Hoy, en el último día del año 2010, quiero desearles a todas y todos los lectores de este blog, un venturoso Año Nuevo 2011. Que sus metas y objetivos trazados puedan hacerse realidad!!!!!
Estás sólo(a) porque quieres
27 dicPara finalizar el año, quiero traer este tema a discusión, que se que vendrán muchas opiniones y puntos de vista.
De hecho, en algunos casos podría estar de acuerdo con la aseveración planteada en el título, pero en otros definitivamente no lo estaría.
Hace unos meses me llamó una amiga para decirme que se sentía sola. Le respondí que si quería, la acompañaría al cine o a algún lugar. Me dijo que no.
En estos días, a mi me pasó algo parecido. La misma amiga me invitó a una fiesta en su casa, y preferí quedarme solo en mi casa.
Ahora bien. Allí hay dos tipos distintos de soledad. El primer caso, es una soledad afectiva, o de pareja. Ella está sola no porque quiere. Está sola porque no se ha encontrado a alguien que la ame y a quien amar. A veces en esos casos no es mucho lo que podemos hacer. O se ama, o no se ama.
En el otro caso, nos podemos referir a la soledad de gente. Yo puedo estar solo conmigo, y me siento bien. Allí si se puede decir que estoy solo porque quiero.
La primera soledad se llena con una pareja. La segunda soledad se llena con personas, amigos, conocidos.
Si estamos en la primera situación, podemos estar rodeado de millones de personas, y aún así nos sentiremos solo(a)s.
En la segunda situación, con llamar a un(a) amigo(a) basta…
Luis Castellanos
Reflexiones Diarias
El Pesebre
24 dicEn 1994, dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de Rusia.
La invitación era para enseñar moral y ética en las escuelas públicas, basada en principios bíblicos.
Debían enseñar en prisiones, negocios, el departamento de bomberos de la policía y en un gran orfanato.
En el orfanato había casi 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados y dejados en manos del Estado.
De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:
Se acercaba la época de las fiestas navideñas de 1994, los niños del orfanato iban a escuchar por primera vez la historia tradicional de la Navidad.
Les contamos acerca de María y José llegando a Belén, de cómo no encontraron lugar en las posadas, por lo que debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue puesto en un pesebre.
A lo largo de la historia, los chicos y los empleados del orfanato no podían contener su asombro.
Algunos estaban sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.
Una vez terminada la historia, les dimos a los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco pesebre.
A cada chico se le dio un cuadradito de papel cortado de unas servilletas amarillas que yo había llevado conmigo.
En la ciudad no se podía encontrar un solo pedazo de papel de colores.
Siguiendo las instrucciones, los chicos cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras como paja.
Unos pequeños cuadraditos de franela, cortados de un viejo camisón que una señora americana se olvidó al partir de Rusia, fueron usados para hacerle la manta al bebé.
De un fieltro marrón que trajimos de los Estados Unidos, cortaron la figura de un bebé.
Mientras los huérfanos estaban atareados armando sus pesebres, yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban alguna ayuda.
Todo fue bien hasta que llegué donde el pequeño Misha estaba sentado. Parecía tener unos seis años y había terminado su trabajo. Cuando miré el pesebre quedé sorprendido al no ver un solo niño dentro de él, sino dos. Llamé rápidamente al traductor para que le preguntara por qué había dos bebés en el pesebre. Misha cruzó sus brazos y observando la escena del pesebre comenzó a repetir la historia muy seriamente. Por ser el relato de un niño que había escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy bien, hasta que llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre.
Allí Misha empezó a inventar su propio final para la historia, dijo:
Cuando María dejó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar. Yo le dije que no tenía mamá ni papá, y que no tenía un lugar para estar. Entonces Jesús me dijo que yo podía estar allí con El. Le dije que no podía, porque no tenía un regalo para darle. Pero yo quería quedarme con Jesús, por eso pensé qué cosa tenía que pudiese darle a El como regalo; se me ocurrió que un buen regalo podría ser darle calor.
Por eso le pregunté a Jesús: Si te doy calor, ¿ese sería un buen regalo para ti?
Y Jesús me dijo: Si me das calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido.
Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre.
…Cuando el pequeño Misha terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas.
Se tapó la cara, agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron a sacudirse en un llanto profundo…
El pequeño huérfano había encontrado a alguien que jamás lo abandonaría ni abusaría de él. Alguien que estaría con él para siempre.
Gracias a Misha, yo aprendí que no son las cosas que tenemos en esta vida las que importan, sino a quienes tenemos, ellos son los que realmente importan.
No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros espirituales. Ten presente la naturaleza de todas las cosas, y vivirás una vida plena y llena de gozo.
Los patos hacen bulla – Las Águilas vuelan
23 dicNadie puede hacer que usted preste un buen servicio a sus clientes… esto porque un buen servicio es una alternativa. Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista que prueba este punto. El estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acerco, lo primero que Harvey noto fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.
Le alcanzó un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chofer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión. Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta: Misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable… Mi amigo Harvey quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha!!
Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, “Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado. Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría una soda’ Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja. Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomare la Coca Cola dietética”
Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…” Al comenzar el viaje, Wally le pasó a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio” Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenia el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para el. Luego le aviso cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con el o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones….
“Dime Wally, le pregunto mi asombrado amigo: siempre has atendido a tus clientes así?” Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustraras. El decía, “Para de quejarte” Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se eleven encima del grupo. Esto me llego aquí, en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos.
Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios. Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey. Si, seguro que si, le dijo Wally. Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.
Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería. Wally el taxista tomo una diferente alternativa. El decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
¿Qué estamos enseñando?
22 dicEn cierta ocasión un hombre le obsequió a su pequeño hijo una pelota y una bate de béisbol, pero nunca jugó con su hijo ni le enseño a batear.
Le obsequió a su hijo un arma de juguete, pero nunca le enseño como jugar a los policías con ella, en vez de jugar a los ladrones.
El hombre le obsequió a su hijo una navaja de bolsillo, pero nunca le enseño cómo usarla correctamente.
Le obsequió perdigones, pero nunca lo llevó al campo de tiro para enseñarle cómo usarla cuidadosamente.
El hombre quedó atónito el día que dos policías tocaron a su puerta contando historias sobre su hijo y otros en el vecindario y cómo ellos eran miembros de una peligrosa pandilla.
-Mi hijo no -dijo él-, nunca le enseñé a ser violento.
-No lo dudo -respondió el policía-. Pero en el cobertizo que los muchachos estaban usando como cuartel, encontramos porras, y navajas. Posiblemente usted nunca enseñó a su hijo a no ser violento.
Por lo general los niños no desean ser complacidos en todo. Ello desean ser responsables.
Vía Renuevo de Plenitud
¿Qué es acompañar?
21 dicSimplemente estar ahí, presente,
al lado de quien te necesita.
No es indispensable hablar,
ni hacer algo especial.
Lo importante es comunicar al otro
que uno está unido con la alegría,
o la tristeza;
que está viviendo el ser querido.
Lo que vale es respetar siempre el pedido,
verbal o silencioso,
latente o manifiesto de compañía
o de soledad.
Acompañar es intuir la carencia del otro:
es cuidar, proteger, sin molestar o dañar.
Es tarea de amigos, de amores,
de seres que se sostienen
en la hermandad de los afectos.
Es un servicio de lealtad
Es un punto de contacto,
más cerca de los sentimientos invisibles
que de la mera proximidad
física, ostensible.
Se puede estar “cerca” de alguien.
También es posible estar unidos en la distancia,
y próximos en el corazón.
A veces los sentimientos se filtran
por las fronteras
inventadas por los mismos protagonistas.
Acompañar no es pared sino puente,
unión de almas.
Hay proximidades que agobian
y aíslan mucho más
que la soledad misma.
“Y qué le digo”?, preguntó alguien,
temeroso de sus propias emociones
ante el dolor de un conocido…
“No digas nada, absolutamente nada”,
respondió la sensibilidad.
Lo que importa es estar ahí
en el momento justo.
Soy yo o es el mundo?
20 dicEn días pasados una amiga me pidió que la pasara buscando, luego de ir ella a la peluquería para hacerse unos retoques de belleza. Al final, la pasé buscando casi media hora después de la hora acordada, ya que se complicaron un poco las cosas con el trabajo de la oficina.
Cuando la veo, trae una cara de pocas amigas, y al entrar al carro rompe en llanto.
Le pregunto cuál era el motivo de llorar, pensado en lo peor.
Y resulta que me dice que no pudo esperarme dentro de la peluquería, ya que al rato de haberle hecho lo que ella había pedido, el dueño le dijo que no podía esperar adentro y que le agradecía que se retirara.
Fue a una panadería/fuente de soda que se encontraba al lado, donde pide un refresco, y se dispone a esperar adentro mi llegada. Al rato nuevamente le piden que se retire.
Luego de escucharla, le pregunté qué estaba haciendo o cómo lo estaba haciendo, ya que me parecía extraño que en dos ocasiones sucesivas le pidieran que se retirara de los locales.
Pues a partir de ese momento el malo de la película era yo, pues estaba de parte de ellos, y pensaba que ella no era de confiar.
Traté de razonar con ella, pero no pude, y dejé que se calmaron los ánimos.
Luego, en la tranquilidad de la presencia de dos tazas de té, le dije que quizás su actitud no brindaba comodidad al personal de los negocios involucrados. Quizás se mostraba muy ansiosa, o nerviosa, o mal encarada.
A veces uno piensa que el mundo entero está en nuestra contra, pero no nos ponemos a pensar que quizás nuestra actitud hace que sea así o que lo percibamos de esa manera.
Eso hace que revisemos nuestras conductas, y nuestras actitudes. Muchas veces lo que es normal para nosotros, no es normal para mucha gente. O viceversa. Será que todos están equivocados y nosotros estamos en lo correcto? O Viceversa?
Tengo una prima que hace café con leche y lo tiene en la nevera, para tomarlo frío. Yo prefiero un buen café caliente y espumoso. Y así paren ustedes de contar.
En estas épocas decembrinas y de fin de año, siempre es bueno hacer un análisis de lo que hemos hecho en el año, y cómo lo hemos hecho. Lo que hemos dejado de hacer, y cómo lo hemos hecho. Lo que hemos hecho mal, y cómo lo hemos hecho.
Y me viene a la mente la imagen de Mafalda, pidiendo al mundo que se pare para bajarse.
Antes de culpar al mundo, revisemos lo que hemos hecho. No seamos Calimeros y/o Nubes grises.
Luis Castellanos
Reflexiones Diarias
Los designios del Karma
17 dic
Sariputta era uno de los más grandes discípulos del Buda y llegó a ser un iluminado de excepcional sabiduría y sagaz visión. Viajaba propagando la Enseñanza, y cierto día, al pasar por una aldea de la India, vio que una
mujer sostenía en una mano un bebé y con la otra estaba dando una sardina a un perro. Con su visión clarividente e intemporal pudo ver quiénes fueron todos ellos en una pasada existencia.
Se trataba de una mujer casada con un cruel marido que la golpeaba a menudo. Se enamoró de otro hombre, pero entre su padre y su marido, poniéndose de acuerdo para ello, le dieron muerte.
Ahora la mujer mantenía a un bebé en sus brazos, su antiguo amante, que fuera asesinado. La sardina era su despiadado marido, y el perro, su padre. Todos habían vuelto a reunirse en la presente vida, pero en condiciones muy distintas.
* El Maestro dice: Nadie puede escapar a sus acciones: tal es el designio del karma.
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle
Cargando el Venado
16 dicEstaba un hombre a la orilla del camino sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso arbol. Se le miraba triste, meditabundo, cabizbajo; casi, casi a punto de soltar el llanto.
Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien acongojado al verlo en tales fachas, le preguntó el motivo, causa o razón que ocasionaba que él se encontrara en situación tan deprimente.
- ¡Ay! Compadre-contestó el interpelado, – ¡tu comadre! ¡Tu comadre! Esta noche la mato o la suicido, pero de que se muere, se muere..
- No te pongas así compadre, mejor dime, por qué la quieres matar, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.
El compadre, después de limpiarse sus ojos todos llorosos y su nariz moquienta, empezó con su relato.
- Mira compadre, tú sabes que somos muy pobres y en nuestra humilde casa la única forma de acompañar los frijoles es con un pedazo de carne que tengo que conseguir yendo de cacería al monte. Me tengo que ir con mi vieja escopeta, pasar varios días de sufrimiento y penalidades, salvándome de milagro de los peligros del monte, esquivando víboras, al tigre y la onza. Soportar la terrible comezón que me producen las guiñas, garrapatas y piquetes de moscos, y por si esto fuera poco, aguantar cómo me caía hasta los huesos el frío y la soledad de las noches. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, todavía tengo que cargarlo hasta el rancho y subir la cuesta de la loma donde está mi casa. Todavía no alcanzo resuello cuando aparece mi señora con el cuchillo en la mano e inmediatamente empieza a repartir el venado entre vecinos y familiares. Que una pierna pa’ doña Juana, Que otra pa’ doña Cleo, Que este lomito pa’ mi mamá, que esto pa’llá, Que esto pa’cá y a los dos o tres días allí va tu tonto otra vez de cacería. ¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo la mato!
El compadre de aquél iracundo desdichado, después de meditar un momento le dio la solución:
- Invita a tu mujer a cargar el venado.
- ¿¡Qué!?
- Sí, sí. Mira. Pero no le digas las penurias que se pasan para cazar el venado. Mejor píntasela bonito. No le hables de las espinas ni los peligros, ni del frío ni el calor. Dile que la invitas a la cacería para que disfrute de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche, de los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes, de sus exquisitas aguas, del aire fresco del monte, lleno de oxígeno, de la graciosa manera en que camina el venado, como si fuera un bailarín de ballet, del dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres, en fin.
El compadre siguió el consejo. Por supuesto la convenció. La mujer, entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo, Al cruzar las primeras zarzas se redujo a minifalda porque la prenda quedó desgarrada entre las púas. La blusa quedó toda en jirones. El calzado se le rompió por los difíciles caminos y las piedras y las espinas la hicieron sangrar. Agarró garrapatas por todo el cuerpo. El sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso y desparramado como estropajo. Las manos le quedaron encallecidas al abrirse paso entre el espeso monte. Estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora. Muerta de hambre, su imagen parecía sacada de un cuento de ultratumba.
Por fin, después de tantos martirios, un día encontraron al venado.
Ella tuvo que contener el aliento y el hombre sigiloso, con la astucia y agilidad de un gato, se acercó a su presa, y con la mirada de un lince localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal. ¡Bang! Y el venado había muerto.
La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.
- Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente – le dijo el hombre masticando rabiosamente cada una de sus palabras.
La mujer casi se desmaya ante la desconocida mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su hogar no tuvo aliento ni para replicar y cargó el venado hasta su casa cruzando veredas y montañas.
Cansada, con las piernas abiertas, jadeando y casi muerta, a punto de saltársele el corazón, llegó y depositó el animal en la sala de su casa.
Los niños y sus amiguitos, hijos de los vecinos, salieron a recibir a sus papás cazadores y acostumbrados a la repartición, le dijeron a su mamá con alegría:
- Mamá, apúrate a repartir el venado porque la mamá de Pepito ya está desesperada.
- ¿Qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro.
La señora, tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:
- ¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE !!! y tú Pepito, ve y dile a tu mamá que vaya mucho a CHx#&%=” A SU M#&”=
“REFLEXIÓN”
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar en su real dimensión el trabajo de los demás, todos debemos aprender a “cargar el venado”.
La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado:
Que sólo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro trabajo.
Que sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio.
Toma Su Mano
15 dicUn hombre de más de treinta años de casado con su novia de la infancia dijo: “Todavía me gusta tomar la mano de mi esposa”. A continuación, sin embargo, admitió que la motivación era distinta a cuando era una adolescente.
-”Cuando éramos jóvenes”, reflexionó, “sentía una descarga eléctrica cuando tocaba su mano. Ahora mi vida parece cargada de demasiada electricidad y siento paz cuando tomo su mano”.
El tomarse de las manos puede significar mucho más que “Te amo”. A veces puede significar: “Te necesito”, “Me importas” o solo “Aquí estoy”.
Las raíces del amor se ramifican y entrelazan con el tiempo. Entran en juego muchas fuentes de amor e intimidad. Algunas veces se arraigan en la compasión, otras en un sentido de hacer lo que es recto. A veces crecen de dar ayuda, otras de recibir ayuda.
Mire de una forma diferente a su cónyuge hoy. Busque algo nuevo que apreciar: ¡Es muy posible que descubra que se vuelve a enamorar!
Un matrimonio de éxito requiere enamorarse, muchas veces, siempre de la misma persona.
Vía Renuevo de Plenitud
La regla de oro
14 dic
Si somos tan despreciables, por egoístas, que no podemos irradiar algo de felicidad y rendir un elogio honrado, sin tratar de obtener algo a cambio; si nuestras almas son de tal pequeñez, iremos al fracaso, a un fracaso merecido…
Hay una ley de suma importancia en la vida y conducta de la humanidad. Si obedecemos esa ley, casi nunca nos veremos en aprietos. Si la obedecemos, obtendremos constante felicidad e innumerables amigos. Pero en cuanto quebrantemos la ley, esa ley, nos veremos en interminables dificultades.
La ley es ésta: “Trate siempre que la otra persona se sienta importante”. El profesor John Dewey ha enseñado que el deseo de ser importante es el impulso más profundo que anima el carácter humano; el profesor William James: “El principio más profundo en el carácter humano es el anhelo de ser apreciado”. Como ya lo he enseñado, ese impulso es el que nos diferencia de los animales. Es el impulso que ha dado origen a la civilización misma. Los filósofos vienen haciendo conjeturas acerca de las reglas de las relaciones humanas desde hace miles de años, y de todas esas conjeturas ha surgido sólamente un precepto importante. No es nuevo. Es tan viejo como la Historia.
Zoroastro lo enseñó a sus discípulos en el culto del fuego, en Persia, hace tres mil años. Confucio lo predicó en China hace veinticuatro siglos. Laotsé, el fundador del taoísmo, lo inculcó a sus discípulos en el valle de Han. Buda lo predicó en las orillas del Ganges quinientos años antes de Cristo. Los libros sagrados del hinduísmo, miles años atrás de esto ya lo enunciaban. Jesús lo enseñó entre las pétreas montañas de Judea hace diecinueve siglos, y lo resumió posiblemente en el precepto quizá más importante del mundo:
“Haz al prójimo lo que quieres que el prójimo te haga a ti”.
Usted quiere la aprobación de todos aquellos con quienes entra en contacto. Quiere que se reconozcan sus méritos. Quiere tener la sensación de su importancia en su pequeño mundo. No quiere escuchar adulaciones baratas, sin sinceridad, pero anhela una sincera apreciación. Quiere que sus amigos y allegados sean “calurosos en su aprobación y abundantes en su elogio”. Todos nosotros lo deseamos. Obedezcamos, pues, la Regla de Oro, y demos a los otros lo que queramos que ellos nos den: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?
La respuesta es: Siempre, en todas partes…
Etiqueta moderna
13 dicEn estos tiempos modernos y tecnológicos, las normas de etiqueta han cambiado un poco, pero siguen estando regidas por la buena educación.
Sin embargo, cada día hay más “mal educados”.
- Se supone que cuando uno recibe un correo electrónico o un mensaje de texto, por cortesía se debe acusar recibo (contestar y decir que se recibió el mensaje). A veces uno se queda preguntando “¿habrá recibido mi mensaje o correo?”…
- Cuando se reciben llamadas en el celular, de personas conocidas y registradas, y no se atienden en su momento por cualquier causa (llamadas perdidas), a la brevedad se debería responder la llamada de vuelta.
- A pesar de ir contra la corriente, se debería escribir completo, y no hacer esas abreviaciones y disparates que deforman el lenguaje, que a veces ni sabemos qué nos quieren decir…
- Y en el caso particular de blogs, me gusta, en ese mismo orden de ideas, responder (por educación) a todos los comentarios que se hacen en el mismo. Es atender a la visita que viene a mi casa, y expresarle cuánto me alegro que haya venido…
Y revisando en Internet, resulta que existe la “Netiquette”, que es la etiqueta o normas de etiqueta a seguir en Internet (ver Wikipedia).
Luis Castellanos
Reflexiones Diarias
Viaje al corazón
10 dic
Bastami era uno de los más grandes sufíes de la India. Se proponía efectuar una larga peregrinación a La Meca, cuando se encontró con un instructor espiritual que le preguntó:
- ¿Por qué has de ir a La Meca?
- Para ver a Dios -repuso.
El instructor le ordenó:
- Dame ahora mismo todo el dinero que llevas contigo para el viaje.
Bastami le entregó el dinero, el instructor se lo guardó en el bolsillo, y dijo:
- Sé que habrías dado siete vueltas alrededor de la piedra sagrada. Pues bien, en lugar de eso, da ahora siete vueltas a mi alrededor.
Bastami obedeció y dio siete vueltas alrededor del instructor, quien declaró a continuación:
- Ahora sí has conseguido lo que te proponías. Ya puedes regresar a tu casa con el ánimo sereno y satisfecho, si bien antes quiero decirte algo más. Desde que La Meca fue construida, ni un solo minuto Dios ha morado allí. Pero desde que el corazón del hombre fue creado, ni un solo instante Dios ha dejado de habitar en él. Ve a tu casa y medita. Viaja a tu corazón.
*El Maestro dice: Busca refugio dentro de ti. ¿Qué otro refugio puede haber?
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle
Esto si es fidelidad
9 dicSe dice que las fotos de dos pájaros han sido tomadas en la República de Ucrania donde un pájaro trata desesperadamente de salvar a su compañera.
El fotógrafo cedió estas fotos por un precio módico a un periódico de Francia y todas las copias del mismo fueron vendidas en el día que se publicaron…
EN EL AMOR NO SE TRATA DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN VIVIR SINO DE ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN NO SE PUEDE DEJAR DE VIVIR…
Ángeles Corporativos
8 dicPriscilla Blum carreteaba su avión de una plaza por el aeropuerto de Westchester County, N.Y., cuando observó a los jets corporativos despegar y aterrizar casi vacíos.
Se le ocurrió una idea. Blum, quien había tenido cancer de mama años antes, sabía cuán costosa y trabajosa era el transporte para los enfermos de cancer que tenían que viajar por el tratamiento especializado. “Pensé: ¿no sería maravilloso si pudiésemos llenar algunos de esos asientos vacíos?” recuerda.
Aquello fue hace dieciocho años. Hoy, la Red Corporativa Angélica transporta pacientes con cáncer -sin costo alguno- por todos los Estados Unidos. El grupo tiene acceso a unos 1500 jets de más de 500 compañías. Si el itinerario de un jet participante coincide con el del paciente, se hacen los arreglos de vuelo.
Casey Chapley tenía diez meses de edad cuando fue diagnosticada con una forma rara de cáncer del ojo. Sus padres, Keith y Belinda, decidieron someter a Casey a un tratamiento experimental no basado en radiación en Filadelphia, a 300 millas de su hogar cerca a Pittsburgh.
Para su primer vuelo commercial, tuvieron que navegar por un abarrotado aeropuerto, una bulliciosa cabina de avión, luego el reclamo de equipaje -condiciones demandantes con cualquier bebé, cuanto más con uno que lucha contra el cáncer. Gastaron $750 en boletos de avión. Y se requerían tratamientos mensuales.
Descubrieron la Red Corporativa Angélica. Ahora Casey y su mamá y papá pueden sentarse junto a ejecutivos de la Corporación Financiera Mellon viajando entre oficinas en Pittsburgh y Filadelphia. La agradecida madre, Belinda, dice: “Podemos concentrarnos mejor en la mejoría de nuestra hija en vez de preocuparnos en cómo vamos a llegar a la oficina del medico y pagar nuestro transporte”.
Ahora de 75 años, Blum todavía sirve como voluntaria en las oficinas principales de Corporativa Angélica una vez a la semana.
Scott McCormack
Vía Renuevo de Plenitud
Tienes derecho
7 dicEn la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres y te acepte y te ame incondicionalmente.
Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad del otro.
Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes desearles mal.
Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado.
Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.
Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de ti mismo.
Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones.
Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir que se convierta en costumbre.
Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento.
Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.
Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar el presente.
Tienes derecho a buscar tu superación, pero no debes olvidar tus valores.
Tienes derecho a triunfar, pero no debes ser a costa de otros.
Tienes derecho a inventar, pero no debes olvidar a Dios.
Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista.
Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar compartir con los menos afortunados.
Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.
Tienes derecho a la justicia, pero no debes confundirla con la venganza.
Tienes derecho a enojarte, pero no debes dejar de ser cortés.
Tienes derecho a un mañana mejor, pero no debes cimentarlo en un hoy fraudulento.
Tienes derecho a ser positivo, pero no debes ser arrogante.
Tienes derecho a ser feliz, pero no te olvides de los que sufren… y ¡Ayúdales!
Nadie aprende en cabeza ajena
6 dicHay un dicho que reza “Nadie aprende en cabeza ajena”. Claro, a veces, tenemos la suerte de aprender basados en la experiencia de otras personas. Y normalmente, el aprendizaje debería ser así. Los libros, ponencias, charlas y videos que se usan como material de apoyo al proceso enseñanza-aprendizaje se hace en base a la experiencia exitosa (o no exitosa) de otras personas, que comparten sus hallazgos.
A veces la gente nos dice las cosas, vemos los videos, leemos los libros, escuchamos ponencias y charlas, pero no hacemos caso. O tenemos esperanza que en nosotros sea distinto. O esperamos que ocurra un milagro. O nos hacemos los ciegos y no vemos las señales que se nos presentan.
A veces hace falta que experimentemos en carne propia las cosas para poder aprender, y de la manera más dolorosa.
Es parecido al niño al que le dicen que introducir el dedo en un tomacorriente es malo. Y se le dice muchas veces. Pero no es hasta que el mismo niño introduce su dedo y recibe la descarga de electricidad correspondiente, que aprende que es malo… Y aprende en carne propia.
Sin embargo, el día de hoy nos ofrece muchas maneras de aprender de los demás. Lo que pasa es que a veces preferimos no hacerlo…
Luis Castellanos
Reflexiones Diarias
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El Arte de la Observación
3 dic
El discípulo llegó hasta el maestro y le dijo:
- -Guruji, por favor, te ruego que me impartas una instrucción para aproximarme a la verdad. Tal vez tú dispongas de alguna enseñanza secreta.
Después de mirarle unos instantes, el maestro declaró:
- El gran secreto está en la observación. Nada escapa a una mente observadora y perceptiva. Ella misma se convierte en la enseñanza.
- ¿Qué me aconsejas hacer?
- Observa -dijo el gurú-. Siéntate en la playa, a la orilla del mar, y observa cómo el sol se refleja en sus aguas. Permanece observando tanto tiempo como te sea necesario, tanto tiempo como te exija la apertura de tu comprensión.
Durante días, el discípulo se mantuvo en completa observación, sentado a la orilla del mar. Observó el sol reflejándose sobre las aguas del océano, unas veces tranquilas, otras encrespadas. Observó las leves ondulaciones de sus aguas cuando la mar estaba en calma y las olas gigantescas cuando llegaba la tempestad. Observó y observó, atento y ecuánime, meditativo y alerta. Y así, paulatinamente, se fue desarrollando su comprensión.
Su mente comenzó a modificarse y su consciencia a hallar otro modo mucho más rico de percibir.
El discípulo, muy agradecido, regresó junto al maestro.
- ¿Has comprendido a través de la observación? -preguntó el maestro.
- Sí -repuso satisfecho el discípulo-. Llevaba años efectuando los ritos, asistiendo a las ceremonias más sagradas, leyendo las escrituras, pero no había comprendido. Unos días de observación me han hecho comprender.
El sol es nuestro ser interior, siempre brillante, autoluminoso, inafectado. Las aguas no le mojan y las olas no le alcanzan; es ajeno a la calma y la tempestad aparentes.
Siempre permanece, inalterable, en sí mismo.
– Ésa es una enseñanza sublime -declaró el gurú-, la enseñanza que se desprende del arte de la observación.
*El Maestro dice: Todos los grandes descubrimientos se han derivado de la observación diligente. No hay mayor descubrimiento que el del Ser.
Observa y comprende.
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle
Yo soy yo, Tú eres Tú
2 dicYo soy yo, Tú eres Tú.
Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío.
Yo no vine a este mundo para vivir
De acuerdo a tus expectativas,
Tú no viniste a este mundo para vivir
De acuerdo con mis expectativas.
Yo hago mi vida, Tú haces la tuya.
Si coincidimos, será maravilloso
Si no, no hay nada que hacer.
Fritz S. Perls
Obediencia por Amor
1 dicGracia llegó por primera vez a un internado para señoritas, donde iba a permanecer para poder estudiar en un colegio. Cuando se matriculó le dieron un reglamento por el cual las internas debían regir su conducta.
A Gracia le pareció que el reglamento era irrazonable e inadmisible; y, delante de unas compañeras internas, con enojo y en alta voz se dijo: “¿Obedecerlo? ¡Como yo quiera!” En seguida se fue a su cuarto resuelta a no obedecer algunas de las partes de ese reglamento que a ella le parecía absurdo.
A la hora de la cena, cuando Gracia entró en el comedor, una amiga de ella la presentó con la directora del internado. Cuando se separaron de ésta, Gracia exclamó dirigiéndose a su amiga: “¡Qué mujer tan simpática! ¡Qué sonrisa tan agradable! ¡Sentía yo como que la directora me atraía hacia ella!”
Pasaba el tiempo, y la admiración y el cariño de Gracia para la directora iba aumentando, y sentía y pensaba que debía agradarla. Entonces, con sumisión, y casi sin esforzarse cumplía el reglamento; después, ya sin darse cuenta, con gusto lo cumplía por completo.
Había triunfado el amor a la directora y al internado.
Vía Renuevo de Plenitud
























































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