Reflexiones Diarias

Entradas clasificadas como ‘padres’

Reflexión de un Adolescente

19 Junio, 2009 · 4 comentarios

padre-e-hijo-manosPapá, ya crecí, y a veces noto como que eres un poco distraído, eso me hace enojar porque si no te digo las cosas no te das por enterado. Pero ya me percaté de que los hombres en su mayoría, mis tíos, mis abuelos entre ellos, actúan de la misma manera.

Papá, pienso que es por tu lado izquierdo del cerebro. Y ahora que me pongo a pensar… aparte de eso tú tienes tantas otras cosas tan maravillosas que no tiene mi mamá. Por ejemplo, tú siempre lo sabes todo, lo que yo te pregunte tú me lo respondes, a veces las mamás nunca saben nada y dicen: “pregúntale a tu papá”.

!Gracias pá, eres un sabio!

Eso me hace admirarte, ¡Eres lo máximo para mí!.

Tienes otra cosa más y que no se puede negar, es tu fuerza, papá. Cuando aprietas mi mano y medimos fuerzas siento que jamás seré igual, pero, yo creceré. Oigo a mi hermanita cuando grita: “papi dame tu mano”, ahora entiendo que ella se siente segura agarrada de tu mano grande y fuerte. Con esa fuerza nos proteges, a mamá, a mis hermanitos y A mí.

Papá, recuerdo cuando estaba chico y me daba miedo la oscuridad, y yo te buscaba llorando porque debajo de mi cama habían “unos monstruos, grillos”, y un buen día cerruchaste las patas de mi cama, ¡Ah papá!, que bien dormí desde esa noche.

Cómo podré olvidar que con tu fuerza los venciste a todos, y lo hiciste por mí, aunque pensándolo mejor me doy cuenta, Que por tí también.

Son tan diferentes mamá y tu, papá, sin embargo ambos me dan las mismas cosas que atesoro grandemente, su amor y su compañía. Me alimentan y me regañan. Otras veces me dan mi zurra, pero no es porque sean malos.

Ahora me doy cuenta de que no son perfectos sino que han hecho una gran tarea en su mejor esfuerzo. Papá créeme, no te voy a criticar más,

¿sabes por qué?

Anoche te escuché decirle a mamá, con tu voz quebrada y algo preocupado:

¡He procurado ser el mejor padre!

Te amo y siempre te amaré,

Anita Irigoyen.

Categorías: padres

Yo soy Padre

18 Junio, 2009 · 12 comentarios

Mientras contemplaba a su joven hijo dormir tranquilamente, Tom meditó: Realmente soy un padre.

Hasta que su hijo estuvo a punto de cumplir los nueve años, la idea de serlo no era algo nuevo. Lo novedoso fue su comprensión de la envergadura que representa el ser padre. La revelación afloró con lentitud, pero una vez consciente de ello, Tom no podía apartarlo de su mente. Y meditando en la definición de padre, le fue imposible no remontarse a su infancia.

Recordó a su padre recostado sobre la vieja camioneta Chevy de 1957, trabajando hasta altas horas de la noche para reparar el motor. Ya él había vencido una completa faena de trabajo, pero el motor de la camioneta necesitaba ser restablecido y nadie más podía hacerlo.

Una segunda escena desfiló por la mente de Tom. Vio a su padre sentado a la mesa, comiendo en soledad una cena tardía. Eran cerca de las diez de la noche y finalmente él había llegado a casa, luego de su jornada de catorce horas de labor. Le vino a la memoria su padre, en una iglesia podando la hierba, recortando la cerca de setos y limpiando el lugar de las flores.

Por encima de todo, en su padre se resumía el adjetivo responsable, y para Tom, saber que él era el ejemplo de su hijo, justamente como su padre lo fue para él, le hacía reflexionar en gran medida.

Mientras Tom cerraba suavemente la puerta de la habitación, vinieron a su mente las palabras de Tomás More: El primer gran regalo que podemos obsequiar a otros, es un buen ejemplo. Como Tom y su padre, podemos ofrecer este presente a nuestros hijos cada día hasta el fin.

Vía Renuevo de Plenitud

Categorías: padres

Madres invisibles

8 Mayo, 2009 · 13 comentarios

madreHay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, ó que si le das esto ó aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas qué no ves que estoy en una llamada?, obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, ó limpiando el piso, ó poniendo la ropa en la lavadora; parece que fueras una persona invisible; la mamá invisible.

Algunos días se siente como si fueras solo un par de manos….me arreglas esto?, me abres esto?, me amarras acá?, me abotonas…? otros días me he sentido un reloj que solo da la hora….ó la guía del sky…en qué canal está el Disney channel?…

Otras veces he estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título universitario se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y el volante del auto.

Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las mas hermosas catedrales en Europa; de repente no entendí porqué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: ‘Con gran admiración, por la grandeza de lo que estás construyendo cuando nadie lo ve.’

En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.

Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito, Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios. El libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso que fue a supervisar la construcción en una de estas catedrales y se encontró con uno de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que sostendrían el techo, curioso le preguntó que porqué perdía su tiempo tallando esa figurilla en una viga que nadie vería ya que sería cubierta con yeso y le respondió: ‘porque Dios si lo ve’.

Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído: ‘ya ves, hijita, ningún esfuerzo ó sacrificio que haces pasa desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral, solo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán.’

Ahora entiendo que ese sentimiento de ‘invisibilidad’ que sentí no era una aflicción, era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre en el centro.

Me ha ayudado mucho a ubicarme el verme a mi misma como una constructora. El autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio que estén dispuestas a dar su vida en una labor que a la mejor nunca vean concluida. Cuando pienso en eso, solo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: ‘te invito porque mi mamá se levanta a las seis de la mañana a hacer unos jugos deliciosos, además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve la comida y trapea la sala y comedor’, porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: ‘te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien’, Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar felices y relajados y que por esa razón, quieran traer a sus amigos.

Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos.

Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no solo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado por todo el trabajo silencioso de las ‘madres invisibles’.

Feliz Día de las Madres!!!

Categorías: padres

Lo que necesitan los niños

30 Abril, 2009 · 13 comentarios

limites-de-padres

Los niños de hoy necesitan con desesperación padres que:

…jueguen a tirar y agarrar la pelota, disfruten las reuniones de té o luchen porque el corazón de un niño está allí y partan a conquistarlo.

…rían hasta que les duela el vientre y las lágrimas caigan de sus ojos mientras en secreto crean profunda amistad y recuerdos que duren toda una vida.

…cometan errores pero considérenlos oportunidades maravillosas para aprender.

…coloquen en la agenda de su vida un concierto preescolar desafinado o un juego de pelota de niños de diez años, porque son de un infinito valor para aquellos que participan en ellos.

…amen en todo momento, porque el amor es un don dado libremente y no una recompensa por buenos servicios.

…escuchen mirando a los ojos y con ambos oídos, incluso cuando esto signifique arrodillarse sobre una rodilla.

…admitan cuando estén equivocados y trabajen para arreglar las cosas.

…escuchen de los necesitados y digan: ¡Hagamos algo para ayudarlos, ahora mismo! y activen un fuego incontrolable de generosidad y bondad.

…den el crédito a los demás y otorguen poder a los que impacten para que tengan éxito en todo lo que hagan.

…modelen el amor como acción, compromiso y verdad, incluso cuando duela porque crean que Dios puede obrar milagros aun en el corazón más duro.

…amen al Señor con todo su corazón, alma y mente, y sepan que el resto es solo detalles.

El corazón de cada niño late al ritmo del amor del padre.

Fuente: Historias de aliento para el corazón de un padre, Editorial Unilit

Categorías: padres

Profesión: madre

12 Enero, 2009 · 4 comentarios

supermadreMeses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante bien, se me acercó.  Estaba muy indignada.

- “¿Sabes lo que tú y yo somos?” me preguntó.

Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual la verdad no sabía yo cuál era, ella me empezó a contar la razón por la cual me hizo esa pregunta.

Parece que recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito .  Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué responder.

Al percatarse de esto, la oficial que tomaba los datos le dijo: – “A lo que me refiero, explicó la oficial, es a si usted trabaja o es simplemente una …?”

- “Claro que tengo un trabajo, le contestó, soy una mamá”.

La oficial respondió: – “No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa. ” – fue la respuesta enfática de la oficial.

Yo había olvidado por completo la historia, hasta que un día me pasó exactamente lo mismo.  La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y tenía un título muy despampanante que decía “Interrogadora Oficial”. – “Cuál es su ocupación?” me preguntó ella. -

Le respondí: “Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.”

¿Qué me hizo contestarle esto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca. “La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire, y me miró como si no hubiese escuchado bien.

Repetí el título lentamente, haciendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial. -

“Me permite preguntarle, dijo la funcionaria, con un aire de interés, ¿qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?” Con voz calmada y pausada, contesté: -

“Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera).
Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas).

Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad como 24).

Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y la remuneración es más que solamente económica, también están ligadas al área de la satisfacción personal”.
Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras completaba el formulario.

Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta. Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas del laboratorio, de 13, 7, y 3 años de edad.

Arriba yo podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia!
Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo:

“una madre más”

La maternidad… carrera más gloriosa. Especialmente cuando no se tiene un título en la puerta.

Vía Renuevo de Plenitud

Categorías: padres

Viaje sin Berriches

30 Diciembre, 2008 · 5 comentarios

berrinche-2En un reciente vuelo en avión había dos chicos que no estaban felices de encontrarse allí, e interrumpían la paz de los demás pasajeros. Sus gritos y quejas se escuchaban por toda la cabina, mientras brincaban por encima de los asientos y corrían por los pasillos.

Los padres hicieron lo imposible por calmarlos, pero nada funcionó. Al fin se rindieron y dejaron a los chicos comportarse como unos salvajes.

Ante el comportamiento del niño y su hermanita, era obvio que no estaban acostumbrados a recibir disciplina.

Justo antes de despegar, una aeromoza se detuvo a su lado y les dijo con una gran sonrisa:

- ¿De qué se tratan todos estos berrinches que escucho?

Después de pasar unos encantadores momentos con el exigente chico de 3 años de edad y con su hermanita mayor, la aeromoza se inclinó sobre ellos y les dijo en un susurro:

- Debo recordarles que este es un vuelo libre de berrinches.

Increíblemente los pequeños se tranquilizaron, y para el alivio de los demás pasajeros, no volvieron a moverse durante todo el vuelo.

El comportamiento de tus hijos afecta a todos a su alrededor. Enséñales a respetar a los demás haciendo de cada día un viaje sin berrinches.

Hay dos injusticias que pueden acontecerle a un hijo:

Una es castigarlo por algo que no hizo. La otra es permitir que se salga con la suya por algo que él sabe que está mal.

Adaptado de Renuevo de Plenitud

Categorías: hijos · padres

El niño y las panquecas

21 Noviembre, 2008 · 8 comentarios

pancakesEl pequeño Luis de 6 años, decidió una mañana prepararle panquecas a sus padres para desayunar. Encontró un gran tazón y una cuchara, acercó una silla a la mesa, y trató de alzar el pesado paquete de harina para abrirlo. La mitad del paquete quedó desparramado entre la mesa, la silla y el suelo.

Tomó toda la que pudo con sus manitas y la puso dentro del tazón, despues le puso un poco de leche y azúcar haciendo una mezcla pegajosa que empezaba a chorrear por los bordes. Además habían ya pequeñas huellas de harina por toda la cocina dejadas por él.

Luis estaba totalmente cubierto con harina y estaba empezando a frustrarse. El quería darle una sorpresa a sus papás haciendo algo muy bueno, pero todo le estaba saliendo al revés. No sabía que más había que agregar a la pasta o si había que hornear  las panquecas, pues ni siquiera sabía como usar el horno.

Se dirigió a la mesa, pero por accidente derramó la botella de leche, cayeron al suelo los huevos que estaban sobre la mesa y se quebraron, intento agacharse para limpiar, pero se resbaló y quedó con toda su pijama pegajosa, llena de harina y de huevo.

En ese momento, vió a su papá de pie en la puerta. Dos grandes lágrimas asomaron a sus ojos. El solo quería hacer algo bueno, pero en realidad había causado un  gran desastre

Estaba seguro de que su papá lo iba a regañar y muy posiblemente castigarlo.

Pero su papá sólo lo miraba en medio de aquel desorden.

Entonces, caminando encima de todo aquello, tomó en sus brazos a su hijo que lloraba y le dio un gran abrazo lleno de amor, sin importarle llenarse él mismo de harina y huevo.

Categorías: hijos · padres

Tu hijo será como tu

19 Noviembre, 2008 · 15 comentarios

recien-nacido¡Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal, pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos!!

Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo!

Mi hijo a medida que crecía me decía: ¡Papá algún día yo seré como tú!

- ¿Cuándo regresas a casa papá?

- No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás.

Mi hijo cumplió nueve años hace pocos días y me dijo:

- ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?

- hoy no hijo, tengo mucho que hacer.

- Está bien papá, otro día será…

Y así se fue pasando el tiempo, siempre estuve ocupado, claro!! Pensaba en los gastos que se teníamos que enfrentar mi esposa y yo para pagar servicios, escuelas, uniformes. Debía trabajar y trabajar…cada vez mas!!!

Mi hijo regresó de la universidad el otro día, hecho todo un hombre.

- “Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco”.

- Hoy no papá, tengo compromisos, por favor préstame el carro para visitar a mi novia.

Ya me jubilé y hace mucho que no veo a mi hijo hoy lo llamé:

- ¡Hola hijo quiero verte!

- Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo, tu sabes, mi trabajo, mi familia, los niños, ¡pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz! ¿O qué te falta algo? ¿Estás bien verdad?

Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo ERA COMO YO. Ahora que yo necesitaba de el, de su compañía, el tenía muchos compromisos.

Cuántas veces mi hijo y yo Hubiéramos gozado jugando Juntos, yendo a nadar, al campo, disfrutar en familia, pero no, no tuve tiempo, éste se pasó volando!!!

Ahora que ya estoy solo, viudo, jubilado, y que lo necesito, no puedo disfrutarlo. Pero no le digo nada, con qué cara le digo que lo extraño, que me siento solo, que no necesito nada mas que su compañía, que deje todo, si yo hice lo mismo!!!

¡No hay duda que en la medida que demos, recibiremos!!

Categorías: hijos · padres

La pareja en familia

14 Octubre, 2008 · 5 comentarios

Hace algunos años, cuando todavía era soltero, y joven, y bello, tuve una clase muy especial. Fui a ella con una chica llamada Norma, que en ese entonces era mi novia, y puedo asegurar que la lección que aprendimos ese día impacto muchísimo mi vida.

No recuerdo mucho del tema de la clase, pero lo que si recuerdo con mucha frecuencia es la dinámica que se realizo en ella. Para empezar, nos sentamos todos en círculo, y entre bromas, nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos.

La persona que daba la clase dijo entonces ‘Supongamos que Pablo y Norma se acaban de casar’. Ambos nos miramos con los ojos muy abiertos y tragamos saliva. La instructora continúa sin prestar mucha atención a nuestro desconcierto: ‘Ellos han construido su hogar, establecido sus normas, y comienzan a ser muy felices. Con el tiempo viene el primer hijo’. Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros. ‘Norma y Pablo le dan la bienvenida a su hogar y le tratan con mucha ternura y cariño. Pero, como suelen ser las cosas, tienen entonces a otro hijo’. Pidieron a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su ‘hermano’, entre nosotros. ‘La familia va creciendo, y tienen buenas normas. Los chicos se tratan con mucho cariño y los papás vigilan que no haya riñas entre ellos. Son muy buenos padres y literalmente dedican su vida a ellos’.

Norma y yo nos vimos en esa ocasión muy productivos, porque tuvimos unos tres o cuatro hijos más. En cada ocasión pidieron a alguno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros para darles la bienvenida. ‘El tiempo pasa’, continúa la instructora, ‘ y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero, Julio se casa y forma su propio hogar. ‘Dejara el hombre a su padre y a su madre’. Vamos, déjalos, Julio, ahí deja tu silla’. Julio, nuestro primer ‘hijo’, se levanta y ocupa su nuevo lugar.’ También Martita y Linda encuentran buenos partidos y se casan’. Las chicas se levantaron y dejaron su lugar. Así cada uno de nuestros hijos se fue ‘casando’ y dejando sus sillas vacías.

Cuando todos hubieron terminado de irse, la instructora hizo una pausa y luego dijo: ‘Ahora miren la distancia que existe entre ellos’. Y callé nuevamente. Efectivamente, había entre nosotros una distancia enorme de sillas vacías. A mi me pareció kilométrica. Me hice muchas preguntas entonces. ¿Que pudo haber causado ese hueco enorme? Como si leyera mi mente, la instructora respondió entonces algunas de las preguntas que me hacía. ‘Juan Pablo y Norma han cometido un gran error, porque han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos; y ahora que están de nuevo solos, si acaso, tendrán que empezar desde el principio’. ¿Que habíamos hecho mal?¿Acaso no nos habíamos dedicado con fervor a nuestros hijos?¿O era ese el centro mismo de la construcción de una familia? La instructora nos explicó el error de darlo todo por nuestros hijos. Explicó Que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino la pareja y que esta debe permanecer unida contra viento y marea. De hecho, el mejor regalo que se puede dar a nuestros hijos es el hecho de saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y ellos aprenden a amar en función de cómo aprenden que se aman sus padres. Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando con frecuencia, no se hablan con ‘tiernos acentos’ y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables y, cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados y encontraremos a nuestra pareja a una enorme distancia, sin saber del todo como recuperar lo que nuestro propio descuido ha dejado que se pierda con los años. Y no es egoísmo; por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos; para garantizar la vida eterna. Primero la pareja. Son los hijos los que deberán acomodarse. La vida familiar tendrá que girar no en torno a ellos, sino en torno de los padres. Los padres deben recordar que una relación de verdadero amor con su pareja es el mejor regalo que puede darles, y su principal prioridad, y su mayor herencia, y la forma de enseñarles a sus hijos a amar y de garantizar así su verdadera felicidad, temporal y eterna. Ellos se escogieron primero, ellos dan la bienvenida como invitados a los hijos. Estoy aplicando esto con mi novia actual. Mi única novia, gloriosa, infinita y eterna. Mis hijos saben que tendrán una plática conmigo si faltan el respeto a su madre. Y mi esposa, mi novia, les recuerda que necesitamos espacios para platicar y estar juntos en ocasiones. Encuentro que es mas fácil darlo todo por los hijos de esta forma, si uno sabe que el amor por la pareja está creciendo. Es la fuente de donde uno puede extraer todas las fuerzas.

LOS FRUTOS NO SE ALIMENTAN, SE ALIMENTA EL ARBOL. UN ARBOL FUERTE Y SANO DA FRUTOS BUENOS

Categorías: amor · padres · parejas

Eres mi vida

9 Octubre, 2008 · 8 comentarios

Había un niño de la India que fue sido enviado por sus padres a un internado. Antes de ser enviado, este muchacho fue el alumno más brillante de su clase.Era el primero en todo. Él era un campeón.

Pero el muchacho cambió después de salir de casa. Sus notas empezaron a desmejorar. Odiaba estar en el grupo. estaba solo todo el tiempo. hubo momento tan oscuros que hasta pensaba en el suicidio. Todo esto porque se sentía inútil y que nadie lo amaba.

Sus padres comenzaron a preocuparse por hijo, pero incluso ellos no sabían lo que estaba mal con él. Así que su papá decidió viajar a la escuela y hablar con él.
Se sentaron en la orilla del lago, cerca de la escuela. El padre comenzó haciéndole preguntas ocasionales acerca de sus clases, los profesores y los deportes. Después de un tiempo su padre dijo, ‘¿Sabes hijo, la razón por la que estoy aquí hoy? “

El joven contestó, “para comprobar mis calificaciones?”

“No, no” su padre respondió: “Estoy aquí para decirte que eres la persona más importante para mí. Quiero verte feliz. A mi no importan las calificaciones. Me importas tú, me preocupo por ti y me importa tú Felicidad. ERES ES MI VIDA “.

Estas palabras causaron que los ojos del muchacho de se llenaran de lágrimas. Abrazó a su papá y se mantuvieron en silencio por un largo tiempo, no había nada más que decir.

Ahora el muchacho tenía todo lo que quería. Sabía que alguien en esta tierra que se preocupaba por él y le amaba profundamente. Significaba el Mundo para alguien¡.

hoy este joven esta en la universidad y es el mejor de su clase. Nadie le ha visto triste jamás !

Muchas gracias papá. Tu también eres es mi vida..¡

Viraj Bhandare

Categorías: hijos · padres

Mi hijo ya crecido

26 Septiembre, 2008 · 5 comentarios

Reflexiones - A mi hijo ya crecido

Mis manos estaban ocupadas en el día;
No tuve bastante tiempo para jugar
Los pequeños juegos que me pediste…
No tuve bastante tiempo para ti.

Lavaba tu ropa, cosía y cocinaba;
Pero cuando me traías un libro de dibujos
Y me pedías que por favor compartiera tu disfrute,
Yo decía: Un poco más tarde, hijo.

En la noche te metía en la cama todo asegurado,
Oía tus oraciones, apagaba la luz,
Luego de puntillas caminaba con suavidad hasta la puerta…
Me hubiera gustado permanecer un minuto más.

La vida es corta, los años pasan de prisa…
Un niño pequeño crece muy rápido.
Ya no está a tu lado,
Sus preciosos secretos a confiar.

Los libros de dibujos guardados;
Ya no hay juegos que jugar.
No más besos de buenas noches, ni oraciones que escuchar
Todo eso es parte del ayer.

Mis manos, ocupadas una vez, ahora están quietas.
Los días son largos y difíciles de llenar,
Yo quisiera poder regresar y hacer,
Las pequeñas cosas que me pediste que hiciera.

Autor desconocido.

Tomada de Renuevo de Plenitud

Categorías: hijos · padres

El amor de un hijo

18 Septiembre, 2008 · 13 comentarios

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Factura pagada

20 Agosto, 2008 · 17 comentarios

Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina, entregándole una hoja de papel en la que había escrito algo. Después de secarse las manos y quitarse el delantal, ella leyó lo que decía la nota:

- Cortar el césped del jardín… 15.00
- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00
- Cuidar de mi hermano… 5.00
- Ir a la panadería… 0.50
- Sacar la basura toda la semana… 2.50
- Libreta con buenas calificaciones 50.00
- Limpiar el patio… 5.00
- TOTAL ADEUDADO… 83.00

La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y en el reverso de la misma hoja anotó:

- Por llevarte 9 meses en mi vientre y darte la vida… NADA
- Por tantas noches de desvelos, curarte y rezar por ti … NADA
- Por la alegría y el amor de nuestra familia… NADA
- Por temor y preocupaciones cuando enfermabas … NADA
- Por comida, ropa y educación… NADA
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA

Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, tenía los ojos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: ”Te quiero mamá…”; luego tomó el lapicero y escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”.

Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que hacemos. Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra suerte, es totalmente GRATIS!!!

Categorías: padres

El ladrón y su madre

4 Julio, 2008 · 14 comentarios


Un joven adolescente robó un libro a uno de sus compañeros de escuela y se lo mostró a su madre. Ella no solamente se abstuvo de castigarlo, sino más bien lo estimuló. A la siguiente oportunidad se robó una capa y se la llevó a su madre quien de nuevo lo alabó.El joven creció y ya adulto fue robando cada vez cosas de más valor hasta que un día fue capturado en el acto, y con las manos atadas fue conducido al cadalso para su ejecución pública.

Su madre lo siguió entre la multitud y se golpeaba violentamente su pecho de tristeza. Al verla el ladrón dijo: “Deseo decirle algo a mi madre en su oído”.

Ella acercó su oído a él, y éste rápidamente mordió su oreja cortándosela. Su madre le reclamó que era un hijo desnaturalizado, a lo que él replicó: “¡Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer robo del libro aquel, nunca hubiera llegado a esto y ser condenado a una ingrata muerte.

Al nuevo árbol se le endereza tierno para que crezca derecho.

Fábula de Esopo
Fuente: www.edyd.com

Categorías: fabula · padres

Libreta de Calificaciones

19 Junio, 2008 · 12 comentarios

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo.

- No olviden venir a la reunión, es obligatoria- fue lo que la maestra escribió en el cuaderno del niño. ¡Pues qué cree la maestra! ¿Cree que podemos disponer del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera qué importante era la reunión que tenía a las 8:30 a.m., de aquí dependía un buen negocio y… ¡tuve que cancelarla!…

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente estaba pensando cómo resolver lo de ése negocio, probablemente podríamos comprar una nueva televisión con el dinero que recibiría.

- Juan Rodríguez!… escuché a lo lejos. ¿No está el papá de Juan Rodríguez? -dijo la maestra-.

- Sí, sí, ¡aquí estoy!, contesté pasando a recibir la libreta de mi hijo. Regresé a mi silla y me dispuse a verla. ¿Para esto vine? ¿Qué es esto?… La libreta estaba llena de seis y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones de mi hijo.

De regreso a la casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba…., ¡si le doy todo! ¡Nada le falta ¡Ahora sí le va a ir muy mal!… Me estacioné y salí del carro, entré a la casa, tiré la puerta y grité:

- Ven acá Juan!!! Juan estaba en su recámara y corrió a abrazarme.

- ¡Papi!…

- ¡Qué papi, ni que nada!- Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos latigazos le di, al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. ¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!! – terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba. Mi esposa no dijo nada, solo movió la cabeza negativamente y se fue… Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa me entregó otra vez la libreta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco y me dijo:

- Léela despacio y después toma tu decisión…

Ésta decía así:
Él me había puesto seis y sietes, a mí! Yo me hubiese calificado con menos de cinco… Me levanté y corrí a la habitación de mi hijo, lo abracé y lloré…Quería regresar el tiempo, pero era imposible… Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por sus lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: ¡te quiero papi! Cerró sus ojos y se durmió.

Categorías: padres

El Terremoto

18 Junio, 2008 · 13 comentarios

En 1989, un terremoto de 8.2 grados por poco acaba con toda Armenia, pero sí mató a más de 30 mil personas en menos de cuatro minutos.

En medio de esa devastación y caos totales, un padre desesperado dejó a su esposa segura en casa y se precipitó a la escuela donde debía estar su hijo, solo para descubrir que el edificio estaba completamente derruido. Después del impacto traumático inicial, recordó la promesa que le había hecho a su hijo:
“PASE LO QUE PASE SIEMPRE ESTARÉ CONTIGO.”

Y sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas. Mientras miraba la pila de escombros que alguna vez había sido la escuela, parecía no haber esperanza, pero no dejó de pensar en el compromiso con su hijo. Comenzó a concentrarse en el lugar de la escuela al que caminaba su hijo a clases cada mañana. Recordó que el salón de su hijo estaría en la esquina derecha del fondo del edificio, se precipitó hacia allá y comenzó a excavar entre el cascajo.

Mientras excavaba, otros padres desesperados llegaron con la mano sobre el corazón y diciendo: ‘¡Mi hijo!’, ‘¡Mi hija!’ Otros padres bien intencionados trataron de apartarlo de lo que quedaba de la escuela y le decían:

“¡Es demasiado tarde!”, “¡Están muertos!” ,”¡No puedes ayudar!”, “¡Vete a casa!”, “¡Vamos, afronta la realidad, no hay nada que puedas hacer!”, “¡Así solo vas a empeorar las cosas!”

A cada uno de los padres le respondía con una frase: “¿AHORA ME VAS A AYUDAR?”

Y procedía a excavar en busca de su hijo, piedra por piedra. El jefe del cuerpo de bomberos, la policía, todos trataron de persuadirlo para que dejara todo, dándole un sinfín de explicaciones, pero este padre amoroso y protector solo los escuchaba y les contestaba: “¿AHORA ME VAS A AYUDAR?”

Nadie ayudó. Valientemente siguió trabajando el solo, porque necesitaba saber por si mismo si su hijo estaba vivo o muerto. Excavo durante 8 horas… 12 horas… 24 horas… 36 horas… Y casi a las 38 horas de hacerlo, extrajo una loza y escuchó la voz de su hijo.

Con el corazón a punto de estallarle gritó su nombre:
- “¡ARMANDO!”

Y escuchó una voz de vuelta:
- “¡¿PAPA?!

- ¡Soy yo Papá! Les dije a los otros niños que no se preocuparan, les dije que si tu estabas vivo me salvarías y que cuando tu me salvaras, ellos estarían salvados. Tu me lo prometiste: ‘Pase lo que pase, siempre estaré contigo.’ ¡Lo hiciste Papá!”

- “¿Qué esta pasando allá adentro? ¿Cómo está?” Preguntó el padre.
- “Quedamos 14 niños de 33 papá. Tenemos miedo, hombre y sed. Cuando se cayó el edificio se hizo una cuña como un triángulo y nos salvó.”
- “¡Sal hijo!”
- “¡No Papá! Deja que los otros niños salgan primero, porque yo sé que tu me sacarás. ¡Pase lo que pase, sé que estarás conmigo!

Categorías: Perseverancia · padres

Se busca Papá

16 Junio, 2008 · 2 comentarios

DESCRIPCIÓN DE TRABAJO: a largo plazo, que sea jugador de equipo, que este dispuesto a aceptar el desafío del trabajo permanentemente en un ambiente a menudo caótico. Los candidatos deben poseer comunicación excelente y habilidades de la organización y estar dispuesto a trabajar horas extras, incluyendo noches y fines de semana listo para recibir llamadas las 24 horas del día.

¡Algunos viajes por la noche pueden ser requeridos, inclusive viajes a campings los fines de semana lluviosos y torneos interminables de deporte en ciudades lejanas! Los viáticos no se reembolsaran. Los deberes extensos de mensajero se le solicitaran.

RESPONSABILIDADES: El resto de su vida. Debe estar dispuesto a ser odiado, por lo menos temporalmente, cuando alguien necesite $5. Debe estar dispuesto a morderse lengua repetidas veces. También, debe poseer la energía física de un mulo y que sea capaz de ir del cero a 60 kph en tres segundos en caso de escuchar gritos en el patio de la casa.

Debe estar dispuesto a encarar los desafíos técnicos estimulantes, la reparación de pequeños aparatos, lavabos misteriosamente lentos y cremalleras atascadas. Debe investigar las llamadas telefónicas, mantener calendarios y coordinar la producción de múltiples proyectos y deberes. Debe tener la habilidad de planear y organizar las reuniones sociales para sus pequeños clientes .

Debe estar dispuesto a ser imprescindible en un minuto, e ignorado en el próximo. Siempre debe esperar lo mejor y estar preparado para lo peor. Debe asumir final, completa la responsabilidad para la calidad del producto final. Responsabilidades incluyen también la conservación de piso y trabajo de portero a través de las instalaciones.

POSIBILIDADES DE PROMOCION: Ninguna. Deberá estar en la misma posición durante años, sin quejarse, reestrenándose constantemente y para actualizar sus habilidades, y estar dispuesto a ser superado por aquellos a quienes sirve.

EXPERIENCIA PREVIA: Ningún requirió lamentablemente.

SUELDOS Y COMPENSACION: Cubiertos por si mismo sin posibilidad de aumento libre, ya que tendrá que invertir todo lo que recibe en la misma empresa.

BENEFICIOS: Ninguna en cuanto a salud , ninguna pensión, ningún reembolso de la enseñanza, ningunas vacaciones pagadas y ninguna opciones de acciones se ofrecen; este trabajo suministra las oportunidades ilimitadas para el crecimiento personal. Tiene derecho a reconocimiento una vez al año, en el día del Padre, pero tendrá que cubrir los gastos ocasionados en el día de ese reconocimiento.

Si está interesado déjelo saber.

Categorías: padres

Decálogo para formar a un delincuente

30 Mayo, 2008 · 7 comentarios

1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8: Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

“Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él”.

Emilio Calatayud
Juez de Menores en Granada, España

Categorías: padres

Ser mamá

9 Mayo, 2008 · 10 comentarios

 

Estábamos sentados a la hora del almuerzo cuando mi hija casualmente mencionó que ella y su marido estaban pensando en “formar una familia”.

- Estamos haciendo una encuesta – bromeó – ¿Crees tú que debería tener un bebé?

- Te va a cambiar la vida – dije yo, manteniendo un tono neutral.

- Ya sé – dijo ella, – no más dormir el fin de semana, no más vacaciones espontáneas – pero no era a eso a lo que yo me refería.

Miré a mi hija, tratando de decidir qué decirle.

Quería contarle que las heridas físicas de tener un bebé sanarían, pero convertirse en madre le dejaría una herida emocional tan grande que la haría para siempre vulnerable…
Quería decirle que nunca más leería el diario sin preguntar: y si ese hubiera sido MI hijo?”.
Que cada caída de avión, cada casa que se incendia, cada accidente de tránsito la van a perseguir.
Que cuando vea una foto de un niño hambriento, se preguntará si no hay nada peor en la vida que ver a tu propio hijo morir.

Miré sus manos con manicure y su perfecto traje de dos piezas y pensé que sin importar cuan sofisticada es ella, convertirse en madre la reducirá al nivel más primitivo donde lo más importante es proteger a su crío. Que el llamado urgente de “mamá!!!” le hará quebrar su fuente de cristal más fino sin siquiera dudarlo. Me gustaría advertirle que sin importar cuantos años ha invertido en su carrera, serán descarrilados por la maternidad.

Podrá contratar una nana, pero algún día tendrá que ir a una importante reunión y recordará el dulce olor de su bebé.

Tendrá que endurecer su corazón para no volver corriendo a casa, solo para asegurarse de que está bien.

Quería decirle a mi hija que las decisiones comunes de cada día ya no serán rutina.

Que la decisión de un niño de 5 años de ir al baño de varones en Mac Donald’s en vez de el de mujeres será un problema gigante.

Allí, en medio de las bandejas y los gritos de otros niños, los asuntos de independencia e identidad de género chocarán contra la idea de un pedófilo esperando en ese baño de varones.

Cualquier decisión que tome en la oficina, la repensará constantemente como madre. Mirando a mi atractiva hija, le quería asegurar que eventualmente perderá los kilitos de más del embarazo, pero nunca más se sentirá igual consigo misma.

Que su vida, ahora tan importante, pasará a segundo plano una vez que su bebé haya nacido.

Ahora que ella daría su vida en un momento por salvar a su bebé, también comenzará a pedir por más años de vida, no para cumplir sus sueños, sino para ver los de sus hijos cumplidos.

Quería decirle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirían en sus medallas de honor.

La relación de mi hija y su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Ojalá ella entendiera cuánto más se puede amar a un hombre que es cuidadoso para poner talco a su bebé o que siempre tiene tiempo para jugar con él.

Quiero que sepa que se volverá a enamorar de su marido por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que ella pudiera sentir el lazo que tendrá con otras mujeres que han tratado de detener guerras, acabar con los prejuicios y no manejar bajo los efectos del alcohol.
Quiero describirle a mi hija la felicidad que se siente al ver a tu hijo aprender a andar en bicicleta.
Quiero capturar para ella la risita divertida de un bebé cuando toca por primera vez el pelaje de un perrito o de un gato.
Quiero traspasarle esa alegría.

- Nunca te arrepentirás – dije finalmente.

La mirada interrogante de mi hija me hizo notar lágrimas en mis ojos.

Me acerqué a ella, apreté sus manos y le deseé lo mejor, ya que había recibido el más maravilloso de los llamados…

Categorías: mujer · padres

Padre e Hijo

10 Abril, 2008 · 21 comentarios

Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal… Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos.Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo!

Mi hijo a medida que crecía me decía: ¡Papá algún día yo seré como tú!
- ¿Cuándo regresas a casa papá?
- No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás.

Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
- ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
- Hoy no hijo, tengo mucho que hacer.
- Está bien papá, otro día será, se fue sonriendo. siempre en sus labios las palabras “Yo quiero ser como tú”.

Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco.
- Hoy no papá, tengo compromisos, por faavor préstame el carro para visitar algunos amigos.

Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar; hoy lo llamé:
- ¡Hola hijo quiero verte!
- Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo, tu sabes, mi trabajo, los niños, ¡pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz!

Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo ERA COMO YO.

Categorías: hijos · padres

Ser Buenos Padres

29 Febrero, 2008 · 12 comentarios

Quizás, has oído la historia de algún antepasado tuyo, tal vez, tus padres o abuelos, sobre lo difícil que se las vieron cuando se casaron, sin dinero y sin ayuda. A mí me ha tocado y los oigo hablar de ese pasado, con cierto orgullo por salir adelante solos, con su valor y la ayuda de su cónyuge.Son matrimonios sólidos, basados en su amor por el otro y en la convicción de que, toda empresa que se quiere sacar adelante implica esfuerzo y, no hay empresa más grande ni más difícil que un buen matrimonio. Uno podría pensar que si estas personas vieran a algunas de las parejas que se casan ahora, con la casa puesta, auto en la puerta, un negocio instalado y toda su vida resuelta, dirían que les tocó la mejor época.

Pero, ¡nada más lejos de esto!

Los que pasaron por épocas difíciles salieron adelante, no quieren olvidar su pasado, sino por el contrario, sienten que fue la base que cimentó lo que han logrado, tanto en lo material como en lo espiritual.

No te quiero decir con esto que fue su mejor etapa, pero si necesaria.

Empezaron solos con lo que podían, en ese momento, sin espejismos, ni subsidios y, aunque esto les causó incomodidades y privaciones, no tomaron una actitud negativa, porque sabían que se tenían el uno al otro.

Además, le encontraron un sentido a su sufrimiento, palabra casi inadmisible en nuestros tiempos. Y gran parte de la culpa es “nuestra”… de los papás.

Como siempre, me incluyo, no queremos que nuestros hijos pasen incomodidades. Desde niños los dejamos en la puerta de la escuela para que no caminen, les simplificamos todo para que no batallen y les dejamos un mensaje implícito: “Sufrir y batallar no tiene sentido”. Después, cuando estos niños se casan, los papás les quieren resolver hasta el último detalle. Si no pueden ir de luna de miel a una playa extranjera, no importa, sus papás les pagan el viaje; si no podían vivir mas que en un departamento pequeño, no importa, sus papás les pueden pagar una casa o un departamento grande. Y así con todo…

Por querer hacerles el camino fácil se lo hacen cada vez más difícil, porque llegará un momento en que papá y mamá ya no estarán allí, o si están, no podrán resolver otros problemas más serios. Son estos niños jugando a casarse, quienes a la primera dificultad en su matrimonio, deciden mandarlo todo a volar, porque luchar por sacarlo adelante, cuesta mucho trabajo y ellos no están acostumbrados a luchar.

¿Para qué?

Si todo se les ha dado siempre, sin hacer esfuerzo. En el libro The Road Less Traveled (El camino menos viajado), de Scott Peck, comenta que la vida es difícil, una vez que lo sabemos, entonces, deja de serlo.

La vida es una serie de problemas: aceptándolos y resolviéndolos es como el individuo crece. He ahí la importancia, que nuestros hijos aprendan a resolver sus propios problemas.

Tal vez, estés pensando que eso de resolver los problemas de los hijos sólo pasa en las familias acomodadas, que son las únicas que se pueden dar el lujo de mantener otra familia, además de la suya. Pero, excluyendo a los que se encuentran en extrema pobreza, te sorprenderías si supieras, como ayudan los papás de todo tipo de estratos sociales, para que sus hijos no sufran.

Si tuviéramos conciencia del daño que hacemos a nuestros hijos al leerles el pensamiento y cumplirles todos sus caprichos, seguramente, no lo haríamos. Pero a veces, sentimos que es nuestro deber y otras veces Queremos que tengan todo lo que nosotros no tuvimos.

Un amigo me comentaba que fue a una reunión y un sacerdote dijo, a los ahí presentes (en su mayoría padres de jóvenes matrimonios), que a sus hijos, les estaban dando demasiadas cosas. Un padre contestó, que simplemente, quería que sus hijos tuvieran todo lo que ellos nunca pudieron tener. El sacerdote dijo: “Ustedes tienen lo que tienen, precisamente por lo que ¡NO tuvieron!”

Vuelvo a lo mismo, estos niños y jóvenes mal acostumbrados son pésimos a la hora de sacrificarse. Y no me refiero solamente a grandes sacrificios, sino a algo tan simple, como ceder en la convivencia diaria. En un matrimonio siempre hay prioridades a la hora de comprar algo. ¿De quién será la prioridad, de él, de ella? Si ninguno acostumbra prescindir de lo que le gusta, ¿cómo harán?

En el mejor de los casos, aprenderán a estirar, aflojar y batallar, antes de llegar a un acuerdo. Pero, si el egoísmo está tan arraigado que no hay manera,

¿Entonces qué?, llega el divorcio…

Claro, por incompatibilidad de caracteres y se acabó. “Asunto arreglado”.

Desgraciadamente, la incompatibilidad de caracteres es nada menos que la imposibilidad de convivir con los demás, sólo que con el cónyuge se nota mucho más, porque allí si viven juntos.

Eso viene del Egoísmo, de estar acostumbrado a ser el centro de atención, a que la vida gire a su alrededor y eso, desgraciadamente, se enseña en la casa, donde se prepara a los matrimonios del futuro. Así que, la próxima vez que tu hijo tenga algún problema, ayúdalo si quieres, pero, no se lo soluciones.

No lo subestimes te aseguro que saldrá adelante. Esto será una gran ayuda para tu futuro yerno o nuera. Ellos te lo agradecerán. Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice sí cuando es SÍ y no cuando es NO. El padre bueno sólo sabe decir… sí.

Categorías: padres

El Caleidoscopio

15 Febrero, 2008 · 3 comentarios

Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano.Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento, por lo que la pobreza era una constante en su vida y en la de su familia.Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso calidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez.En secreto y por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, maderitas, etc. Al cabo de la cena de nochebuena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo.

El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego, bajo las formas de aquel maravilloso juguete que él jamás había conocido….

Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo.
En los tiempos de recreo entre clase y clase, el niño exhibió y compartió henchido de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban igual de fascinados con aquella maravilla y que pujaban por poner su ojos en aquel lente y dirigirlo al sol… Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con la ambiciosa intriga que solo un niño puede expresar:

- “Oye, que maravilloso calidoscopio te han regalado… dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo…”

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó:
- “No, no me lo compraron en ningún sitio… me lo hizo mi papá”

A lo que el otro pequeño replicó con cierta sorna y tono incrédulo:
- “Tu padre?… imposible… si tu padre está ciego..!!!”

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó:
- “Si… mi papá esta ciego… pero solamente de los ojos… Solamente de los ojos…”

El amor solo se puede ver con el corazón… “LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”

Categorías: padres

Principios que se deben transmitir a los Hijos

7 Febrero, 2008 · 2 comentarios

Educar a un niño no es una tarea fácil, más bien todo lo contrario. Aquí encontrará una guia con algunas pautas básicas para comenzar esta difícil y desafiante experiencia con exito.A veces, para los adultos es difícil distinguir lo que está bien de lo que está mal, imagínese entonces lo que les costará a los niños hacer esta diferenciación. Todos los padres se preocupan por la salud, educación y el bienestar de sus hijos, pero y loa valores eticos dónde entran? Cuales son los más importantes y cómo inculcarlos?1) TOLERANCIA
Comprender la posición de los otros y considerar las afinidades y las diferencias es primordial para ser tolerante. Al primer signo de intolerancia, recuerdele que la base de la convivencia es la aceptación y que lo diferente no es malo, sino simplemente distinto. Enseñeles que todo el mundo tiene derechos que deben ser respetados: Así defenderán sus propios derechos y comprenderán los de los demás.

2) SOLIDARIDAD
Hay que enseñarles a ponerse en el lugar de la otra persona y que entiendan que las necesidades de los demás deben atenderse como las propias. Asignar a sus hijos tareas como poner la ropa sucia en el cesto destinado a ella, hacer la camas o colgar la toalla despues de bañarse les hará entender el valor de lo que significa ayudar en la casa. Es bueno elogiar su comportamiento, especialmente, cuando lo hacen sin esperar nada a cambio.

3) JUSTICIA
Los niños deben saber que las necesidades o deseos de los demás serán tenidos en cuenta, al mismo tiempo que los suyos. Hay que ayudarlos a superar su tendencia al egoísmo e interesarse sólo por sus necesidades.

4) VALOR
Cuando la persona admite sus errores, demuestra que tiene coraje. Tambien se requiere valor para soportar las bromas y disgustos que nos causan los demás. los padres deben dar ejemplos cuando se enfrentan a situaciones que le producen temor, para que los niños puedan ver como manejar su propio miedos. Ayúdelos a combatir sus temores, animáandoles a creer que puedan controlar la sitiación y enseñándoles la valentía a travez de la resolución de problemas.

5) VOLUNTAD
Es necesario que generen energía interior para afrontar las dificultades, retos y esfuerzos de la vida. En el día a día de la convivencia familiar, y mediante pequeños esfuerzos, los padres pueden hacer de susu hijos personas acostumbradas a afronta y superar las dificultades que exigen empeño y esfuerzo.

6) RESPETO
Hay que tratar a los hijos con respeto. Cuando los regañamos, debemos hacerlo de buenas manera, sin insultarlos, ya que es mejor ejemplo es escuchar a los demás. Respetar su intimidad y sus pertenencias, con actos como llamar a la puerta antes de entrar en su cuarto o pedirle los lápices de colores antes de usarlos, demuestra que valoramos sus pertenencias y su espacio.

7) LEALTAD
Una persona leal cumple las promesas y se sacrifica por los demás. Para que lo cumplan es importante darles el ejemplo fomentando el compromiso familiar.

8) PACIENCIA
Es esencial que comprendan que no siempre pueden obtener lo que desean y que no, necesariamente, tienen derecho a todo lo que le piden. Es importante hacer que sus hijos trabajen para obtener lo que quieren, así aprenden a posponer la satisfacción de sus deseos y saben que lo que desean sólo se logra con esfuerzo y paciencia.

9) RESPONSABILIDAD
Una actuación responsable implica una aceptación personal y libre de la tarea y una motivación interna para llevarla a cabo. Hay que encomendar tareas para los niños, según su edad; cada vez será mayor el número de situaciones de las que puedan hacerse cargo y su sentido de la responsabilidad se irá perfeccionando.

10) AUTODISCIPLINA
Ser capaces de decidir cuáles son los límites de nuestros comportamiento y respetar los límites de los demás. para lograrlo se deben establecer reglas. A partir de los 8 años se comprende mejor la conveniencia de sacrificar los gustos personales en interes del grupo. El respeto a las reglas favorece el sentido de la justicia, de la lealtad, del orden, del derecho y del deber.

Categorías: hijos · padres

Mi mamá, mi amiga

18 Enero, 2008 · 21 comentarios

Dos amigos se encontraban tomando un café, y uno le comenta en tono de queja al otro:

* Mi mamá me llama mucho por teléfono a la oficina y solo para pedirme que vaya a conversar con ella, siempre la misma quejadera, que “se siente sola”; la verdad yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser. Ya sabes como son los viejos: Cuentan las mismas cosas una y otra vez y sin mencionar de los achaques que estrena cada día; y bueno, como tu sabes nunca me faltan los compromisos: Que el trabajo, que los amigos, la Asociación.. .. En fin sabes como es, no?………

El otro amigo se queda callado, y luego responde:
Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento solo o cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y ella me conforta, me da fortaleza, y siempre termino sintiéndome mejor.

Caramba – se apenó el otro – Eres mejor que yo.

No lo creas, soy igual que tu, o al menos lo era – respondió el amigo con tristeza. En realidad visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a conversar con ella pensaba y sentía lo mismo que tú. Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto no daría por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba, y que rechazaba porque “ya no era un niño”; ó cuánto me pesa no haber escuchado todos los consejos que me daba, cuando con torpeza le decía:
“Yo sé lo que hago”, y por ello cometí muchos errores. Ay amigo, si supieras ahora como la busco, y ahora es mi mejor amiga.
Cuando sentado en la tierra fría del camposanto mirando solo su foto en el muro gris, en el que le puse “te amo”, (palabras que nunca escuchó de mis labios), le pido que me perdone por haber sido tan frío, por las veces que le mentí, y por los muchos besos que no le di, más el silencio me responde y cuando una brisa acaricia mis mejillas, sé que ella me perdona.

-Mira con ojos empañados a su amigo y luego dice- Discúlpame este arranque, pero si de algo te sirve mi experiencia, conversa con ella hoy que la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra forman parte de su ser. No esperes a que esté en un cementerio porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí.

En el camino, iba pensando en las palabras de su amigo. Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria: Comuníqueme por favor con mi madre, no me pase mas llamadas y también modifique mi agenda porque este día lo dedicaré a ella!.

¡¡No dejes pasar este día sin decir “te amo”.

Categorías: amistad · padres

Mi familia ha llegado

17 Enero, 2008 · 19 comentarios

Me vi de pronto acompañado únicamente de mi esposa, sentados a la mesa,  los dos solos. En ese instante, no se de que forma vinieron a mi mente mis padres.

Cuando joven, al llegar las fiestas navideñas, las posadas, las reuniones con los amigos y demás, optaba siempre por asistir a estas reuniones que pasarlas con mis padres.

Mi padre, siempre quiso que toda la familia, al menos el día último del año, la pasáramos juntos. Siempre nos decía, recuerdo ahora, que dividiéramos las dos fechas.

Los que ya estaban casados, pasaran la nochebuena en casa de sus suegros y, los aún solteros, con los amigos. Lo único que nos pedía era que el día último lo esperáramos con él y con mi madre. Nunca se lo pudimos cumplir.

Mis hermanos ya casados, nunca pudieron. Siempre alegaron que estaba muy retirada la casa de sus respectivos domicilios, que era muy fría la noche, en fin, siempre excusas. Los solteros, preferimos siempre salir con los amigos, beber hasta que no había una botella más que abrir o un súper donde poder comprar más alcohol.

Una noche de diciembre, mi hermano mayor nos convoco a todos los demás, para hacernos saber, que deberíamos pasar más tiempo con los viejos, que nunca después de haberse casado los mayores, habían pasado un fin de año con ellos. Más bien pienso ahora, que mi hermano, estaba pasando por lo mismo que mis padres, ya que sus hijos mayores, empezaban a pasar estas fechas con sus amigos y él y su esposa, pasaban ya sus dos primeras noches de fin de año solos. Todos estuvimos de acuerdo en que pasaríamos el 31 de diciembre de ese año, en casa de mis padres.

Mis padres se pusieron muy felices, mi padre le dijo a mi madre, que sacara las ollas grandes para preparar una gran cena. En la casa era todo felicidad.

Mi padre se acercó a mí y dijo:

- Estoy muy feliz hijo, porque por fin voy a tener a todos como cuando eran pequeños, sentados en la mesa de la casa. Quiero ver a mi hijo el mayor a mi derecha, a ti a mi izquierda por ser el mas pequeño. Tu madre estará en el extremo opuesto y tus hermanas a su derecha excepto tu, que estarás en ese lado-. Se le veía tan feliz, que me dio un abrazo el cual sentí tan lleno de amor que quise llorar.

Todo estaba listo. Eran las 7:00 de la noche y les dije a mis padres que iría a comunicarles a mis amigos que no pasaría el fin de año con ellos sino con mi familia. 

Mi padre dijo: 

- Haces bien hijo, para que no te vayan a esperar- y me dio una palmada en El hombro y me brindó una bella sonrisa. Cuando salí me esperaban dos de mis amigos a los que les comente lo que habría de hacer esa noche. Mis amigos me dijeron, que al menos brindara con ellos antes para que así ellos sintieran que estaba ahí en el grupo. Ese brindis se alargo hasta casi antes de la media noche, tiempo en el cual, pensé muchas veces que en mi casa habrían de estar mis hermanos y hermanas con mis padres y yo, acá sin cumplir lo que había prometido a mis hermanos sobre esa noche. Ya un tanto arrepentido por no haberme ido de inmediato, me retire de con mis amigos sin siquiera avisarles, presentía que me habría de recibir un buen regaño por parte de mis hermanos y ver el rostro de mis padres, enojados conmigo.

Cuando iba llegando a casa, no percibí alboroto alguno de parte de mi familia, pensé que por estar fría la noche se encontrarían al interior de la casa con mis padres. Entre por la puerta de atrás para no ser tan obvio, al menos si me preguntaran diría que estaba dormido así que no habría ningún problema.

En verdad, ahora que lo recuerdo, una lágrima se desborda de mis pupilas.

Cuando abrí la puerta no oí ningún ruido solo escuche la conversación de

Mi padre con una voz quebrada por el llanto diciéndole a mi madre.

- Vieja, no vino nadie, ni siquiera el menor de mi hijos esta con nosotros, que hemos hecho con nuestros hijos, que ahora no quieren estar aquí- Se oía una onda tristeza en estas palabras, que no tuve valor ni siquiera para acercarme. Seguí oyendo a mi madre que le contesto con unas palabras que aun retumban en mis oídos.

- Viejo: los padres estamos en el pensamiento de los hijos cuando están pequeños, pero cuando crecen, ese pensamiento lo ocupan sus propios hijos, sus ocupaciones, sus amistades, otras cosas.. ¿Tú crees que preferirían pasar la noche de fin de año con un par de viejos que ya no pueden bailar, que no pueden desvelarse como lo hacían antes? Mira, voy a poner los 10 platos sobre la mesa, y el que vaya llegando le iremos sirviendo.

Sentí un nudo en la garganta enorme que no me dejaba respirar, me sentí Tan desgraciado, tan mal hijo, tan no se que. Salí de donde estaba y abracé a mi padre y le pedí perdón, luego fui con mi madre, y le bese sus manos y me arrodille, ella me mesaba los cabellos mientras mi padre se secaba las  lagrimas y dándome la mano me sentó a su derecha y dijo: No es necesario que estén todos, uno solo representa a los demás. ‘Vieja’, sirve la cena que mi familia ha llegado.

Hoy mis hijos no están conmigo y en mi mesa están los 2 platos servidos, en cuanto llegue uno, mi familia habrá llegado.

Categorías: padres

El papá

11 Diciembre, 2007 · 6 comentarios

Por 52 años mi padre se levantó cada mañana a las 5:30 a.m., excepto el domingo, y se fue a trabajar. Por 52 años estuvo de vuelta a las 5:30 p.m., como reloj, para cenar a las 6:00 p.m.

No recuerdo que mi padre “saliese con los muchachos” o libase licor. Todo lo que pedía de mi como su hija, era sostener su martillo mientras reparaba algo, para que pudiésemos tener un tiempo para conversar.

Nunca vi a mi padre regresar enfermo del trabajo, ni tampoco tomarse una siesta. No tenía entretenimientos más allá de cuidar de su familia.

Por 22 años, desde que dejé el hogar para ir a la universidad, mi padre me llamó cada domingo a las 9:00 a.m. Siempre estuvo interesado en mi vida, sobre cómo le iba a mi familia, y nunca le oí quejarse de su vida. Las llamadas las hizo aún cuando él y mamá estaban en Australia, Inglaterra o Florida.

Hace nueve años, cuando compré mi primera vivienda, mi padre de 67 años, invirtió ocho horas al día por tres días en el intenso calor de Kansas, pintándola.

No me dejaba pagarle a alguien que lo hiciera. Todo lo que pedía era un vaso de té frío, y que le sostuviese la brocha de pintura para poder conversar conmigo. Pero yo estaba demasiado ocupada, tenía una práctica legal que ejercer, y no podía disponer del tiempo para sostener una brocha o hablar con mi padre.

Hace cinco años, a la edad de 71, otra vez en el sofocante calor de Kansas, mi padre invirtió cinco horas armando un columpio para mi hija. De nuevo, todo lo que pedía era que le llevase un vaso de té frío y le hablase. Pero nuevamente yo tenía ropa que lavar y una casa que limpiar.

Hace cuatro años, mi padre condujo desde Denver a Topeka, con un plantón de árbol, original de Colorado, de ocho pies, en su maletero, para que mi esposo y yo pudiésemos tener un poco de vegetación de allá en nuestra tierra. Yo me preparaba para un viaje ese fin de semana y no pude pasar mucho tiempo atendiendo a papá.

La mañana del domingo 16 de enero de 1996, mi padre me telefoneó como siempre, esta vez desde el hogar de mi hermana en Florida. Conversamos sobre el árbol que me había traido, “El Gordo Alberto”, pero esa mañana lo llamó “El Gordo Oscar” y parecía haber olvidado algunas cosas que habíamos conversado la semana anterior. Como tenía que ir a la iglesia, abrevié y corté la conversación.

La llamada me llegó a las 4:40 p.m., ese día: mi padre estaba en el hospital en Florida con un aneurisma. Tomé un avión de inmediato, y mientras iba en camino, pensé en todas las veces en que no había tomado el tiempo para hablar con mi padre. Me di cuenta que yo no tenía idea de quién era él o cuáles eran sus más profundos pensamientos.

Decidí que al llegar, le compensaría por todo el tiempo perdido y tendría una conversación larga y agradable con él para realmente conocerle. Llegué a Florida a la 1 a.m.; mi padre había muerto a las 9:12 p.m. Esta vez fue él quien no tuvo tiempo para hablar conmigo o tiempo para esperarme. En los años desde su muerte he aprendido mucho acerca de mi padre, y aún sobre mí misma.

Como padre nunca me pidió nada excepto mi tiempo; ahora tiene toda mi atención, todos y cada uno de mis días.

Autor desconocido

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El cuaderno azul

22 Noviembre, 2007 · 15 comentarios

El cartero extendió el telegrama. José Roberto le agradeció, y mientras lo abría, una profunda arruga surcó su frente. Una expresión de sorpresa mas que de dolor. Palabras breves y precisas:
- Tu padre falleció. Entierro 18 horas. Mamá.

José Roberto continuó parado, mirando al vacío. Ninguna lágrima, ningún dolor. Nada!

Era como si hubiera muerto un extraño. Por qué no sentía nada por la muerte del viejo? Como un torbellino de pensamientos confusos, avisó a la esposa, tomó el micro y se fue, venciendo los silenciosos kilómetros de ruta mientras la cabeza giraba a mil.

En su interior, no quería ir al funeral y, si estaba en camino era solo para que la madre no estuviera más triste. Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien.

La cuestión había llegado al final el día que, después de una lluvia de acusaciones, José Roberto había hecho las valijas y partió prometiendo nunca más poner los pies en aquella casa.

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Categorías: padres

Despierta, Mamá, Despierta

17 Octubre, 2007 · 19 comentarios

Cada día los hijos se van más tarde del hogar, es más, hay treintones que aún dependen de sus padres. Eso se llama ser MANTENIDO.

Parece que las madres estamos fallando en el proceso de separación, individualidad y ayuda a los hijos a crear su propia independencia. Eso se llama COMPLEJO DE GALLINA.

Es curioso, lo que pasa es que las madres principalmente, confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos que el resultado es la infelicidad, ya que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. Eso se llama hacerlos DEPENDIENTES E INUTILES.

En aras de una felicidad mal entendida queremos llenarlos de cosas materiales, les damos la mejor fiesta de cumpleaños, la mejor ropa, los tenis más caros, la mejor escuela, dinero para las discotecas, un carro si es posible, y constantes gratificaciones que no se ganan, que no se merecen y lo más grave que no te agradecen. Eso se llama ALCAHUETERIA.

Te sacrificas en todos los sentidos para que tus hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de ellos es: exigencia, egoísmo y en muchos casos descalificación y malos tratos.

Les has dado tanto, que se creen merecedores de todo. No te piden… te exigen.

No tenías teléfono celular, y no te pasaba nada.

Te conformabas con la ropa que tu mamá te podía comprar y no por eso te sentías diferente ni descalificada por no usar la marca X ó Z.

Si te llamaban la atención, te negaban un permiso o te daban un coscorrón, no amenazabas a tu mamá con denunciarla a Derechos Humanos y mucho menos le mencionabas la lista de los Derechos de los niños y de los adolescentes.

Si te ibas a una fiesta o pachanga, te comprometías a regresar a una hora determinada, que tenías que cumplir, de lo contrario no había permiso para la siguiente.

Y eso no era motivo para emitir gritos, zapatazos y azotones de puerta, o tener durante una semana sonrisas fingidas y jetas naturales. En ese tiempo existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeñas, se llamaba RESPETO.

Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble lo escondimos para que nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen.

En aquellos tiempos de familias grandes, la mamá no tenía mucho tiempo para sentarse con nosotros para hacer la tarea. Y no era común reprobar materias y mucho menos perder el año.

Había valores que eran preponderantes: uno era el orden, el otro la disciplina y otro la obediencia.

Hoy en día, la mamá tiene que hacer la tarea, comprar la monografía y lo único que le falta es ir a presentar el examen en el salón de clase.

Limpiarle los zapatos, zambullirse entre los sillones buscando el cuaderno, el lápiz, o el sacapuntas y buscar en el basurero la circular que al día siguiente tiene que presentar firmada en la dirección.

Y todo este circo para que el niño no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus lágrimas y lo más triste, para mantener la paz social en el hogar, donde la solvencia y la autoridad de la madre hace mucho tiempo no existen.

Y qué decimos de lo cotidiano en el hogar, donde para evitar conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel estribillo de: Jorgito a la una, Jorgito a las 2, Jorgito a las dos y cuarto como si fuéramos reloj. O el clásico “voy a contar hasta diez “va una, van dos…”

Nos convertimos en la sirvienta, recogedora de chécheres, lava platos, tiende camas.

Eso si, con la boca callada para no caer gordas con tanta habladera y no le permitimos a la niña que se desgaste ni siquiera recogiendo sus propios tiraderos.

Total para qué, ella por qué, si para eso está la mamá, ¿querías hija, no?.

Y aparte mi mamá ni trabaja se la pasa en la casa todo el día sin hacer nada. Claro esa frase la han escuchado de alguien en casa.

En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas, tenías libertad hasta para cometer errores, lo cual te llevó a desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se llama CRECER.

Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos un coscorrón o una que otra nalgada bien puesta, mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma, ni hubo necesidad de llevarte al psicólogo.

En aquellos tiempos la voz de mamá se escuchaba con respeto, las órdenes de mamá se acataban sin protestar y los consejos de mamá no eran catalogados como cantaletas, rollos o monsergas.

Ni le decías a tu mamá “ya cállate”.

En aquellos tiempos la mamá ponía los límites.

Las reglas y las condiciones y no tenía miedo de que el hijo o la hija le dijeran: aquí no me comprenden, no me dejan ser, “me voy de la casa“

¿Pues adonde te ibas a ir que te trataran mejor que en tu casa?

En aquellos tiempos la mamá no tenía miedo de llamarte la atención y “que te enojaras”.

Total que tenías dos costos enojarte y volverte a contentar.

En aquellos tiempos si no querías comer, te quedabas con hambre, porque no te daban dinero para comprar porquerías en la venta de la esquina. Además la mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno.

En aquellos tiempos tu mamá no te justificaba tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa.

En aquellos tiempos la mamá decía no. Y no, quería decir NO.

En aquellos tiempos mi mamá no tenía como asistente educativa a la televisión. Se daba tiempo para escucharme, de acuerdo a sus posibilidades me informaba, pero sobre todo me formaba.

En aquellos tiempos la figura de la mamá era muy diferente a la actual, en aquellos tiempos el amor, el respeto y la consideración

No daban cabida a los actuales calificativos: Mi mamá está loca, está menopáusica, es una histérica, está neurótica, es una frustrada, y quien sabe cuántos calificativos más.

Mismos que me causan una gran pena, no sé si por quien los emite o por quien los recibe.

¿Que vamos a hacer con los hijos de hoy?: Egoístas, aprovechados, dependientes, irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y emocionales?

Si no le das dinero, te lo roba, porque así se llama la acción de tomar algo que no es tuyo.

Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo.

Enséñale a valorar la oportunidad de estudio, no todas las personas tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión y formar un plan de vida. No le permitas que te amenacen con salirse de la escuela y no estudiar.

¿Qué vas a hacer con un parásito en tu casa?..

Enséñale a respetar a sus semejantes para que cuando tenga su pareja la sepa cultivar y procurar.

La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas.

Enséñale a formar su escala de valores que lo hará un ser humano de bien, útil a su familia y a la sociedad.

Hazle conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de museo.

Enséñales a quererse a sí mismos para que cuando tengan sus hijos, los amen y eduquen.

Para que tenga credibilidad en la relación de pareja, y no opte por la unión libre que engendra la promiscuidad y la falta de selectividad afectiva.

Tus hijos son tu responsabilidad cuando Dios puso en tus brazos ese pequeño ser, te lo dio limpio, sano, puro, te dio un maravilloso material para que tú elaboraras una extraordinaria obra de arte.

¿Qué has hecho con ese pequeño ser? ¿En qué lo has convertido?

¿qué cuentas le vas a entregar al Creador de la misión que te encomendó?, de formar un ser humano de bien.

Dios castiga también la falta de atención y la negligencia.

Haz un examen de conciencia y reconoce tus errores y enmiéndalos, reconoce tus carencias y prepárate, busca tu dignidad y recupérala.

Hoy nos preocupamos por llenar de cosas materiales a nuestros hijos y olvidamos por completo sus necesidades morales y espirituales, también el alma necesita de alimento.

Enséñale a conocer y a practicar la generosidad, hay muchas cosas que dar: una sonrisa, una flor, amistad, amor, compañía, una palabra amable, una oración, un pensamiento positivo.

Un corazón generoso siempre estará rebosante de paz. Dale la oportunidad de estar en paz, pero primero debe de conocerla.

DESPiERTA MAMA DESPiERTA.

Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores un estandarte y párate al frente, para que tus hijos puedan identificar de cerca el respeto, la comunicación, el compromiso, la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento, la nobleza de corazón que es lo que hace seres humanos de excelencia.

Sé una madre responsable de tiempo completo, desarrolla en tus hijos raíces profundas para que crezcan y alas fuertes y ágiles para que vuelen y Dios premiará tu esfuerzo.

Categorías: hijos · padres

Ser madre

22 Agosto, 2007 · 5 comentarios

“Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en Madre.

La naturaleza la ha dotado a mansalva del “instinto maternal” con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula y llorona sería arrojarla.

Pero gracias al “instinto maternal” la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21años.

Ser Madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada.

Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, y que tomen leche.

Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada…

Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar.

Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas.

Es llorar cuando ve a los hijos contentos y apretar los dientes y sonreir cuando los ve sufriendo.

Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno.

Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan.

Es decir, que “son cosas de la edad” cuando la mandan al carajo.

Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida.

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho.

Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola………. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces…

Isabel Allende

Categorías: padres

Percepción de nuestro Padre

3 Agosto, 2007 · 10 comentarios

La percepción que tenemos de nuestro Padre varía según pasan los años:

  • 4 años: Mi papá puede hacer de todo.
  • 5 años: Mi papá sabe un montón.
  • 6 años: Mi papá es mas inteligente que el tuyo.
  • 8 años: Mi papá no sabe exactamente todo.
  • 10 años: En la época en que papá creció las cosas seguramente eran distintas.
  • 12 años: Oh, bueno, claro, mi padre no sabe nada de eso. Es demasiado viejo para recordar su infancia.
  • 14 años: No le hagas caso a mi viejo. Es tan anticuado!
  • 21 años: ¿El? Por favor, esta fuera de onda, sin recuperación posible.
  • 25 años: Papá sabe un poco de eso, pero no puede ser de otra manera puesto que ya tiene sus años.
  • 30 años: Tal vez deberíamos preguntarle a papá que le parece Después de todo, tiene mucha experiencia.
  • 35 años: No voy a hacer nada hasta no hablar con papá.
  • 40 años: Me pregunto como habría manejado esto papá. Era muy inteligente y tenia una enorme experiencia.
  • 50 años: Daría cualquier cosa porque papá estuviera aquí para poder hablar esto con el. Lástima que no valoré lo inteligente que era, podría haber aprendido mucho de él.

Categorías: padres