Archivos Mensuales: febrero 2006

El Regalo


Un día, paseando por la calle, decidí comprarles un regalo. En eso ví en un aparador, que vendían EL SOL.

Entré a preguntar. El precio me pareció atractivo. Y decidí comprarlo para que tengan siempre una luz que les guíe en el camino y una fuente de calor que mantenga cálido tu corazón.

Cuando estaba a punto de pagarlo me di cuenta de que el sol es de todos y todos tenemos derecho a él. Sería injusto que una sola persona lo tenga para sí, ya que todos necesitamos de una guía que nos oriente.

En otro escaparate vi en oferta: LA LUNA. Se me ocurrió regalarles la Luna ya que es refugio de pasión de los enamorados y fuente de inspiración de los poetas. Imaginé regalárselas para que siempre recuerden que una persona los quiere y siempre está presente,
recordándoles cada noche y velando sus sueños que anhelen alcanzar.

Cuando estaba próximo a pagar, analicé y pensé que, si les regalaba la Luna, se acabarían en el mundo tantos poemas hermosos inspirados por ella, y daría por muerto el romanticismo.

Seguí caminando y vi en otro local LAS ESTRELLAS.

Pensé en comprar una docena para hacerles un collar y rodear tu cuello con ellas.

Cuando estaba escogiendo las más brillantes, recordé que, si tenían un tesoro así, las personas verían en su pecho el destello de las estrellas sin descubrir la brillantez de tu corazón.

Entonces ¿qué podría regalarles?

¿Cuál sería el regalo más hermoso del mundo?

Finalmente vi en un carrito ambulante una Rosa y opté por comprárselas.

Una Flor tan pequeña como frágil pero llena de Amistad.

Amistad que Iluminará tu corazon más que el sol.

Amistad que te Inspirará siempre más que la luna.

Amistad que destellará más intensamente que las estrellas.

EL MEJOR DE LOS REGALOS ES UNA AMISTAD QUE SE ENTREGA DESINTERESADAMENTE.

Las 10 recetas para ser feliz


(Por Alejandro Jodorowsky)

¿Cómo podría definir en términos positivos la felicidad?
Ese concepto, abstracto hasta la medula, es imposible de ser descrito directamente. Para hacerlo tengo que dar un rodeo por su sombra.Vaya entonces la definición: “Felicidad es estar cada día menos angustiado”.Para lo cual puedo intentar dar algunos consejos sin ser tachado de iluso.1. Cuando dudes de actuar, siempre entre “hacer” y “no hacer” escoge hacer. Si te equivocas tendrás al menos la experiencia.

2. Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son.

3. Realiza algún sueño infantil. Por ejemplo: si querías jugar y te hicieron adulto antes de tiempo, ahorra unos 500 euros y ve a jugarlos a un casino hasta que los pierdas. Si ganas, sigue jugando. Si sigues ganando, aunque sean millones, sigue hasta que los pierdas. No se trata de ganar sino de jugar sin finalidad.

4. No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es. Desde la infancia nos endilgan destinos ajenos. No estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios. Si eres cantante y no abogado como tu padre, abandona la carrera de leyes y graba tu disco.5. Hoy mismo deja de criticar tu cuerpo. Acéptalo tal cual es sin preocuparte de la mirada ajena. No te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman.

6. Una vez por semana, enseña gratis a los otros lo poco o mucho que sabes. Lo que les das, te lo das. Lo que no les das, te lo quitas.

7. Busca todos los días en el diario una noticia positiva. Es difícil encontrarla. Pero, en medio de los acontecimientos nefastos, siempre, de manera casi imperceptible, hay una. Que se descubrió una nueva raza de pájaros; que los cometas transportan vida; que un nene cayo desde un quinto piso sin dañarse; que la hija de un presidente intento suicidarse en el océano y fue salvada por un obrero del cual se enamoro y se casaron; que los jóvenes poetas chilenos bombardearon con 300.000 poemas, desde un helicóptero, a La Moneda, donde murió Allende, etc.

8. Si tus padres abusaron de ti cuando pequeño/a, confróntate calmadamente con ellos, en un lugar neutro que no sea su territorio, desarrollando cuatro aspectos: ‘Esto es lo que me hicieron. Esto es lo que yo sentí. Esto es lo que por causa de aquello ahora sufro. Y esta es la reparación que pido’. El perdón sin reparación no sirve.

9. Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso.

10. Cesa de definirte: concédete todas las posibilidades de ser, cambia de caminos cuantas veces te sea necesario.

“Tu destino es las estrellas. No hagas un nido en la cama. Decide quebrar las anclas. Desaloja la escalera. No trasquiles, crea lana. Abre el ojo que no sueña. Pierde la carne y las venas. Deja desnuda a tu alma. Haz de tu nombre una hoguera y dile a tu cojo anda y dile a tu avaro ama
¡Corónate de una cresta!”
A. Jodorowsky

Tomado sin permiso del Blog de Stokma (Stokmatik)

¿Será una historia real?


Un ebrio en un automóvil dicen que se pasó una luz.

Causó un accidente múltiple de seis autos en la calle 109. Cuerpos tendidos estaban por doquier y sangre regada por todos lados las sirenas gritaban eulogias, la Muerte estaba en el aire.

Una madre atrapada dentro de su auto, fue escuchada sobre todo por el ruido; su ruego casi rompe el aire Oh, Dios, por favor salva a mis niños! Ella trataba de librar sus manos atrapadas; trataba de liberarse, pero el metal torcido la mantuvo cautiva. Su mirada llena de terror se enfocó en donde el asiento trasero había estado, pero todo lo que vió fue vidrios rotos y dos sillas de niños destruidas.

Sus gemelos no se veían por ningún lado; ella no los escuchaba llorar. Y luego ella rogó de que hayan sido arrojados del vehículo, Oh Dios, no los dejes morir! Luego los bomberos llegaron y la liberaron, pero cuando buscaron en la parte trasera, no encontraron niños, pero los cinturones de seguridad estaban intactos. Ellos pensaron la mujer estaba loca y que estaba en el auto sola, pero cuando trataron de interrogarla descubrieron que había desaparecido. Policías la vieron corriendo sin rumbo gritando más fuerte que el ruido suplicando desesperadamente:

Por favor ayuda para encontrar mis niños! Ellos tienen cuatro años de edad y están con camisa azul; jeans azul para hacer juego. De repente un policía hablo: Están en mi auto y no tienen un rasguño. Ellos dicen que su Papá los puso ahí, y les dio a cada uno una chupeta, luego les dijo esperen por su Mamá que regrese y los lleve a casa.

Yo busque por todos lados, pero no puedo encontrar al Padre. Probablemente dejo el área, supongo y eso es muy malo.

La Madre abrazó a los gemelos y dijo, mientras se limpiaba las lágrimas,

– “Él no pudo haber dejado el área, ya que murió hace un año.”

El policía apareciendo confundido preguntó, ¿Cómo puede ser eso verdad?

Los niños dijeron:

– “Mami: Papi vino y dijo que te diéramos un beso por él, también dijo que no debíamos preocuparnos y que tu estarías bien, y luego nos puso en este auto con las luces brillantes y bonitas. Queríamos que él se quedara con nosotros porque lo extrañamos mucho, pero el sólo nos abrazó muy fuerte y dijo que tenía que irse. El dijo que algún día entenderíamos y nos dijo que nos portáramos bien, y que te dijéramos que el siempre nos está cuidando.”

La Madre supo sin lugar a dudas que lo que ellos decían era verdad, ella recordó las últimas palabras del Padre: “Yo los cuidaré.”

El reporte de los bomberos no podían explicar el auto totalmente destruido y como los tres se salvaron sin una cicatriz.

Pero en el reporte de la policía estaba escrito en letras muy pequeñas:

Un Ángel salvó la noche en la Autopista 109.

¿Educo o domestico?


Dedicado a mis dos hijos:

Para los que tienen la suerte de ser padres y para los que serán algún día…!!!

Esta era una mañana como cualquier otra.

Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida.

Te despediste de mi tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal. Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín.

Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte.

Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar.

Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escandalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude. ¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. “Adelante” dije adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.

Te miré con seriedad y pregunté: “¿Te vas a dormir?, ¿vienes a despedirte?” No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente. Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla. Sentí que mi alma se quebrantaba. “Hasta mañana papito” me dijiste.

Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente? Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mi y ciertamente no eras igual.

Tú tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor.

¿Por qué me costaba tanto trabajo?, ¿por qué tenía el hábito de estar siempre enojado? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo?. ¡Yo también fui niño! ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entre a tu habitación y encendí una lámpara con cuidado. Dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé. Me incline para rozar con mis labios tu mejilla, respire tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos.

Una de mis lagrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación. Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.

El verdadero amor aparte de ser afectivo debe ser “efectivo”. El verdadero amor no sólo se dice, sino que se demuestra. En el caso de los hijos el amor debe ser uno tal que ayude a desarrollar el tesoro, los talentos que cada uno tiene. Se trata de descubrir quién es él o ella y apoyarlo/la positivamente, con reglas claras, para que se asome al mundo con confianza y que así pueda entregarle sus riquezas. Cada hijo, por pequeño que sea, tiene algo que regalar.

Démosles el espacio suficiente para que puedan crecer confiados en nuestro amor; sabiendo que equivocarse es parte de saber vivir y que por eso somos precisamente humanos. No queramos convertirlos en una prolongación de algún sueño nuestro porque corremos el riesgo de arruinar lo mejor que hay en ellos y, sin duda, nos perderemos de las grandes alegrías que da el saberlos seguros y libres, alegres y sencillos, cariñosos y confiados, al enfrentar la vida.

Oración de la Serenidad


Señor:

  • dame fuerza para cambiar las cosas que puedo cambiar.
  • dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.
  • dame sabiduría para discernir cuál es cuál.

(Oración que forma parte de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos)

La Vasija Agrietada


Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente:
“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.” Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces “Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, por el camino de nuestra vida, regamos con nuestra amistad, con nuestras alegrias y tristezas, ayudando a los demas. Tambien tenemos la posibilidad de aprovechar las grietas de otros para mejorar como seres humanos…

Uno no deja de reír por hacerse viejo, se hace uno viejo por dejar de reír.


Tantra Chino


Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan :

La piedra, después de arrojada;
La palabra, después de proferida;
La ocasión, después de perdida,
El tiempo, después de pasado.

  1. Da más a las personas de lo que ellas esperan, y hazlo con alegría
  2. Cásate con alguien con quien te guste conversar. A medida en que vayan envejeciendo, tu talento para comunicarte se tornará tan importante como para todos los demás.
  3. No creas en todo lo que oyes; No gastes todo lo que tienes; No duermas tanto como puedas.
  4. Cuando digas ” yo te amo”, sé sincero.
  5. Cuando digas “lo siento mucho” mira a los ojos de la persona.
  6. Estáte de novio por lo menos seis meses antes de casarte.
  7. Cree en el amor a primera vista.
  8. Nunca te rías de los sueños de otros. ¡Quien no tiene sueños, no tiene mucho!
  9. Ama profundamente y con pasión. Puede que te hieran, mas es el único modo de vivir una vida completa.
  10. Cuando discutas, juega limpio. Por favor, nada de insultos.
  11. No juzgues a nadie por sus parientes.
  12. Habla lento, pero piensa rápido.
  13. Cuando te hagan una pregunta que no quieras responder, sonríe y pregunta; “¿Por qué deseas saberlo?”
  14. Recuerda que grandes amores y grandes realizaciones conllevan grandes riesgos.
  15. Di “salud” cuando alguien estornude.
  16. Cuando pierdas, no pierdas la lección.
  17. Recuerda lo de las tres “R”: Respeto por ti mismo, Respeto por los otros, Responsabilidad por tus actos.
  18. No dejes que una pequeña pelea haga perder una gran amistad.
  19. Cuando notes que has cometido un error, toma providencias inmediatas para corregirlo.
  20. Sonríe cuando atiendas al teléfono. Quien te llama podrá percibirlo en tu voz.
  21. Pasa algún tiempo solo y reflexiona.

Los 7 Bultos


Estaba un hombre sentado en un banco de plaza donde siempre acostumbraba a quedarse por algún tiempo.
El se relajaba mirando los árboles al sol y al viento, las palomas en búsqueda de alimentos, los ambulantes vendiendo baratijas, los pájaros haciendo nidos, los niños jugando, las campanas de la iglesia repicando, viejitos jugando a los dados y al dominó.

Súbitamente se vió rodeado por 7 bultos de rostros cubiertos, y uno de ellos le dijo:
– Nosotros somos moradores del futuro.

– Y que me vienen a decir? – pregunto él, sintiéndose incómodo.

Así, uno a uno comenzaron a decir:

1º – Yo soy una tormenta: un día podré llevar todo lo que posees.
2º – Yo soy el Hambre: un día podré llegar y conocerás uno de los mayores dolores que sufre el mundo.
3º – Yo soy el desempleo: un día podré visitarte y no sabrás cómo sobrevivir.
4º – Yo soy un incendio: un día podré dejarte sin techo y sin abrigo.
5º – Yo soy la melancolía: un día podré alcanzarte y perderás las ganas de vivir.

6º – Yo soy la soledad: un día podré golpear tu puerta y no tendrás compañeros para oirte o para conversar.

7º – Yo soy la vejez: cuando Yo llegue, estarás vacío, enfermo y sin metas.

De repente, como en un torbellino, los 7 bultos hablaban al mismo tiempo, atropelladamente. Poniéndose a respirar hondo, al rato fué reaccionando y, como en un pase de magia, él pudo ver los rostros de los 7 bultos. El hombre, antes relajado y tranquilo, comenzó a temblar. Eran exactamente iguales a él! Él, con decisión, dijo:
– Paren! Ustedes son ladrones de paz! Son asaltantes de mentes distraídas! Ustedes son YO mismo! Son mis pensamientos! Ustedes no viven en el futuro! Viven en mi cabeza, pero en ella soy YO quién manda!

Y prosiguió:

– Aquí aprendí con los árboles que la renovación es posíble después de tener sus hojas caídas.
– Aquí aprendí con las palomas que siempre habrá más alimento que palomas hambrientas.
– Aquí aprendí con los vendedores ambulantes que el empleador no siempre es indispensable y que siempre habrá medios para sobrevivir.
– Aquí aprendí con los pájaros que, por cada nido derrumbado, nuevos nidos pueden ser construídos.

– Aquí aprendí con los niños que no es necesario ningún esfuerzo para ser feliz y querer vivir.
– Aquí aprendí con el tañir de las campanas que, por más solos que estemos, siempre habrá alguien para escucharnos.
– Y aquí aprendí con los viejitos, que es posible alcanzar las metas aunque sea venciendo en una apuesta de dados o en un juego de dominó.

Poco a poco aquellos 7 bultos fueron cambiando sus pesadas expresiones y, abriendo suaves sonrisas, dijeron:


1º – Yo soy la Prosperidad.
2º – Yo soy la Abundancia.
3º – Yo soy el Progreso.
4º – Yo soy la Seguridad.
5º – Yo soy la Alegría.
6º – Yo soy el Compañerismo.
7º – Yo soy la Certeza de que la Vida es Eterna.

Sintiendo que había dominado los propios “fantasmas”, el hombre salió caminando suave y tranquilamente en dirección al Mañana …

Vive un hoy, como si fuera el mañana …
Tu derrota se inicia, cuando tu esfuerzo termina.

Los Famosos


Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas, tomando un billete de $ 100 entre sus manos.

Él preguntó:

– “Quién de ustedes quiere este billete de $ 100?”

Todos levantaron la mano…

Entonces él dijo:

– “Daré este billete a uno de ustedes esta noche, pero, primero, dejenme hacer esto…”

Entonces. él arrugó totalmente el billete.

Él preguntó otra vez:

– “Quién todavía quiere este billete?”

Las manos, continuaron levantadas….

Y continuó:

– ”Y si hiciera esto?…”

Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo.

Despues, tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado:

– ”Y ahora?… ¿Quién todavía va a querer este billete de $ 100?”

Todas las manos volvieron a levantarse.

El expositor miró a la platea y les dice que va a explicar lo siguiente:

– ”No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor. Esta situación, tambien pasa con nosotros… Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, pisoteados y sentimos que no tenemos importancia. Pero, no importa, jamás perderemos nuestro valor. Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa!… Nada de eso altera la importancia que tenemos!… el precio de nuestras vidas, no es por lo que aparentamos ser, pero, si por lo que hacemos y sabemos!…”

Ahora, reflexione bien y busque en su memoria:

  1. Nombre las 5 personas más ricas del mundo.
  2. Nombre las 5 últimas ganadoras del concurso Miss Universo
  3. Nombre a 10 ganadores del premio Nobel.
  4. Nombre los 5 últimos ganadores del premio Oscar, como mejores actores o actrices.
¿Como Va? Mal no?… Difícil de recordar???… No se preocupe. Nadie de nosotros se acuerda de los mejores de ayer. Los aplausos se van! Los trofeos se llenan de polvo! Los ganadores son olvidados!

Ahora, haga lo siguiente:

  1. Nombre 3 profesores que lo hayan ayudado en su verdadera formación.
  2. Nombre 3 amigos que lo hayan ayudado en los momentos difíciles.
  3. Piense en alguna persona que lo haya hecho sentir alguien especial.
  4. Nombre 5 personas con quien transcurre su tiempo.
¿Como va? Mejor, no es verdad?

Las personas que marcan nuestras vidas no son las que tienen las mejores credenciales, con más dinero o los mejores premios… Son aquellas que se preocupan por nosotros, que cuidan de nosotros, que de algún modo, están a nuestro lado.

Reflexione un momento… La vida es muy corta!… Usted, ¿en que lista está?…

Los tres Filtros


Una joven entró ansiosa y afanada a su casa. Sin saludar, fijó su mirada en su tío, quien reposaba tranquilamente en la sala, y le dijo:

– Tío, un amigo muy querido por ti estuvo hablando mal de ti.

– Espera, niña, espera – respondió el tío – ¿ya le hiciste pasar la prueba de los tres filtros a lo que me vas a contar?

– ¿Los tres filtros? – Preguntó sorprendida la chica -.

– Sí, el primero es LA VERDAD: ¿Es absolutamente cierto lo que oíste? – Inquirió de nuevo el tío-.

– Bueno… me lo contaron los vecinos… supongo que… – dijo la niña dudando -.

El tío interrumpió:

– Al menos lo habrás hecho pasar por el segund o filtro que es LA BONDAD: Es bueno para alguien esto que vas a contarme, o tal vez, sin darte cuenta, ¿te estás volviendo mensajera de malas intenciones?

– No… – respondió la joven – no creo que esto que te voy a decir sea bueno para nadie.

– Muy bien, – dijo el tío – entonces, nos queda el últim o filtro: ¿Es ÚTIL lo que me vas a contar?

– Tal vez no… – respondió tranquila la joven -.

– Entonces, si no es verdadero, ni bueno, ni útil, no lo discutamos – concluyó el tío -.

Muy sabio


Una vez le preguntaron a Buda qué es lo que a él más le sorprendía de la humanidad, y respondió:

“Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero, y luego …
pierden el dinero para recuperar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro,
olvidan el presente de tal forma, que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro,
viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido.”

Otra de madres


Cuando viniste a este mundo,

Ella te sostuvo en sus brazos.
Tú se lo agradeciste gritando.

Cuando tenías un año,

Ella te alimentaba y te bañaba.
Tú se lo agradeciste llorando la noche entera.

Cuando tenías 2 años,

Ella te enseñó a caminar.
Tú se lo agradeciste huyendo de Ella cuando te llamaba.

Cuando tenías 3 años,

Ella te hacía todas las comidas con amor.
Tú se lo agradeciste tirando el plato al piso.

Cuando tenías 4 años,

Ella te dió unos lápices de colores.
Tú se lo agradeciste pintando todas las paredes del comedor.

Cuando tenías 5 años,

Ella te vestía para las ocasiones especiales.
Tú se lo Agradeciste tirándote por la pila de barro más cercana.

Cuando tenías 6 años,

Ella te llevaba a la escuela.
Tú se lo agradeciste gritándole: ¡NO VOY A IR!

Cuando tenías 7 años,

Ella te regaló una pelota.
Tú se lo agradeciste arrojándola contra la ventana del vecino.

Cuando tenías 8 años,

Ella te trajo un helado.
Tú se lo agradeciste derramándoselo sobre su falda.

Cuando tenías 9 años,

Ella te pagó unas clases de piano.
Tú se lo agradeciste nunca practicando.

Cuando tenías 10 años,

Ella te llevaba con el auto a todas partes de Gimnasio al partido de fútbol, de fiestas de cumpleaños, a otras fiestas.
Tú se lo agradeciste cuando salías del coche y nunca mirabas atrás.

Cuando tenías 11 años,

Ella te llevó a ti y a tus amigos a ver una película.
Tú se lo agradeciste diciéndole que se sentara en otra fila.

Cuando tenías 12 años,

Ella te aconsejó que no miraras ciertos programas.
Tú se lo agradeciste esperando que ella se fuera de la casa.

Cuando tenías 13 años,

Ella te sugirió un corte de pelo que estaba de moda.
Tú se lo agradeciste diciéndole que Ella no tenia gusto.

Cuando tenías 14,

Ella té pagó un mes de vacaciones en el campamento de verano.
Tú se lo agradeciste olvidándote de escribirle una carta.

Cuando tenías 15,

Ella venía de trabajar y quería darte un abrazo.
Tú se lo agradeciste cerrando con llave la puerta de tu habitación.

Cuando tenías 16,

Ella te enseñó cómo manejar su coche.
Tú se lo agradeciste usándoselo todas las veces que podías.

Cuando tenías 17 años,

Ella esperaba una llamada importante.
Tú se lo agradeciste, hablando por teléfono toda la noche.

Cuando tenías 18,

Ella lloró en la fiesta de tu graduación de la escuela.
Tú se lo agradeciste estando de fiestas hasta el amanecer.

Cuando tenías 19 años,

Ella té pagó la cuota de la universidad, te llevó en coche hasta el campus y cargó tus maletas.
Tú se lo agradeciste diciéndole adiós desde fuera del dormitorio, así no te sentirías avergonzado ante tus amigos.

Cuando tenías 20,

Ella te preguntó si estabas saliendo con alguien.
Tú se lo agradeciste diciéndole: “A Ti no te importa eso”

Cuando tenías 21,

Ella te sugirió algunas carreras para tu futuro.
Tú se lo agradeciste diciéndole: “No quiero ser como Tú.”

Cuando tenías 22,

Ella te abrazó en la fiesta de graduación de la Universidad.
Tú se lo agradeciste diciéndole si te podía pagar un viaje a Europa.

Cuando tenías 23,

Ella te dio algunos muebles para tu primer departamento.
Tú se lo agradeciste diciéndoles a tus amigos que los muebles eran feos.

Cuando tenías 24,

Ella conoció a tu futura esposa y le preguntó sus planes para el futuro.
Tú se lo agradeciste con una mirada feroz y le gritaste “¡Cállate!”.

Cuando tenías 27,

Ella te ayudó a pagar los gastos de tu boda y llorando te dijo que te amaba muchísimo.
Tú se lo agradeciste mudándote por la mitad de el país.

Cuando tenías 30,

Ella te dio algunos consejos para cuidar al bebé.
Tú se lo agradeciste, diciéndole que las cosas son diferentes ahora.

Cuando tenías 40,

Ella te llamó para recordarte el cumpleaños de tu Papá.
Tú se lo agradeciste diciéndole que estabas muy ocupado.

Cuando tenías 50,

Ella se enfermó y necesitó que la cuidaras.
Tú se lo agradeciste leyendo sobre la carga que representan los padres hacia los hijos.

De repente, un día,

Ella silenciosamente murió. Y todas las cosas que nunca hiciste cayeron como un trueno.

10 causas del fracaso de los Líderes


1.Incapacidad para organizar detalles.
Un liderazgo eficiente requiere capacidad para organizar y controlar los detalles. Ningún líder genuino está jamás ´demasiado ocupado´ para hacer cualquier cosa que se le pueda pedir en su condición de líder. Cuando un hombre, ya sea en calidad de líder o de asistente, admite que está ´demasiado ocupado´ para cambiar de planes, o para prestar atención a una emergencia, está admitiendo su incompetencia. El líder de éxito debe ser quien controle todos los detalles relacionados con su posición. Esto significa, por supuesto, que ha de adquirir el hábito de relegar los detalles a asistentes capaces.

2.Mala disposición para prestar servicios modestos.
Los líderes realmente grandes están siempre dispuestos, cuando la ocasión lo exige, a llevar a cabo cualquier tipo de labor que se les pida que hagan. Que ´el mejor de entre vosotros será el sirviente de todos´ es una verdad que todos los líderes capaces observan y respetan.

3.Expectativas de gratificación por lo que ´saben´ y no por lo que hacen con aquello que saben.
El mundo no paga a los hombres por lo que ´saben´. Les pagan por lo que hacen, o impulsan a hacer a otros.

4.Temor ante la competencia de los seguidores.
El líder que teme que uno de sus seguidores pueda ocupar su puesto está prácticamente condenado a ver cumplidos sus temores tarde o temprano. El líder capaz entrena a suplentes en quienes pueda delegar, a voluntad, cualquiera de los detalles de su posición. Sólo de ese modo un líder puede multiplicarse y prepararse para estar en muchos lugares, y prestar atención a muchas cosas al mismo tiempo. Es una verdad eterna que los hombres reciben más paga por su habilidad para hacer que los demás trabajen, que lo que ganarían por su propio esfuerzo. Un líder eficiente puede, a través del conocimiento de su trabajo y del magnetismo de su personalidad, aumentar en gran medida la eficacia de los demás, e inducirlos a rendir más y mejores servicios que los que rendirían sin su ayuda.

5.Falta de imaginación.
Sin imaginación, el líder es incapaz de superar las emergencias, y de crear planes que le permitan guiar con eficacia a sus seguidores.

6.Egoísmo.
El líder que reclama todo el honor por el trabajo de sus seguidores está condenado a generar resentimientos. El verdadero líder no exige honor alguno. Le alegra ver que los honores, cuando los hay, son para sus seguidores, porque sabe que la mayoría de los hombres trabajarán con más entusiasmo por recomendaciones y reconocimientos, que sólo por dinero.

7.Intemperancia.
Los seguidores no respetan a los líderes intemperantes. Además, la intemperancia en cualquiera de sus diversas formas destruye la resistencia y la vitalidad de cualquiera que se deje llevar por ella.

8.Deslealtad.
Quizá esta causa debería encabezar la lista. El líder que no sea leal con su organización y con su equipo, con quienes está por encima de él y con quienes están por debajo, no podrá mantener mucho tiempo su liderazgo. La deslealtad le señala a uno como alguien que está en el nivel del polvo que pisamos, y atrae sobre su cabeza el desprecio que se merece. La falta de lealtad es una de las principales causas de fracaso en todos los terrenos de la vida.

9.Acentuar la ´autoridad´ del liderazgo.
El líder eficiente enseña mediante el estímulo y no intenta atemorizar a sus seguidores. El líder que trata de impresionar a sus seguidores con su ´autoridad´ entra en la categoría del liderazgo por la fuerza. Si un líder lo es de verdad, no necesitará anunciarlo, a no ser mediante su conducta, es decir, con su simpatía, comprensión y sentido de la justicia, y demostrando, además, que conoce su trabajo.

10.Insistir en el título.
El líder competente no necesita títulos para obtener el respeto de sus seguidores. El hombre que insiste demasiado en su título, generalmente no tiene mucho más en qué apoyarse. Las puertas de la oficina de un verdadero líder permanecen abiertas para todos aquellos que deseen entrar, y su lugar de trabajo está tan libre de formalidad como de ostentación.

Un amigo de verdad


Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mí clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Joshua.

Iba cargando todos sus libros y pensé: “¿Por qué se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? ¡Debe ser un “nerd!”.

Yo ya tenia planes para todo el fin de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo. Ví que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos.

Ví lágrimas en sus ojos. Le acerque a sus manos sus anteojos y le dije, “¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!”. Me miró y me dijo: “¡Hola, gracias!” Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud. Lo ayudé con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por qué no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada. Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada. Caminamos hasta casa. Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico.

Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos, y aceptó. Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Joshua, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos.

Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Joshua con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije:

– “Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días”.

Se rió y me dio la mitad para que le ayudara. Durante los siguientes cuatro años, Joshua y yo nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estabamos por terminar la secundaria, Joshua decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo iría a la de Duke. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema.

Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol. Joshua fue el orador de nuestra promoción.

Yo lo cargaba todo el tiempo diciendo que era un “nerd”. Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso. Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Joshua se veía realmente bien. Era uno de esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos. ¡Tenia mas citas con chicas que yo y todas lo adoraban! ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso…

Hoy era uno de esos días.

Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una palmadita en la espalda y le dije:

– “Vas a ver que estarás genial, amigo”.

Me miró con una de esas miradas (realmente deagradecimiento) y me sonrió.

– “Gracias” me dijo.

Limpió su garganta y comenzó su discurso:

– “La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizás algún entrenador… pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles a ustedes, que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y a propósito, les voy a contar una historia.”

Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de como limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él, para que su mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía.

– “Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable”.

Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me
sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:

“Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. “

Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros, para impactarlos de alguna manera.

Mira a Dios en los demás.

Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar.

Fábula China


Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:

– “¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura”

Y la hija respondió:

– “No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz”

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío:

– “Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China”.

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc. El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.

Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa.

Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.

Entonces, con calma el príncipe explicó: “Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles”.

Toma tiempo


Toma tiempo para pensar… Este es el origen del poder.
Toma tiempo para jugar… Este es el secreto de la eterna juventud
Toma tiempo para leer… Esta es la fuente de la sabiduría.
Toma tiempo para orar… Este es el mayor poder sobre la tierra.
Toma tiempo para amar y ser amado… Este es un privilegio dado por Dios.
Toma tiempo para la amistad… Este es el camino de la felicidad.
Toma tiempo para reír… Esta es la música del alma.
Toma tiempo para dar… Esto llena de alegría la vida.
Toma tiempo para trabajar… Este es el precio del éxito.
Toma tiempo para hacer caridad… Esta es la llave del cielo.

El pendejo del pueblo


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pendejo del pueblo. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas dádivas y limosnas.

Diariamente ellos llamaban al pendejo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.

Él siempre cogía la mas grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.

– “Lo sé”, respondió, “no soy tan pendejo”. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda”.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece pendejo, no siempre lo es.

La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pendejos de la historia?

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es:

Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, si no lo que uno piensa de si mismo.

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pendejo delante de un pendejo que aparenta ser inteligente.

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