Archivo | abril, 2010

La verdad, ¿es la verdad?

30 abr

101cuentosEl rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

–Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

–He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

–La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

–A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

–Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

–De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

–¿Adónde vas?

–Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró:

–No lo creo.

–Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

–Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

–Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad… ¡Su verdad!

*El Maestro dice: El aferramiento a los puntos de vista es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle

Día de la Familia

29 abr

Era domingo, el último domingo de mayo del año 2000. Cómo pasa el tiempo. Viajé a Cali muy temprano, porque mis hijos me habían invitado al “Día de la Familia” en el Colegio Reyes Católicos, donde estudiaban. Mi hija se hallaba en grado 11 y mi hijo en 3º.

Al llegar a Cali, fui directamente al colegio, porque les había dicho que allí estaría muy puntual a las 9 de la mañana. Increíble recibimiento. El señor rector del colegio y algunos profesores estaban atentos a la llegada de las diferentes familias.

Cada grupo tenía su propio stand. Cada uno de ellos, un color diferente. Recuerdo muy bien que en el grado 11 todos estaban de amarillo. Mi hija se hallaba con ellos. No sabíamos para dónde ir, porque el stand de mi hijo quedaba al otro lado. Los pequeñitos, alejados de los grandes.

Nos ubicamos con amigos y recién conocidos. Charlamos, reímos y empezó la función. Había rifas, premios, sorpresas, concursos. Un festival completo, donde participaban todos los estudiantes, profesores, egresados, directivos y padres de familia.

Almuerzos para elegir. Algunas familias habían preparado platos muy buenos y fuimos visitando cada sitio, comiendo de todo y abusando de los elementos grasosos o grasientos.

Por la tarde hubo música. La orquesta del colegio, canciones con los niños y al final, concurso entre los padres de familia. Ahí, me apunté. Para qué, ni idea. Me dijeron que si quería participar y dije que no había problema. Que me inscribieran. Creí que era un sorteo, una rifa, algo con boletas, pero los boletas éramos los que estábamos allí. Todo porque después de la inscripción nos llamaron para que dijésemos qué íbamos a hacer en el escenario.

Temblé y me dio risa. No podía creer. Estaba mi familia allí. Mis hijos no se habían dado cuenta de lo que iba a suceder. Yo tampoco. Cuando me preguntaron qué sabia hacer, les dije que muy poco. Al final, opté por la mímica.

Sandro de América se iba a presentar sin ensayar nada. Pero nada es nada. Recuerdo que el presentador me pidió el nombre del disco que iba a “cantar” de mentiras y le dije: “No tengo idea”. Luego, recordé uno excelente: “Porque yo te amo”. Salí de tercero a participar. Éramos siete.

Cuando tomé el micrófono vi público por todo lado. Padres, hijos, colores, camisetas, quioscos. Miré a donde estaban mis hijos. Recuerdo a mi hija con una expresión de dónde me escondo. Mi hijo, pequeño, me miraba como pensando “¿Y qué le pasa?”

Las contorsiones y movimientos de Sandro en su mejor época y un final en el cual mi hijo vino corriendo, gritando y llorando porque no entendía qué me estaba ocurriendo y qué había sucedido. Mi muchacho no sabía si me había enfermado o me había dado un ataque. Lloraba y asustado se acercó a abrazarme.

Bajé del escenario y ya tenía muchos fans haciendo barra. Cargué a mi hijo que no podía entender y por las lágrimas, deduje que yo era un fracaso en el escenario. Sin embargo y para sorpresa, gané. Gané. Mi primer premio en la vida. Después de tantos años participando en sorteos, risas y espectáculos, gané haciendo el ridículo en el Día de la Familia. “¡Qué oso!” Dijo mi hija, pero mi premio se lo guardó para ella.

Ese día lo recuerdo muy bien, porque fue emotivo, alegre, emocionante y las familias estaban ahí. Padres e hijos en una verdadera comunidad.

Eso no lo volví a ver ni allí, ni en otra parte. Y añoro El Día de la Familia, especialmente, ahora, cuando hay tantos “huérfanos de padres vivos”.

Quisiera que en colegios y universidades se implantara “El Día de la Familia”. Volveríamos a tener abrazos, caricias y besos entre padres e hijos y esa relación se incrementaría demasiado. Porque hace falta afecto. Y la falta de afecto, mueve a los niños y jóvenes a buscar otros caminos que no llevan sino a la droga, sexo desenfrenado, amistades peligrosas.

Una sugerencia a Rectores de colegios y Directores de Bienestar en las universidades: piensen en crear “El Día de la Familia”.

Manuel Gómez Sabogal (manuelgomez1a@gmail.com)

¡Nunca se Rindan!

28 abr

Sir Winston Churchill repitió tres veces en la escuela el octavo grado debido a que le costaba aprender. Es algo irónico que años después, ¡ la Universidad de Oxford le pidiera pronunciar el discurso de la fiesta de graduados!

Para este acontecimiento llegó con sus acompañantes habituales, un bastón y un sombrero de copa. Mientras se aproximaba al podio, el público le brindó aplausos de aprecio.

Churchill, con pausado ademán calmó la multitud, mientras se paraba firmemente delante de sus admiradores.

Luego colocó el sombrero sobre el atril. Mirando directamente a la ansiosa audiencia, gritó con voz vibrante de autoridad: “¡Nunca se rindan!” Transcurrieron algunos segundos. Se alzó en puntas de pie y gritó nuevamente: “¡Nunca se rindan!”

Sus palabras tronaron a través del auditorio. Se hizo un profundo silencio mientras Churchill alargaba su brazo en busca de su sombrero; ayudándose con su bastón abandonó la tribuna. Su discurso había terminado.

El discurso de graduación de seis palabras de Churchill fue sin duda el más corto y elocuente jamás pronunciado en Oxford. Aun así, su mensaje fue también uno que todos los presentes recordaron durante el resto de sus vidas.

La perseverancia es un gran componente del éxito; si golpea a la puerta con la persistencia y el ruido suficientes, seguramente despertará a alguien.

Vía Renuevo de Plenitud

El árbol de las manzanas

27 abr

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.

Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.

Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste:

- “¿Vienes a jugar conmigo?” pero el muchacho contestó:

- “Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos”.

- “Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes”.

El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó:

- “¿Vienes a jugar conmigo?”

- “No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?”…

- ” Lo siento, pero no tengo una casa, pero… tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa”.

El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado.

- “¿Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol.

El hombre contestó:

- “Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?”.

El árbol contestó:

- “Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz”.

El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo:

- “Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte ni siquiera manzanas”.

El hombre replicó:

- “No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar…Por ahora ya estoy viejo”.

Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo:

- “Realmente no puedo darte nada…. la única cosa que me queda son mis raíces muertas”.

Y el hombre contestó:

- “Yo no necesito mucho ahora, sólo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años”.

- “Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa”.

El hombre se sentó junto al árbol y éste feliz y contento sonrió con lágrimas.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá… Cuando crecemos los dejamos …..sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas… No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres…

Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado…

Si dudas, no hay amor

26 abr

Muchas gente me pregunta o me dice:

  • ¿cómo sé si estoy enamorad@?
  • ¿Tu crees que me irá bien con fulan@?
  • tengo miedo a enamorarme de mengan@…
  • no se si estoy haciendo lo correcto…
  • necesito tiempo para ver si l@ quiero…
  • aún no estoy preparad@ para otra relación…

Pues, como digo en el título de este post, cuando hay dudas, no hay amor.

Y es que cuando hay amor todo nos parece correcto, se disipan las nubes de las dudas, aceptamos los errores y defectos de las otras personas. Cuando hay amor no queremos esperar para estar con esa persona, no queremos vivir un segundo apartada de esa persona. No nos importa que nos rompan el corazón de nuevo.

Cuando hay amor no hay dudas

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

Pleito a la luz

23 abr

101cuentosHe aquí que un día la oscuridad se percató de que la luz cada vez le estaba robando mayor espacio y decidió entonces ponerle un pleito. Tiempo después, llegó el día marcado para el juicio. La luz se personó en la sala antes de que lo hiciera la oscuridad.

Llegaron los respectivos abogados y el juez. Transcurrió el tiempo, pero la oscuridad no se presentaba. Todos esperaron pacientemente, pero la oscuridad no aparecía. Finalmente, harto el juez y constatando que la parte demandante no acudía, falló a favor de la luz. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo era posible que la oscuridad hubiera puesto un pleito y no se hubiera presentado? Nadie salía de su asombro, aunque la explicación era sencilla: la oscuridad estaba fuera de la sala, pero no se atrevió a entrar porque sabía que sería en el acto disipada por la luz.

*El Maestro dice: La luz es consciencia y sabiduría, en tanto que la oscuridad es ofuscación y estrechez de miras. Si te estableces en la sabiduría, ¿hay lugar para la ofuscación?*

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle

La Clave del Éxito

22 abr

Monumento a los Veteranos de Vietnam, ubicado en Washington DC. EEUU.

En mayo de 1969, la unidad de infantería de Jan Scruggs fue atacada por el Vietcong, Scruggs recibió heridas de metralla y fue enviado a su casa para recuperarse. Se sintió afortunado.

Después de su servicio en el ejército, Scruggs se graduó de consejero. Comenzó a soñar con erigir un monumento a sus compañeros, pero abandonó el pensamiento. Volvió a tener la idea en 1979, después de ver El Francotirador, una hermosa película acerca del impacto de Vietnam en un grupo de amigos de una pequeña ciudad. ¡Esta vez esta decidido! Aunque no tenía dinero ni una organización que lo apoyara, Scruggs usó sus propios fondos para establecer el “Fondo del Monumento a los Veteranos de Vietnam”, una organización sin fines de lucro, organizó una conferencia de prensa donde dio a conocer sus planes. Reunió a un impresionante equipo de patrocinadores y en julio de 1980, Scruggs y sus voluntarios fueron premiados con un lugar cercano al monumento a Lincoln. Se les dio cinco años para que consiguiensen los fondos para la construcción.

En una operación relámpago, Scruggs y sus voluntarios consiguieron el dinero necesario para el Monumento a los veteranos de Vietnam… tres años antes de lo programado.

La clave del éxito no está en el tamaño de su meta… ¡sino en un impulso en alcanzarla!

Ningún proyecto vale el papel en el cual está impreso, salvo que lo impulse a usted a hacer algo.

Vía Renuevo de Plenitud

Cuatro Leyes de la Espiritualidad

21 abr

La primera dice:
“La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última:
“Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

El Gusanito

20 abr

Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un Chapulín:

- Hacia donde te diriges?, le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó:

- Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el chapulín dijo, mientras su amigo se alejaba:
-Debes estar loco! ¿Cómo podrías llegar hasta aquel lugar? !Tú, una simple oruga!.

Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero, … el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó . Sus diminutos pies no dejaron de moverse.

De pronto se oyó la voz de un Escarabajo:

-¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?

Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante:

- Tuve un sueno y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo:

- Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.

Y se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir de su sueño!

-No lo lograrás jamás! – le dijeron-, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar:

- Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió “por querer realizar un sueño irrealizable”.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una ADVERTENCIA PARA LOS ATREVIDOS. De pronto quedaron atónitos.

Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.

Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: UNA MARIPOSA.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.

“Todos se habían equivocado”.

Vía Renuevo de Plenitud

A veces hace falta una visión de otra persona

19 abr

Muchas veces creemos que tenemos todo bajo control. O creemos que lo que hacemos es lo correcto. O sencillamente, creemos que lo que hacen los que nos rodean, es lo correcto.

Muchas veces necesitamos un punto de vista externo, objetivo e imparcial, para que de vez en cuando (de vez en cuando, no todo el tiempo) nos pueda indicar que vamos bien.

Y es que en el ámbito empresarial, desde hace tiempo se aplican auditorías internas y/o auditorías externas para verificar que todo marcha bien.

El problema es que a veces podemos tener una venda en los ojos, o quedamos ciegos ante las actitudes de quienes nos rodean. Y siempre los justificamos de muchas maneras.

  • No pudo venir “porque no tiene tiempo”. (Pero si tiene tiempo para irse de vacaciones o de viaje)
  • Es que no tiene dinero… (Pero tiene un Blackberry, viste de lino italiano, y come en restaurantes todos los días)
  • Tiene otra, pero a mi es a quien ama de verdad…
  • Me ha dejado ya 4 veces, pero es que nos amamos. Y siempre que regresa lo acepto.

Siempre hay circunstancias que consideramos que justifican actuaciones, pero que pasadas a través del tamiz de una opinión externa o imparcial, vemos que no es así.

Y vivimos ciegos por toda la vida. O hasta que se nos cae la venda. Si alguien nos ayuda a tumbarla…

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

El Brahmín astuto

16 abr

101cuentosEra en el norte de la India, allí donde las montañas son tan elevadas que parece como si quisieran acariciar las nubes con sus picos. En un pueblecillo perdido en la inmensidad del Himalaya se reunieron un asceta, un peregrino y un brahmín. Comenzaron a comentar cuánto dedicaban a Dios cada uno de ellos de aquellas limosnas que recibían de los fieles.

El asceta dijo:
- Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un círculo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del círculo me las quedo para mis necesidades y las que caen fuera del círculo se las ofrendo al Divino.

Entonces intervino el peregrino para explicar:
- Sí, también yo hago un círculo en el suelo y procedo de la misma manera, pero, por el contrario, me quedo para mis necesidades con las monedas que caen fuera del círculo y doy al Señor las que caen dentro del mismo.

Por último habló el brahmín para expresarse de la siguiente forma:
- También yo, queridos compañeros, dibujo un círculo en el suelo y lanzo las monedas al aire. Las que no caen, son para Dios y las que caen las guardo para mis necesidades.

*El Maestro dice: Así proceden muchas personas que se dicen religiosas. Tienen dos rostros y uno es todavía más falso que el otro.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle

Amistad

15 abr

Hay noches que nadie se imagina. Cosas que pueden suceder y te hacen sentir diferente. Noches en las cuales resurge la amistad que creías perdida.

Crees que la esperanza está perdida y de pronto, te das cuenta que tienes mucho para contar, decir, sentir, vivir.

Esa llamada, esa visita, te llenan de un sentimiento extraño. Vuelves a vivir sin pensarlo. No creías que una conversación, un café, una sonrisa te pudieran volver a la vida.

La amistad renace, porque la esperanza en una llamada, un encuentro, te alegran la vida. Es sencillo y no lo crees. De repente, no quieres irte. Quieres estar ahí. Quedarte. Sentir que lees poemas, libros, apuntes. Cuentas historias, anécdotas. Eres distinto, te sientes diferente.

Si ves lágrimas en tu amigo, no preguntes qué le pasa. Abrázalo, siéntelo, consiéntelo. Él te dirá todo sin hablar. De pronto te dará un beso y comprenderás que has hecho una labor, sin imaginarte.

No creas que tus problemas sean demasiado pesados. Los demás también tienen problemas. Grandes, pequeños, pero problemas. No escuchamos, porque preferimos hablar, contar los nuestros

Muchas veces, ni hablamos con los hijos. No los escuchamos. Nos quieren decir cosas, pero no nos interesan. Quieren recostar sus cabezas en nuestro hombro, pero no nos importa.

No abrazamos, no sentimos, no consentimos. Por eso, muchas veces perdemos, aunque creamos que hemos ganado.

La amistad con los hijos también es necesaria. Los vemos llorar y solamente les preguntamos “qué les pasa”, pero no les sonreímos, ni los abrazamos. Eso no se puede olvidar.

Manuel Gómez Sabogal
manuelgomez1a@gmail.com

Papel en Boca

14 abr

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre honorable fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad, el verdadero asesino era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento, se procuró buscar un chivo expiatorio para encubrir al culpable, así que el hombre honesto e inocente fue llevado a juicio, conociendo de antemano que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto: ¡la horca!.

El juez cuidó, no obstante, de dar al juicio todo el aspecto de justicia, y por ello le dijo al acusado:

Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable o inocente. Tú escogerás una y será la mano de Dios la que decida tu destino.

Por supuesto, los manejos corruptos habían escrito en los dos papeles la palabra ‘CULPABLE’, y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba
cuenta de que el sistema propuesto era una trampa.
No había escapatoria.

El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. El hombre respiró profundamente, quedó en silencio por unos segundos, con los ojos
cerrados y, cuando la sala comenzaba a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa hizo su elección: tomó uno de los papeles y, llevándolo a su boca, ¡se lo tragó rápidamente!.

Sorprendidos e indignados, los presentes protestaron airadamente:

-¿Pero qué hizo? Y ahora, ¿cómo vamos a saber el veredicto?”

Es muy sencillo -respondió el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que yo elegí.

Con rezongos y enojo mal disimulado debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Cuando todo parezca perdido, usa la imaginación.

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.
Albert Einstein

Vía Renuevo de Plenitud

Claves para tener empatía con los demás

13 abr

Maytte Sepulveda

* Evita juzgar a los demás.
No te dejes condicionar por la primera impresión, tenemos que revisar nuetros prejuicios sobre lo que está bien o mal. Esto nos proporcionará paz mental y la objetividad para ver lo que es real.

* Colócate en el lugar del otro.
En lugar de hacer juicios sobre el comportamiento, la elección o la actitud de otra persona, pregúntate: ¿qué habría hecho yo en su lugar y en las mismas condiciones? Criticar el trabajo que hacen los otros es muy fácil, pero pensar en lo que haríamos nosotros en su lugar nos ubica en una perspectiva diferente.

* Conoce todas las versiones antes de juzgar.
Tu sabes que en un mismo lugar, tres personas, ante un mismo hecho, tienen una reacción y una interpretación totalmente diferentes, que depende de la formación y de las creencias que cada uno tenga. Por eso es importante, antes de emitir un juicio, ser testigo de primera mano, y si no, consultar diferentes fuentes para formarnos una opinión lo más veraz posible.

* Trabaja en la comprensión.
Cuando te des cuenta de que una vez más hiciste un juicio de valor sobre alguien, pregúntate: ¿por qué lo hiciste?, ¿cómo te sientes?, ¿puedes aportar algo con ese comentario a la persona implicada en él?

* Haz tus comentarios sin juzgar.
Es importante aprender a observar sin emitir juicio alguno, como describiendo la situación. Esto te ayudará a ser más objetivo al momento de compartir tus observaciones.

* No seas juez de ti mismo.
Si quieres cambiar tu actitud, evita criticarte duramente, presta atención, pues si no lo haces, será difícil dejar ese hábito.

Maytte
www.maytte.com

No voy a donde no me invitan

12 abr

Normalmente no voy a donde no soy invitado. Quizás sea una mala o quizás una buena costumbre.

Hay personas que a veces tiene reuniones o fiestas y me preguntan: “y por qué no vinistes?”

Por supuesto que les respondo: “pues porque no me invitaste…”.

Y es que hay mucha gente que se autoinvita a lugares,  sitios o eventos.  No puedo ser así. Asumo que si no me invitan, es porque no quieren que esté presente.

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

Una insensata búsqueda

9 abr

101cuentosUna mujer estaba buscando afanosamente algo alrededor de un farol. Entonces un transeúnte pasó junto a ella y se detuvo a contemplarla. No pudo por menos que preguntar:

–Buena mujer, ¿qué se te ha perdido?, ¿qué buscas?

Sin poder dejar de gemir, la mujer, con la voz entrecortada por los sollozos, pudo responder a duras penas:

–Busco una aguja que he perdido en mi casa, pero como allí no hay luz, he venido a buscarla junto a este farol.

*El Maestro dice: No quieras encontrar fuera de ti mismo lo que sólo dentro de ti puede ser hallado.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle

Ser feliz

8 abr

Se cuenta una fábula acerca de un joven huérfano que no tenía familia ni nadie que lo amase. Sintiéndose triste y solitario, caminaba un día por un prado cuando vio una pequeña mariposa atrapada en un arbusto espinoso.

Cuanto más pugnaba la mariposa por liberarse, más profundamente se le clavaban la espinas en su frágil cuerpo. El muchacho liberó con cuidado a la mariposa, pero ella, en lugar de irse volando, se transformó ante sus ojos en un ángel.

El muchacho se frotó los ojos sin poder creerlo mientras el ángel decía:

- Por tu maravillosa bondad, haré lo que me pidas.

El muchachito pensó por un momento y luego dijo:

- Quiero ser feliz.
- Muy bien -le respondió el ángel y luego se inclinó hacia él, le susurró al oído y
desapareció.

Al crecer el pequeño, no hubo nadie en el país más feliz que él. Cuando la gente le pedía que les dijese el secreto de su felicidad, solamente sonreía y decía: “Escuché a un ángel cuando era niño”.

En su lecho de muerte, sus vecinos se reunieron a su alrededor y le pidieron que divulgase el secreto de su felicidad antes de morir. Finalmente, el anciano les dijo: “El ángel me dijo que cualquiera, sin importar lo seguro que pareciese, fuese joven o viejo, rico o pobre, me necesitaría”.

Con frecuencia amamos las cosas y usamos a las personas, cuando en realidad deberíamos usar las cosas y amar a las personas.

Vía Renuevo de Plenitud

Una llamada

7 abr

Dormir me encanta. Y más cuando llega el fin de semana. El Domingo de Ramos, era muy especial para mí. No quería levantarme. Deseaba dormir hasta cuando fuesen las once de la mañana para asistir a la misa. Mucho frío y la cobija caliente no invitaban a nada más.

A las cuatro de la mañana sonó el celular. Jamás había sucedido que a esa hora alguien me llamara o a algún amigo se le ocurriera despertarme. Es más, creí que estaba soñando. Sin embargo, el insistente sonido me despertó de inmediato.

Una amiga lloraba al otro lado de la línea. Se disculpó por la hora de la llamada pero, a mí lo único que se me ocurrió fue preguntarle qué le había ocurrido. En ella jamás era usual. Cuando habla conmigo, lo hace temprano, salimos a tomar café o conversamos sobre literatura ó música.

Pero esta madrugada era diferente. Lloraba. Me agradecía por haberle contestado. Y me preguntó: “¿No sabes lo que me pasa?” “para nada”, le contesté. Me incorporé un poco y me dijo: “mataron a mi hermano. Odio este país, odio a los que lo mataron”.

Seguimos conversando hasta las cinco de la mañana. La escuché. Recordé que a los amigos se les debe escuchar en los momentos más inesperados. A la hora no convenida. Cuando menos lo imaginamos. Eso hice. Traté de darle algún aliciente, pero sabía que era en vano. Le habían matado un hermano y yo imagino que eso debe doler demasiado, mucho, en el alma. No hay palabras. Pueden haber abrazos, pero no palabras, ni tiempo para calmar ese dolor.

No esperaba comenzar así el Domingo de Ramos, pero Dios hizo que esta llamada de una querida amiga me hiciera sentar a escribir esta nota.

Semana Santa en un país donde el odio, el rencor, la envidia, la corrupción son el pan de cada día. Semana Santa convertida en vacaciones en playas, cabañas, sitios de recreo. Amigos cristianos, católicos y de todas las religiones dejaron de lado la reflexión para disfrutar de siete días de asueto.

Semana Santa en un país del que se quieren escabullir muchos colombianos por miedo, por temor a un futuro incierto. Porque no hay paz ni en las familias y porque, tampoco hay familias.

Por eso, con un abrazo grande a mi amiga, con un sincero amor de amigo, solo me resta recordar una estrofa de una bella canción de Palito Ortega:

“Yo tengo fe, yo creo en el amor. Yo tengo fe, también mucha ilusión, porque yo sé, será una realidad el mundo de justicia que ya empieza a despertar. Yo tengo fe, porque yo creo en Dios. Yo tengo fe, será todo mejor, se callarán el odio y el dolor, la gente nuevamente hablará de su ilusión”.

Manuel Gómez Sabogal
manuelgomez1a@gmail.com

El Incorruptible Fabricio

6 abr

El nombre de Fabricio Lucio, célebre general romano de los tiempos primitivos de expansión de la República, ha quedado en la historia como emblema de probidad, sencillez, desinterés e integridad ciudadanas. Se dice que “hallándose el famoso general en la más completa pobreza fue nombrado embajador por la República, para ir a tratar con Pirro, rey de Epiro, sobre asuntos de la mayor importancia concernientes a su patria. Pirro lo recibió en su corte con las mayores distinciones y trató de inducirlo para que secundara sus proyectos, contrarios a Roma, ofreciéndole honores elevados y grandes riquezas.”

Pirro conocía las valías morales de Fabricio, con quien había luchado en acciones bélicas sin que hubiera logrado vencerlo. Conocía la entereza de carácter del noble Fabricio y creyó que si lograba inclinarlo a su favor habría hecho una trascendente adquisición. En efecto, Pirro, haciendo uso de su habilidad, de su talento y sus riquezas, y aprovechando la pobreza de Fabricio, le hizo insinuaciones morbosas, indignas de la elevada moral del ciudadano íntegro.

La contestación de Fabricio fue la siguiente: “Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte?” Tan elocuente contestación hizo retroceder a Pirro y le proporcionó una visión de un hombre cabal, digno de la más alta consideración.

Vía Renuevo de Plenitud

Nuestros Refugios Virtuales

5 abr

Cada día veo a más personas sumergirse en sus mundos virtuales, y a menos personas viviendo en los mundos reales.

Preferimos estar conectados a un servicio de chat, ya sea a través del computador o a través del teléfono, que hablar con las personas y escuchar su voz.

Preferimos invertir dinero virtual en negocios virtuales, donde no hay peligro de bancarrota. Preferimos sembrar en granjas virtuales, donde no podemos saborear los frutos que recogemos.

Preferimos establecer relaciones vía internet, que las complicadas relaciones reales. Para no sufrir y que no nos rompan el corazón.

Preferimos llenarnos de actividades en línea, que de actividades al aire libre con personas reales.

A veces no se qué pensar de las personas que van caminando por las calles, o que están viendo películas inclusive, chateando con su teléfono.

Nos agobia la tecnología y nos rodea. Con sus cosas buenas y con sus cosas malas.

De hecho hay muchos artículos que podemos leer, donde se da cuenta de personas que tienen años sin salir de su casa, y sin tener contacto con seres humanos. Todo lo hacen “en línea”, desde pedir comida al supermercado hasta pagar los servicios públicos.

Y como todo, en esta vida debemos tener un balance (aunque soy el menos indicado para decirlo, ya que de alguna manera paso al menos un par de horas en línea). Aprovechar las bondades de la tecnología, pero no abusar de ella.

Y tu? Te refugias en un mundo virtual o prefieres el mundo real?

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

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