Archivos Mensuales: agosto 2006

Los sueños


Cuando la vida no te sea fácil, recuerda siempre ésto…

Que sepas, en tu corazón, que hay otros que nunca te olvidan.
Que siempre encuentres un arco iris después de una tormenta.
Que celebres las cosas maravillosas que hay en tí.
Y cuando llegue el mañana, Que puedas comenzar de nuevo.

Que recuerdes cuántas sonrisas pueden llenar un día.

Que creas que tus anhelos serán una realidad.
Que encuentres tiempo para apreciar la vida y tiempo para compartir tu belleza espiritual.
Que veas tu presente como un regalo, y tu futuro como otro más.
Que agregues una página dorada al diario de cada nuevo día, y que puedas convertir “La felicidad eterna” en eterna felicidad.
Y que siempre sigas sembrando las semillas de tu sueños.
Porque si sigues creyendo en ellos, tus sueños seguirán tratando de florecer en tí.

Si fuèramos buenos


Si fuéramos buenos, querríamos estar siempre últimos, y no primeros.

Rogaríamos no ser invitados al escenario, ni a tomar el micrófono, ni a
estar bajo el haz de los reflectores del mundo.

Si fuéramos buenos, disputaríamos dar lo mejor, y no recibir lo mejor.

Insistiríamos ante quienes nos rodean, con fuerza y convicción, en que nos permitan darles lo mejor que tenemos, rechazando lo bueno que ellos nos ofrecen, para que sean ellos quienes lo disfrutan.

Si fuéramos buenos, no pensaríamos mal de los demás, sino que buscaríamos todo el tiempo la forma de comprender los actos de nuestros hermanos, como surgidos de una buena intención.

Si fuéramos buenos, viviríamos la vida con optimismo y esperanza, confiados en que cada día es un regalo maravilloso e irrepetible. Sin lugar para la depresión o las tristezas no justificadas, iluminaríamos el mundo con nuestras alegres miradas.

Si fuéramos buenos, nos alegraríamos infinitamente de todo lo bueno que les ocurre a los demás, sin hacer comparaciones con lo que nosotros somos o tenemos.

Si fuéramos buenos, daríamos gracias cada día a Dios por todo lo que El no nos da, porque ésta es Su forma de invitarnos a compartir Su Cruz.

Si fuéramos buenos, obedeceríamos con alegría a quienes Dios pone en
nuestro camino como guías, sean nuestros padres, jefes, o nuestros
maestros.

Si fuéramos buenos, buscaríamos por todos los medios no utilizar palabras que puedan herir a los demás, suavizando nuestro lenguaje hasta hacerlo un medio de transmitir hasta la noticia más dura, con ternura y sinceridad.

Si fuéramos buenos, no dejaríamos de hacer aquellas cosas que nos duelan, pero que por amor y justicia corresponden ser hechas.

Si fuéramos buenos, no sentiríamos vergüenza de dar testimonio de ser hijos de Dios, de amarlo por sobre todas las cosas, supeditando todos los actos de nuestra vida a Su Voluntad.

Si fuéramos buenos, seríamos verdaderos paladines en la defensa de la
verdad, de la justicia, y de la búsqueda del camino de la luz.

Si fuéramos buenos, no dejaríamos sin ayuda a ese niño que hoy nos pidió dinero en la calle.

Si fuéramos buenos, le diríamos a nuestro padre y a nuestra madre que los amamos, que los necesitamos, y que el mundo no sería el mismo sin ellos.

Si fuéramos buenos, escucharíamos a nuestros hijos cuando nos dicen que nos aman, que nos necesitan, aunque lo hagan con palabras que no comprendemos totalmente.

Si fuéramos buenos, amaríamos la vida que Dios nos da, y la defenderíamos a muerte. Millones de niños abortados tendrían un ejército de mujeres y hombres dispuestos a luchar hasta detener esta matanza.

Si fuéramos buenos, daríamos el ciento por uno en retribución, por cada don que Dios nos da.

Si fuéramos buenos, veríamos en cada paso de nuestra vida, una oportunidad de ver la Mano de Dios obrando a nuestro alrededor. Y dejaríamos que sea El el que guíe nuestro camino.

Si fuéramos buenos, amaríamos…

La Felicidad


La felicidad no es un camino, no es un lugar, ni un metal precioso que con dinero se puede comprar.

Felicidad es una flor a la orilla de un río, felicidad es una puesta de sol, es la llegada del otoño, la caída de las hojas… es mil cosas pequeñas y hermosas. No tiene nombre, fecha, ni edad, simplemente es, porque la felicidad está puesta dentro de nosotros, y no hay que buscarla, sólo descubrirla y disfrutarla. No hay más secreto que ese.

Hay gente que se pasa la vida buscando la felicidad, esperando ser felices, y al final acaba su vida, y se da cuenta de que desperdiciaron mil momentos para ser felices en su desesperada búsqueda de la felicidad.

Comprende, pues, que no hay mayor secreto para ser feliz que buscar la felicidad en tu corazón y vivirla cada minuto de tu vida.

Di: Hoy seré feliz y… ¡Sé Feliz!. Vive alegre, en paz contigo, y con Dios, ama a los demás, sé simple y serás feliz.

Camina de la mano con la vida, no delante de ella ni detrás; deja que las cosas vengan como deben venir, no las llames o las detengas, sólo espéralas en paz y acéptalas tal como vienen. No te inquietes por nada ni pierdas la paz por nadie, solamente envuélvete en ella y ama, eso sí, nunca dejes de AMAR, porque entonces habrás perdido lo más valioso de tu existencia y el real sentido de tu felicidad completa.

La Marginalidad se lleva por dentro


Cuando uno es pobre como yo, pero se siente rico, jamás podrá llegar a ser miserable ni marginal. Aunque parezca raro, la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, es simplemente un fenómeno detestable que se lleva más en el cerebro que en el bolsillo. Conozco colegas pobres que a punta de talento, optimismo y curiosidad por la vida, son más millonarios que la nieta de Aristóteles Onassis. La buena vida está sobre todo llena de la energía que produce el amor por las cosas sencillas, pero hermosas.

Para ser millonario siendo pobre, sólo debemos pensar que dentro de nosotros vive un gigante capaz de hacer todo lo que nos proponemos. Si acaso no logra conseguirlo todo de un tiro, no importa, haga todos los días un pedacito de ese todo que usted quiere lograr.

Siéntase grande y poderoso ante cualquier circunstancia por más adversa que ésta sea y aunque suene como un consejo esotérico, no olvide que lo más difícil, qué era nacer, ya lo logró; lo demás es totalmente gratis, tanto como lo es ser inmensamente rico siendo muy pobre no teniendo dinero.

1. Es muy fácil ser millonario, por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño, y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa, comparta su comida por más poquita que sea con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: “Buen provecho”, ría y coma pan tostado caliente ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea.

2. Si va a salir de casa, piense en lo afortunado que es al tener vecinos tan simpáticos, no importa que eso sea embuste, lo importante es que usted pueda sentir que ellos son simpáticos. No vea el basurero ni los huecos que están en la calle, fíjese más bien en la cantidad de hermosos y frondosos árboles que hay a su alrededor y en los felices niños que juegan junto a ellos.

3. ¡No sea tacaño, amigo! Eso es muy feo, mientras más tacaño se es, más pobres y miserables vamos a ser, así que exagere regalando. Seguramente, aún haciéndolo, estará dando poco.

4. Enamórese aunque no le hagan caso, porque cuando la gente se enamora siempre se pone bonita y se comporta como si todo lo tuviera.

5. Toda desgracia es pasajera, no se entierre en la realidad adversa ni en las cosas que son o parecen malas en la vida.

6. Tome licor, no beba; fume, no fume; sea vegetariano, coma carne; sea ateo, crea en todo; no haga deporte, vaya al gimnasio y trote, en fin, haga todo o deje de hacerlo, pero no obligue ni moleste a otros con sus fastidiosas manías.

7. Odie la pobreza, enséñese a sí mismo y a los demás, a ser ricos de verdad. Desconfíe de quienes valiéndose de aquellos que creen ser pobres, se exhiben como un general de causas miserables de dominio.

Basta ya de exaltar la pobreza como una virtud, ya que eso sólo sirve para que la gente no se dé cuenta de lo mensamente rica que puede ser.

Claudio Nazoa
Columnista y Periodista

El Café y las tazas


Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la Universidad. La conversación se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida. Al ofrecerles café a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de café y una gran variedad de tazas: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas – y les pidió que se sirvieran el café caliente. Cuando todos los estudiantes tenían su taza en mano, el profesor dijo: – “Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés. Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás. -”Fíjense bien –prosiguió-: La Vida es el café, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener Vida, pero la calidad de la Vida no cambia. ”A veces –concluyó-, al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café que hay en ella. Por lo tanto, no dejes que la taza te guíe… Mejor goza el café”.Enviado gentilmente por Gigi.

A pesar de todo…


SONRIO

Aunque la vida me golpee.
Aunque no todos los amaneceres sean hermosos.
Auque se me cierren las puertas.
Sonrío….

SUEÑO
Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento.
Porque quizás mi sueño pueda cumplirse.
Porque soñar me hace feliz.

LLORO

Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón.
Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco.
Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.

AMO

Porque amar es vivir.
Porque si amo, quizás reciba amor.
Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

COMPARTO

Porque al compartir crezco.
Porque mis penas compartidas, disminuyen.
Porque mis alegrías se duplican.

A pesar de todo…

¡Sonrío, sueño, lloro, comparto, vivo!
Pienso en todos mis amigos.

Un Juego de Ajedrez


Era una noche oscura y fría. Daniel bebía un café sentado en su sillón favorito en la sala de su casa. Su familia dormía y èl reflexionaba tantas cosas que perdió la noción del tiempo. Eran las tres de la mañana, llevó su tasa vacía al lavaplatos, y abrió el refrigerador para prepararse un refrigerio. Cuando cerró la puerta vio junto a él a una figura muy conocida, pero en nada preciada.

La espectral imagen le arrebató el sueño en un instante y lo miró fijamente y le dijo con voz tenue:

– ¿Sabes bien a que he venido?

El asintió con la cabeza y dijo:

– Si. Lo se. Ya es hora.

La muerte confundida le preguntó a su víctima.

– ¿No vas a llorar? Todos lo hacen, se arrodillan y suplican, juran que serán mejores, ruegan por una oportunidad. ¿Tu por qué no?

Temeroso aun y con un nudo en la garganta, Daniel le respondió:

– ¿De que me sirve? Nunca me darás otra oportunidad. Tu solo haces tu trabajo.

– Cierto, solo hago mi trabajo

– ¿Puedo despedirme de mi familia? cuestionó Daniel con la ligera esperanza de recibir un si.

– Tú has dicho que solo hago mi trabajo, yo no decido la hora ni el lugar, mucho menos los detalles.

– Lo siento.

– No tienes de que disculparte, poca gente piensa en su familia en vida pero al llegar este momento, todos piden lo mismo.

– No lo entiendes – dijo Daniel con tono de reproche – yo perdí a mi padre cuando tenia 15 años, y mi sufrimiento fue grande… pero mi hija menor tiene tan solo 4, déjame decirle que la amo.

– Tuviste 4 años pare decírselo, tuviste muchos días libres, muchos cumpleaños, fiestas y momentos en que pudiste decirle a tu hija que la amas. ¿Por qué solo pensaste en tu hija?

– Mi hijo mayor no me creería, y mi esposa, a ella no creo que le interese si la amo o no. No hemos distanciado mucho. Pero mi niña, no hay día que entre yo por la puerta y no este ahí para recibirme con un beso.

– Deja de hablar ya se hace tarde.

– Esta bien.

– Sabes este momento hace que mucha gente haga conciencia de su vida. Lástima que sea demasiado tarde.

Salieron ambos al patio; un extraño tren aguardaba en la calle y lo abordaron.

– No todo es aburrido en la muerte. No te puedo decir lo que pasará al llegar, pero te propongo que juguemos ajedrez para matar el tiempo.

Con una sonrisa y una lágrima Daniel dijo:

– Que curioso, creí que no tenias sentido del humor.

El juego inició. Daniel no se calmaba aunque comenzó ganando, consiguió un alfil y un caballo. Pero era obvio que eso no lo alegraba.
La muerte le preguntó

– ¿A que te dedicabas en vida?

– Soy… es decir, era un simple empleado en una fábrica de calzado.

– ¿Obrero?

– No. Trabajaba en la administración.

– Ah. Supongo que tú te encargabas de ver si algo faltaba en producto o dinero.

– Si. En parte así era.

– No lo entiendo…

– ¿No entiendes qué?

– Porque ustedes teniendo tantas cosas que hacer se encierran en el trabajo, se olvidan de los sentimientos, no les importan los demás, se vuelven egoístas y violentos para que al visitarlos yo demuestren ternura, humildad, tristeza, miedo, e incluso lloren. ¿Por qué esperar a que llegue yo, si ya nada podrán hacer?

– No lo sé….

-En cambio yo, soy como un simple peón, haciendo lo que debo hacer y nada más. Mientras ustedes son dueños de su propia vida, capaces de decidir que harán con ella, ¿y para qué? Si su peor decisión es desperdiciar su vida.

– Te creí más cruel- comentó Daniel

– Nada es lo que parece.

El silencio reinó por unos instantes mientras Daniel ponía en jaque a la muerte.

– Dime ¿qué pensabas cuando te casaste?

– Pensaba en ser feliz, en formar una linda familia, en formar parte de la sociedad.

– ¿Y lo lograste?

-¿Es broma verdad? Me encontraste solo en mi cocina, durante la madrugada, y te pedí despedirme de mi hija. Es obvió que no lo hice. Si hubiese mostrado más amor a mi familia la despedida no hubiera sido necesaria.

Ya las lágrimas se habían secado del rostro de Daniel y de pronto exclamó suavemente

– ¡Jaque Mate!

La muerte sonrió y dijo:

– ¡Felicidades!

Suspiró Daniel y respondió:

– Es una pena que no sirva de nada. No me importaba ganar de todos modos ya estoy aquí. Un simple juego de ajedrez no aleja mi mente de mi familia, de mis hijos, mi esposa.

Las lágrimas brotaron de nuevo en el rostro de Daniel quien se cubrió el rostro con ambas manos.

Y mientras el sollozaba la muerte exclamó:

– ¡Llegamos!

Daniel intentò calmarse y al abrir los ojos estaba de nuevo en su viejo sillón, se secó las lágrimas eran las 6 con 45 de la mañana. Y en lugar de gritar ¡Estoy vivo! Como lo haría cualquier otro, salió al patio y dijo con voz tenue:

– Gracias.

Caminó de vuelta a su casa, entró a la habitación de su hija, la tomó en brazos y fue donde su hijo dormía, le hizo cosquillas en los pies, y le dijo:

– Hijo, despierta es domingo!

– ¿Me despiertas para decirnos que es domingo?

– No hijo, los desperté para decirles que los amo.

No esperes jugar ajedrez o lo que sea, mucho menos pedir más tiempo; hazlo ahora y dile a tus seres queridos que los amas……

¿Ingeniero o Gerente?


¿Usted es ingeniero o gerente? Si no lo sabe, lea esta anécdota, en cualquier caso es lo mismo pero opuesto:

Un hombre camina por la calle de un pequeño pueblo, cuando de pronto se da cuenta que encima de él hay un globo aerostático flotando. De ese globo cuelga una canasta, y en esa canasta hay un señor, que le hace señas desesperado.

Con curiosidad, se aproxima lo mas que puede y escucha con atención. Al fin, el piloto del globo logra que el aparato descienda un poco y le grita:

– “Disculpe ¿podría ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos de la tarde, pero ya son las dos y treinta, y no sé dónde estoy.”

El transeúnte, con mucha cortesía le respondió:

– “Claro que puedo ayudarle! Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos veinte metros encima de esta calle. Está a cuarenta grados de Latitud Norte y a cincuenta y ocho grados de altitud Oeste.”

El aeronauta escucha con atención, y después le pregunta con una sonrisa:

– “¿Amigo, es usted ingeniero?”

– “Si señor, para servirle, pero ¿cómo lo supo?”

– “Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero esa información no me sirve de nada, y sigo perdido”.

El ingeniero se queda callado a su vez, y al final le pregunta al del globo:

– “¿ usted, no será por casualidad, gerente?”

– “Si, soy gerente de una empresa. ¿Cómo lo ha averiguado?”

– “Ah! Muy fácil: Mire, usted no sabe ni donde esta, ni para donde va. Hizo una promesa que no tiene ni idea de como cumplir, y espera que otro le resuelva el problema. Está exactamente tan perdido como antes de preguntarme. Pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que la culpa es mía”.

Filosofìa de la Vida


Siempre trata de ayudar a un amigo que lo necesita.

Cree en tí.

¡Sé valiente! ..

pero recuerda… está bien tener miedo alguna vez.

Besa un montón.

 

No te preocupes demasiado por tu peso, ¡es sólo un número!

Haz nuevos amigos, incluso si son diferentes a ti.

Conserva la calma…

… aún cuando parezca imposible!

Toma una siesta cuando lo necesites…

¡Ten un buen sentido del humor y ríe a menudo!

Quiere a tus amigos, sin importar quiénes son.

No desperdicies comida.

Corre un riesgo ocasionalmente.

RELÁJATE… ¡INCLUSO EN ESOS DÍAS ESTRESANTES!

Intenta divertirte un poco cada día…

Y… es importante, de alguna manera,…

… trabajar en equipo.

Comparte un chiste con tus amigos y vecinos,

… y enamórate de alguien especial.

Dí “Te quiero” con frecuencia.

Exprésate en forma creativa.

Alístate para las sorpresas.

Comparte con un amigo.

Recuerda el dicho: ¡Las cosas buenas le suceden a la gente buena!

Siempre hay alguien que te ama más de lo que crees.

¡Ejercítate un poco cada día!

Haz honor a tu nombre.

Y conserva a tus buenos amigos.

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