasiado felíz para permitir la entrada a las preocupaciones…

Lo difícil también pasará


Hubo un momento en el que la noche parecía eterna y hoy todo eso parece tan lejano.

Hubo un momento en el que nada de lo que hacías resultaba, cuando de pronto apareció la respuesta.

Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor y de repente tu corazón, con más intensidad que nunca, lo encontró de nuevo.

Hubo un momento en el que por el desierto se esparcían tus palabras y hoy dan retoño sus semillas.

Hubo un momento en el que creíste que era lo peor que te podía pasar y hoy agradeces tu destino.

Hubo un momento en el que jurabas que no podrías pasar esa prueba y hoy es tan sólo un paso más.

Hubo un momento en el que creíste que no podías hacer algo y hoy te sorprendes de lo bien que lo haces.

Hubo un momento en el que los monstruos y los ogros intimidaban tu vida y hoy sonríes al ver cómo tus miedos engrandecían sus sombras.

Nunca olvides que la vida, renovada por la gracia de nuestro Creador, es más grande que tus miedos, y que tu fuerza en el Señor es mayor que tus dudas.

Aunque tu mente esté confundida, tu corazón siempre sabrá la respuesta, y con el tiempo, lo que hoy es difícil… ¡mañana será un tesoro!

Para el que ama


Esto me llegó por correo recién, y me gustó mucho:

Nunca hagas florecer una sonrisa ‘diciendo te amo’ para después hacer rodar una lágrima diciendo: olvídame

Simplemente, porque el amor es más bonito que una ilusión y tu podrías sentir la misma lágrima que ¡alguien ya lloró por ti!

Recuerda que la verdadera lágrima no es la que cae de los ojos y resbala por la cara, sino la que duele en el corazón y resbala por el alma y esas lágrimas no necesitarán ser recordadas porque de él no se olvidarán.

Recordar es fácil para quién tiene memoria, olvidarse es difícil para quién tiene corazón!!!!!…

Yo temía


Temía estar solo hasta que…
…aprendí a quererme a mi mismo.

Temía fracasar hasta que…
…me di cuenta que, únicamente fracaso si no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que….
…me di cuenta que, de todos modos opinarían de mi.

Temía me rechazaran, hasta que…
…entendí que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que…
…aprendí que éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que…
…descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que…
…aprendí que no es el final sino más bien el comienzo.

Temía al odio, hasta que…
…me di cuenta que no es otra cosa más que “IGNORANCIA”

Temía al ridículo, hasta que…
…aprendí a reírme de mi mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que…
…comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que….
…comprendí que no podía herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que…
…vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que…
…vi que aún la mariposa más hermosa, necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Hagamos que nuestras vidas en cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer…
….. no olvidemos que al final…

siempre hay algo más…

Almuerzo con Dios


Un niño pequeño quería conocer a Dios. Sabía que tendría que hacer un largo viaje para llegar hasta donde Dios vive, así que empacó en su maleta, pastelitos de chocolate y refrescos de fruta, y empezó su jornada.

Cuando había caminado más o menos unas tres cuadras, se encontró con una mujer anciana. Ella estaba sentada en una silla del parque, sola, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de pan que ella arrojaba todas las tardes al suelo.

El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. Estaba a punto de beber de uno de sus refrescos cuando notó que la anciana parecía algo hambrienta, así que le ofreció uno de sus pastelitos.

Ella agradecida aceptó el pastelillo y le sonrió al niño. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus refrescos.

De nuevo ella le sonrió. ¡El niño estaba encantado! El se quedó toda la tarde junto a ella comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos se dijo nunca una sola palabra.

Mientras oscurecía, el niño se percató de lo cansado que estaba, se levantó para irse, dio algunos pasos pero se detuvo y antes de seguir, dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo.

Ella después de abrazarlo, le dio la más grande sonrisa de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa, abrió la puerta… su madre quedó sorprendida por la cara de felicidad que él traía.

Entonces le preguntó:

– “Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?”.

El niño le contestó

– “¡Hoy almorcé con Dios!”…

Y antes de que su madre contestara algo, él añadió:

– “Y ¿sabes qué? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que he visto!”

Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido por la expresión de paz que traía ella en su cara, y le preguntó:

– “Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?”

La anciana le contestó:

– “¡Comí pastelitos de chocolate con Dios en el parque!”…

Y antes de que su hijo respondiera, añadió:

– “Y ¿sabes? ¡Es más jóven de lo que pensaba!”

Moraleja:
Muy seguido, no le damos importancia al poder de un abrazo, de una palmada en la espalda, de una sonrisa sincera, de una palabra de aliento, de un oído que escucha, de un cumplido honesto, o del acto más pequeño de preocupación…
Todos esos detalles tienen el mágico potencial de poder cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerte feliz.
Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por una temporada o para toda una vida.
¡Recíbelos a todos por igual! Y si lo deseas, envía este mensaje a personas que han tocado tu vida de manera especial de una u otra forma, en una situación, en una parte de tu existencia o en tu vida entera así como lo has hecho tu con la mía.
!AH!… Y TRATA DE ALMORZAR CON DIOS SIEMPRE!..

Las 4 Estaciones


Había un hombre que tenía cuatro hijos. Él buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño.

Cuando todos ellos habían ido y regresado; él los llamó y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, él dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, él dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol. El les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, por sólo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser sólo medida al final, cuando todas las estaciones han pasado.
Si tú te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño.
Moraleja:
  • No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto.
  • Persevera a través de las dificultades y malas rachas. Mejores tiempos seguramente vienen por delante.

El Perro y el Conejo


Un señor le compró un conejo a sus hijos. A su vez, los hijos del vecino le pidieron una mascota a su padre. El hombre compró un cachorro Pastor Alemán. El vecino exclamó:
– ¡Pero él se comerá a mi conejo!
– De ninguna manera, mi pastor es cachorro. Crecerán juntos, y serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. No habrá problemas.
Y parece que el dueño tenía razón. El perro y el conejo crecieron juntos y se hicieron amigos. Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés.

Vivir en la Realidad


Hay quienes viven encadenados a un fracaso a una herida que nunca deja de supurar. Son personas que se amargan hoy porque hace veinte años su madre no los quiso, porque no pudieron estudiar lo que querían, porque su pareja los traicionó, porque perdieron injustamente su trabajo, o lo que sea.
No han perdonado ni se han perdonado ese viejo dolor, y están ahí, dándole vueltas a su amargura, torturándose con sus errores y sus rencores. Como dice Martín Descalzo, parecen estatuas de sal que no logran vivir el presente de tanto mirar hacia atrás.
Hay otros que también viven centrados en el pasado, pero estos no por amargura sino por añoranza, son esas personas que no les gusta el presente pero tampoco tienen el valor necesario para mejorarlo y por eso dedican sus pocas energías a lamentarse y a suspirar por otros tiempos supuestamente mejores.
El presente que tenemos es en buena medida resultado del pasado que ellos hicieron. El pasado es útil en la medida que ilumina el presente y alimenta el futuro, en la medida en que deja de ser pasado y se convierte en acicate para el presente y no en estéril añoranza.
Los que viven encadenados al pasado suelen estar también intimidados por el futuro. Es un miedo que paraliza y consume a las personas, como esas arañas que primero anestesian e inmovilizan a sus víctimas para luego devorarlas poco a poco.
Otros viven condicionados por el futuro, porque aplazan todo lo que les cuesta. No se atreven a eludirlo directamente, y por eso recurren casi inconscientemente a retrasar todo lo que se les pone un poco cuesta arriba. No se sienten con ánimos y enseguida lo dejan para otro momento, que muchas veces jamás llega.
De manera semejante a como algunos consumen marihuana o cocaína para eludir por un tiempo disfrazando la realidad de la vida, así se fugan al pasado o al futuro aquellos que no tienen el valor de tomar con fuerza las riendas del presente.
Es preciso hacer hoy lo que tenemos que hacer hoy, y tomar conciencia de que sólo el presente existe en la realidad y desde ahí tratar de ser feliz y hacer felices a los demás, aceptando con paz y amor cada situación que la vida nos presente.

Imagina


Imagina… que un Ángel de Dios está a tu lado en estos momentos…

Silencio… Quédate tranquilo y piensa en todos los problemas que te gustaría solucionar.

Todo lo que te angustia, te hace llorar, te oprime, te preocupa, te deja triste.

Hasta tu miedo del futuro, de equivocarte, de escoger el camino errado…

Piensa ahora en todo eso…

Abre tu corazón e imagínate entregando todo eso a Dios.

Coloca tus manos en posición de entrega.

Imagínate entregándolo ahora, como quien entrega un saco bien pesado a otra persona para que lo lleve.

Ahora, imagina todo lo bueno que tu quieres que suceda, o lo que ya haya acontecido en tu vida.

Momentos de felicidad, de amistad, de cariño, de paz, de amor.

Coloca todo en tus manos, imaginariamente, y haz el gesto de guardarlo en tu corazón, como se guarda una joya en una cajita.

Coloca aquel tesoro guardado muy dentro de ti, y di “Gracias”, con mucha fe, de corazón.

Cuando el viento sopla


Hace algunos años un hacendado poseía tierras a lo largo del litoral del Sur Atlántico. Constantemente anunciaba estar precisando empleados. La mayoría de las personas estaban poco dispuestas a trabajar en campos a lo largo del Atlántico. Temían las horribles tempestades que barrían aquella región, haciendo estragos en las construcciones y las plantaciones.

No olvides sonreir


No te olvides de sonreír pese a todo…
La vida no es fácil para nadie; sin embargo te pido que lo intentes…

Que no te quedes inmerso en esa nube de soledad…

Ni en los vientos de desesperanza…

Baila con tus flaquezas…

Y hazle una mueca a la luna…

Para que estrellitas mágicas caigan y te den la bienvenida.

Así es la vida, con momentos duros, quizás demasiado duros…

Pero en total perfección con las leyes naturales…

Después del dolor, la alegría, después del llanto… La sonrisa

Después del desamor… El amor

Así que sonríe hasta que el sol aparezca y brille con ganas en tu vida.

La Tormenta


Dedicado a las personas que hoy empiezan una nueva etapa en su vida:

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió!

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

Pero Dios le contestó: “tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consumen y purificarla de plagas que la destruyen”.

Así nos pasa. Queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas y no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.

Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, que son chubascos pasajeros.

Lo importante no es huir de las tormentas, sino tener confianza en que pronto pasarán… y dejaràn algo bueno en nuestras vidas.

Para saludarte hoy


“…La distancia puede causar nostalgia, pero nunca olvido…”

De una forma positiva, aprendí que no importa lo que suceda, o lo ruín que parezca el día de hoy, la vida continúa, y el mañana será mejor.

Aprendí que se puede conocer bien a una persona, por la forma en que reacciona ante tres cosas:

– un día lluvioso, un equipaje perdido y los haces de luces de un árbol de Navidad que se entrelazan.

Aprendí que, no importa el tipo de relación que tengas con tus padres, sentirás su falta cuando ellos no estén.

Aprendí que “saber ganar” la vida no es lo mismo que “saber vivir”.

Aprendí que la vida, a veces, nos da una segunda oportunidad.

Aprendí que vivir no es sólo recibir, también es dar.

Aprendí que si buscas la felicidad, te ilusionas.

Pero, si centras la atención en la familia, en los amigos, en las necesidades de los demás, en el trabajo y en intentar hacer lo mejor, la felicidad te encontrará.

Aprendí que siempre que decido algo con el corazón abierto, generalmente acierto.

Aprendí que cuando siento dolor, no necesito ser un dolor para los demás.

Aprendí que diariamente necesito llegar y tocar a alguien.

A las personas les gusta un toque humano, sentir una mano amiga, recibir un abrazo afectuoso, o simplemente una palmada amistosa en la espalda.

Aprendí que aún tengo mucho que aprender.

Las personas se olvidarán de lo que dijiste…
Olvidarán lo que hiciste….
Pero nunca olvidarán cómo las trataste.

Mujer Fuerte o Mujer con Fuerza?


Una mujer fuerte suda todo el día para mantener su cuerpo en forma…
Una mujer de fuerza construye Relaciones para mantener su alma en forma.

Una mujer fuerte no tiene miedo de nada…
Una mujer de fuerza demuestra coraje, en medio de sus miedos.

Una mujer fuerte no permite que Nadie saque lo mejor de ella…
Una mujer de fuerza dá lo mejor de sí a todos.

Una mujer fuerte comete errores y Los evita en lo futuro…
Una mujer de fuerza Percibe que los errores en la vida, también pueden
ser bendiciones inesperadas y aprende con ellos.

Una mujer fuerte tiene la seguridad en su mirada…
Una mujer de fuerza tiene la gracia.

Una mujer fuerte cree que ella es lo suficientemente fuerte para la jornada…
Una mujer de fuerza tiene fé que es durante la jornada que ella se volverá fuerte.

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