Un hombre se vio obligado a dejar su casa durante unos días para ir en busca de empleo. En su ausencia, el único hijo que tenía enfermó súbitamente y murió. Cuando el hombre regresó a su hogar, su esposa, deshecha en lágrimas, le dio la amarga noticia. Pero el hombre permaneció extraordinariamente sereno y ecuánime.
La esposa no podía salir de su asombro e indignación. Comenzó a increparle agriamente su actitud. El hombre la tranquilizó y luego explicó: “Querida, la otra noche soñé que tenía siete hijos y que con ellos mi vida estaba llena de satisfacción y felicidad. Sí, realmente, yo era muy feliz con mis hijos. Al despertarme, de pronto, los perdí a todos. Ahora te pregunto: ¿Por quién debo afligirme? ¡Por los siete hijos o por el que hemos perdido?”
*El Maestro dice: Para el que ha trascendido todos los fenómenos y apariencias, la vida es de la misma sustancia que un sueño.
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle



































No creo que me gustaría llegar al punto de que los sueños y la realidad fuesen lo mismo, tanto si los sueños son bonitos, como si son tristes; cuando sueñas algo triste te alegras de despertar y ver que solo fue un sueño, si el sueño es bonito te hace tener una actitud más positiva, pero, no se, no comparto demasiado las teorías que desde la antigüedad nos inducen a creer que la vida es un sueño.
Me vino a la mente Calderón de la Barca:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Saludos y buen fin de semana
Siento que no es lo mismo renunciar a un sueño que perder algo en la realidad (aunque sea como perderlo solo de cierta manera, ya que según mis creencias el alma no muere, solo pasa a otra etapa). De todos modos sí creo que es muy difícil adaptarse a una nueva vida sin un ser querido tan cercano, con el que podemos estar en comunión espiritual pero de una manera diferente sin tocarlo, escucharlo o verlo. Así que mejor disfrutemos a los que tenemos ahora y no desperdiciemos oportunidad de amarlos, convivir, hablar, abrazarlos, besarlos y decirles lo mucho que valen para nosotros, lo importantes que son y cómo los valoramos.
Un abrazo y un beso a todos.
Gracias Luis.
Buen fin de semana María!
De nada Laura!
Ummmm terrible, aunque discrepo con el autor del cuento, un hijo es un hijo, aunque Dios nos prepara y la voluntad de él aceptarla, es como complicado salirse del sueño y aterrizar a la realidad.
Asi es Shicedi. Saludos…